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   Message 6,525 of 6,995   
   ivanvalarezo@gmail.com to All   
   =?ISO-8859-1?Q?=28IV=C1N=29=3A_EL_PACTO_   
   21 Jun 15 23:33:30   
   
   Sábado, 20 de Junio, 2015 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,   
   Ecuador-Iberoamérica    
      
   (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)    
      
      
   EL PACTO DE DIOS Y DE ABRAHAM (EL HOMBRE) ES DE CARNE, PARA SIEMPRE:   
      
   El tiempo había llegado, para nuestro Padre celestial sentarse con Abraham y   
   sus 318 discípulos a comer del pan y vino de la Mesa del SEÑOR, servida por su   
   Rebbe Yeshua JaMashiax (Jesucristo), para que El Gran Rey Mesías pueda nacer   
   en el mundo, por vez    
   primera, para limpiar a Abraham de sus pecados, y esto seria por medio de   
   Isaac. Porque, de otra manera, Abraham no podía jamás llegar a ser santo ni   
   mucho menos perfecto, si sus pecados aún permanecían en él, por esta razón él   
   tenia que tener un    
   encuentro personal con nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, para que por   
   medio de su carne santa y su sangre bendita sea limpiado del pecado, para   
   siempre.    
      
   Por esta razón, nuestro Padre celestial tenía que sentarse con él y los suyos,   
   para participar del pan y vino que sólo su Hijo Jesucristo sirve en el cielo a   
   los ángeles y así también a las familias de las naciones, para que la carne y   
   la sangre del    
   pacto de vida viva en ellos, siempre limpiándolos, y transformándolos, para la   
   eternidad. Y cuando Abraham con sus discípulos comió del pan y bebió del vino   
   de su Hijo Jesucristo, entonces comieron de su carne santa y bebieron de su   
   sangre bendita, para    
   que su carne sagrada y su sangre bendita ingresen al mundo, por medio de   
   Isaac, que le nacería del vientre muerto de su esposa Sara, por los poderes   
   del Espíritu Santo.    
      
   Por lo tanto, cuando Isaac nació del vientre muerto de Sara, entonces fue por   
   los poderes asombrosos del Espíritu Santo, para entregarle no solamente a   
   Abraham sino también a las familias de las naciones la carne y la sangre del   
   pacto de vida eterna, y é   
   ste es nuestro salvador Jesucristo; puesto que, sólo él nos limpia de todo   
   pecado en todo tiempo. Por ello, desde el día que nuestro Padre celestial se   
   sentó a la Mesa del SEÑOR a comer y beber de la mano de su Hijo Jesucristo,   
   para que Abraham y así    
   también sus aliados también coman con él, entonces fue para comer de la carne   
   sagrada y beber de la sangre bendita, para traer al Hijo de Dios al mundo.    
      
   De otra manera, no era posible para Abraham ni para ningún hombre en toda la   
   tierra, de traer al Hijo de Dios al mundo, para que por medio de su carne   
   sagrada y de su sangre bendita, entonces tengamos un pacto de vida eterna con   
   nuestro Padre celestial y    
   con su Espíritu Santo, que nos limpie y nos dé vida siempre. Además, cuando   
   Isaac nació del vientre muerto de Sara esposa de Abraham, entonces fue por los   
   poderes asombrosos del Espíritu Santo, para que Abraham y así también las   
   familias de las naciones    
   tengan la carne sagrada y la sangre bendita del pacto de vida eterna, para   
   empezar a vivir con Dios (y sin relación alguna del pecado) hacia toda la   
   eternidad venidera.    
      
   Porque cuando Isaac nace, entonces fue para que la carne sagrada y la sangre   
   bendita del Hijo de Dios, nuestro Señor y salvador Jesucristo que está en el   
   cielo, empiece a destruir con su presencia las tinieblas de Satanás y de sus   
   ángeles caídos, que se    
   oponían no solamente a su entrada al mundo, sino también para bendecir la   
   humanidad entera ampliamente. Ciertamente, era importante que nuestro Señor   
   Jesucristo empiece a vivir su vida santísima delante de Abraham, no solamente   
   como su cordero con la    
   carne sagrada y la sangre bendita del pacto que lo llevaría eventualmente a la   
   cima del Monte Moriah, para el sacrificio que salvaría su alma del pecado,   
   sino que también las naciones empiecen ya a vivir con Dios.    
      
   Porque la verdad es que nuestro Padre celestial tenia que empezar a conquistar   
   a todas las familias de las naciones del mundo entero, empezando con Abraham   
   su siervo fiel, por medio de la carne sagrada y la sangre bendita de su Hijo   
   Jesucristo, que    
   llegaría a la humanidad entera, rompiendo el vientre virgen, por medio de su   
   Espíritu Santo. Por lo tanto, cuando Isaac nació en el seno de Abraham,   
   entonces fue para empezar a conquistar a todo hombre, mujer, niño y niña de   
   todas las familias, para que    
   las tinieblas rebeldes que no querían que su carne sagrada y la sangre bendita   
   del pacto eterno tenga su comienzo de vida en la humanidad entera, entonces   
   empiece, conquistando así la eternidad.    
      
   De otra manera, no existían posibilidades de que nuestro Padre celestial   
   establezca la vida eterna de su Hijo Jesucristo en la vida de cada hombre,   
   mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones, para que entonces   
   sea su carne sagrada y la    
   sangre bendita de su Hijo Jesucristo que llene de gloria eterna toda la   
   tierra, para siempre. Por esta razón, cuando nuestro Padre celestial le   
   manifestó a Abraham, de que él tenia que ser tan santo y puro como él ha sido   
   desde siempre en su reino    
   eternal y delante de sus ángeles santísimos, entonces le estaba entregando   
   para siempre la carne sagrada y la sangre bendita de su Hijo Jesucristo,   
   alcanzando así en definitiva la gloria eterna.    
      
   De otro modo, era totalmente imposible no solamente para Abraham sino también   
   para el conjunto de las familias de las naciones, escapar del pecado y de   
   Satanás y de sus ángeles caídos, para salir de la tierra viviendo una vida   
   sumamente victoriosa hacia    
   una vida mejor en el más allá, del nuevo reino angelical, como La Nueva   
   Jerusalén celestial, por ejemplo. Y cuando Abraham recibió a su hijo Isaac,   
   entonces lo recibió por mandato y voluntad personal de nuestro Padre   
   celestial, para que él aprenda todo    
   lo bueno y glorioso que es vivir con su Hijo Jesucristo, porque Isaac fue para   
   Abraham nuestro Señor y salvador Jesucristo de pies a cabeza, para que   
   entonces suba el Monte Moriah para iniciar el sacrificio salvador.    
      
      
   [continued in next message]   
      
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    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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