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   Message 6,457 of 6,995   
   ivanvalarezo@gmail.com to All   
   =?ISO-8859-1?Q?=28IV=C1N=29=3A_MALASIA=2   
   23 Mar 14 05:52:04   
   
   Sábado, 22 de Marzo, 2014 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,   
   Ecuador-Iberoamérica    
      
   (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)    
      
      
   MALASIA, SIN SABER MÁS DE SUS DESAPARECIDOS: Deseamos expresar nuestro amor,   
   condolencias y oraciones a cada una de las familias que tiene ya algunos días   
   de no saber si sus muy amados y amistades han desaparecido en el mar entre   
   Malasia y Vietnam o que    
   aún están vivos en algún lugar, secuestrados. Nosotros esperamos por lo mejor,   
   y esto es que aún estén vivos en algún lugar secuestrados por algún grupo   
   terrorista, por ejemplo.    
      
   Pero hasta el momento, no se sabe mucho de la desaparición súbita del vuelo MH   
   370 con más de 230 pasajeros y tripulantes con destino a Beijín, en China. En   
   momentos así, nosotros tenemos que confiar en nuestro Padre celestial que está   
   en el cielo, por    
   medio de su Hijo Jesucristo, porque solamente él puede enviar su Espíritu   
   Santo al corazón de cada uno de todos ellos, para infundirles el amor que   
   ustedes sienten por ellos--al no saber nada de su destino final.    
      
   Porque si ellos cayeron al agua, porque el avión en que viajan perdió altura,   
   y descendió al mar repentinamente, siendo un avión moderno y tripulado por   
   expertos aviadores, entonces nuestro Padre celestial los recogió para él y   
   para su nueva vida    
   gloriosa del nuevo reino angelical, por medio de la vida todopoderosa,   
   resucitada y gloriosa de su Hijo Jesucristo. Visto que, nuestro Padre   
   celestial envió a su Hijo Jesucristo ha nacer del vientre virgen de la hija de   
   David, por medio del poder del Espí   
   ritu Santo de los Diez Mandamientos, para que introduzca en la humanidad la   
   vida eterna cubierta con su carne santa, sus huesos intactos y su sangre   
   redentora, para vencer al mal, y rescatarnos con salvación eterna.    
      
   Ya que, no es la voluntad de nuestro Padre celestial, ni de su Hijo   
   Jesucristo, ni de su Espíritu Santo que ninguna alma de todas las familias de   
   las naciones se pierda, por culpa del pecado de Adán y Eva cuando creyeron en   
   Satanás que les decía que podí   
   an comer del fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal.   
   Tempranamente, nuestro Padre celestial envió a su Hijo Jesucristo al mundo,   
   para que existiese en Israel la vida escrita en las dos tablas de la Ley por   
   su mismo dedo, la cual si    
   podía vencer a Satanás y sus mentiras para siempre, para que toda alma del   
   hombre pueda entonces al fin comer del fruto del árbol de la vida   
   infinitamente.    
      
   Por cuanto, si Adán y Eva se perdieron en el paraíso al comer del fruto   
   prohibido, el cual nuestro Padre celestial les había mandado que no comiesen   
   de él jamás, para que no mueran, entonces en la tierra si el alma del hombre   
   come del fruto de vida, el    
   cual es nuestro Señor Jesucristo, pues ciertamente vivirá para regresar al   
   paraíso inmediatamente. Por lo tanto, confianza tenemos en nuestro Padre   
   celestial que ha enviado a su Hijo Jesucristo para cuidar de cada alma del   
   hombre, de la mujer, del niño y    
   de la niña de todas las familias, para que si Satanás se les ha acercado con   
   sus mentiras de siempre, entonces él mismo los rescate del mal más terrible   
   que estén viviendo.    
      
   Ciertamente, para nuestro Padre celestial nada es imposible, sino que todas   
   las cosas le son posibles para él, y siempre por medio de la vida gloriosa de   
   su Hijo Jesucristo como nuestro sumo sacerdote y Cordero con la sangre   
   santísima que nos limpia de    
   pecado en todo momento en la tierra y para la eternidad, en el reino de los   
   cielos. Puesto que, todo trabajo de poder y de santidad perfecta ya lo logró   
   nuestro Padre celestial, por medio de su Hijo Jesucristo, para que sólo su   
   Hijo entonces sea la    
   puerta, el camino, la verdad y la vida para que el alma del hombre pueda   
   ascender al reino angelical, y entrar en su presencia santísima de la vida   
   eterna para siempre.    
      
   Y lo único que nuestro Padre celestial espera de cada uno de nosotros, es tan   
   sólo creer en la gran obra salvadora que su Hijo Jesucristo ya alcanzó para   
   limpiarnos de todo pecado y así bendecirnos grandemente con su santidad   
   perfecta que nos da vida    
   eterna, para jamás morir para el pecado, sino vivir infinitamente por su amor   
   y por gracia imperecedera. Toda ésta gran obra salvadora, nuestro Padre   
   celestial la empezó con cada uno de todos nosotros, cuando se sentó con   
   Abraham y sus compañeros a comer    
   de la Mesa del Señor, el pan y el vino de la mano de su Hijo Jesucristo que no   
   solamente le servia a su Padre primeramente, sino también a Abraham y a todos   
   los demás.    
      
   Y cuando todos comían con nuestro Padre celestial y con su Hijo Jesucristo que   
   servia el pan y el vino como la Santidad de Dios en la tierra y en el cielo,   
   entonces todos comimos santidad perfecta de día en día y hasta siempre; porque   
   lo que nuestro Dios    
   empezó en aquellos días lo hizo para todo el mundo, para la eternidad. Y   
   porque nuestro Padre celestial estableció un Pacto de Vida Eterna con Abraham   
   y sus amistades, entonces Isaac su hijo nació milagrosamente del vientre   
   muerto de su esposa Sarah,    
   para no solamente darle vida a su familia, sino también a todas las familias   
   de las naciones: porque luego Jesucristo nace del vientre virgen de la hija de   
   David, para redención eterna.    
      
   Además, porque nuestro Señor Jesucristo nació del vientre virgen de la hija de   
   David, entonces la humanidad entera, desde el día que Adán y Eva pecaron en el   
   paraíso, desobedeciendo a Dios, cuando les decía que no comiesen jamás del   
   fruto prohibido,    
   tiene en estos días un cuerpo sin pecado, con huesos intactos y sangre   
   salvadora para ser nuestro sumo sacerdote perpetuamente. Y es precisamente   
   éste sumo sacerdote que nosotros necesitábamos, para no solamente cumplir con   
   el Espíritu Santo de los    
   mandamientos, sino también glorificarlos grandemente en nuestros corazones y   
   en nuestras vidas (terrenales y celestiales), para que él mismo tome su lugar   
   de nuevo en el cielo, en el Lugar Santo de los Santos, para abogar por   
   nosotros constantemente    
   delante de nuestro Padre celestial.    
      
      
   [continued in next message]   
      
   --- SoupGate-Win32 v1.05   
    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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