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   Message 6,567 of 6,995   
   IVANIVAN555@aol.com to All   
   =?ISO-8859-1?Q?=28IV=C1N=29=3A_EL_CELO_D   
   07 Mar 16 05:16:07   
   
   Sábado, 05 de Marzo, 2016 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,   
   Ecuador-Iberoamérica    
      
   (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)   
      
   EL CELO DEL PADRE POR SU ALTAR DE AMOR, ES POR TI TAMBIÉN, SIEMPRE:   
      
   Nuestro Padre celestial manifestó inicialmente en sus Diez Mandamientos, que   
   él es un Dios celoso y que jamás está dispuesto a tener a ningún dios ajeno   
   delante de él, porque solamente él conoce a su Hijo Jesucristo como su Cordero   
   con la sangre    
   reparadora, manteniendo todo santísimo, y a su Espíritu Santo que está siempre   
   presente para hacer su voluntad perfecta, infinitamente. Estos son los únicos   
   que nuestro Padre celestial siempre ha tenido ante él, y éste es su Hijo el   
   Rebbe Yeshua    
   JaMashiax (Jesucristo), lleno de gracia, y el Espíritu Santo lleno de dones de   
   eternas glorias para derramar sobre las huestes angelicales y sobre todo   
   hombre, mujer, niño y niña en la tierra, que se acercan a Dios diariamente,   
   amándolo perpetuamente.   
      
   Por ello, el celo de nuestro Padre celestial es vivo, porque no solamente así   
   siempre ha sido él ante sus huestes angelicales en el reino de los cielos,   
   pero también para con la humanidad entera, cuando él estableció un pacto de   
   vida con Abraham al comer    
   del pan y vino, servido inicialmente por su Hijo Jesucristo sobre la Mesa del   
   SEÑOR. Puesto que, éste es el pan y vino que nuestro Padre celestial tenia que   
   comer con Abraham y sus 318 discípulos, sentados juntos con él a la Mesa del   
   SEÑOR, para que    
   todos sean servidos por su Hijo Jesucristo, por el poder del Espíritu Santo,   
   para que la carne sagrada nazca al fin en la familia humana, enriqueciendo así   
   su espíritu, perpetuamente.   
      
   Esto nos dice, también que cuando Abraham comió con nuestro Padre celestial de   
   la mano de su Hijo Jesucristo, que servia el pan y vino, entonces estaban   
   juntos participando de la gloria de la carne sagrada y bebiendo de la sangre   
   reparadora, dándole a la    
   humanidad entera, por nacimiento milagroso, el templo de su nombre santísimo,   
   para perdón, bendición y salvación. Por eso, nuestro Padre celestial fue muy   
   celoso a ésta obra maravillosa con su Hijo Jesucristo, como el pan y vino de   
   comer de cada hombre,    
   mujer, niño y niña de toda la tierra, empezando por Abraham, para que su   
   Espíritu Santo descienda con gracia en el vientre estéril de Sarah, naciendo   
   así la salvación de la vida eterna de todos.   
      
   Esto fue algo muy importante, que nuestro Padre celestial tenía que hacer con   
   Adán y Eva en la tierra, pero como ambos comieron del fruto prohibido del   
   árbol de la ciencia, del bien y del mal, entonces, ellos fallaron en sentarse   
   con él, con su Hijo    
   Jesucristo y con su Espíritu Santo para comer del fruto del árbol de la vida.   
   Y, Lucifer, como Satanás (el adversario de Dios) había engañado a Eva, por   
   medio de la serpiente antigua del Edén, para que ella le dé de comer del fruto   
   prohibido a Adán,    
   causando así que él y sus hijos desobedezcan y sean rebeldes a nuestro Padre   
   celestial perpetuamente, para que sus cuerpos regresen al polvo de la tierra,   
   entonces destruyó al hombre.    
      
   Adán y Eva pudieron ser engañados por Lucifer por medio de la serpiente,   
   porque ambos olvidaron que no podían tener jamás a nadie como amistad entre   
   nuestro Padre celestial y ellos, ya que, únicamente su Hijo Jesucristo y el   
   Espíritu Santo son la única    
   familia que ambos siempre han tenido parados en la brecha, mediando por su   
   bienestar de cada día. Por ello, Adán y Eva pecaron en contra de nuestro Padre   
   celestial, al permitir a extraños a estar en la brecha entre nuestro Padre y   
   ellos, y ésta fue la    
   serpiente, guiada con mentiras de Satanás, para que ambos, incluyendo a sus   
   hijos, puedan ser engañados perpetuamente, comiendo del fruto prohibido que   
   tomó sus vidas despiadadamente a una muerte temprana.    
      
   Esto fue algo terrible, que les sucedió a Adán y a Eva, porque ambos fallaron   
   en entender que ellos jamás deberían permitir a extraños a estar entre Dios y   
   ellos, ya que, esto no solamente no complace a nuestro Padre celestial, pero   
   también es el camino    
   al pecado, maldiciones y muertes: destruyendo así a toda familia y a los hijos   
   por nacer aún. Entonces lo qué verdaderamente causó la destrucción de Adán y   
   Eva en el paraíso, hemos preguntado siempre, y la respuesta cada vez ha sido:   
   ciertamente es que    
   ambos comieron del fruto prohibido, causando así que la ira de nuestro Padre   
   celestial se derrame sobre ellos y sobre sus hijos, pero evidentemente fue su   
   celo santísimo que los mato--por creer al mal.   
      
   Nuestro Padre celestial es un Dios celoso, y él lo aclaró así en sus santos   
   mandamientos, para que los israelitas lo honren en sus vidas terrenales, pero   
   también para que su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo lo obedezcan   
   intachablemente, porque su celo    
   lo demanda que sea así, no solamente para con su familia divina, sino también   
   para con sus hijos universalmente. Ciertamente, nuestro Padre celestial es un   
   Dios santísimo con su palabra escrita y con los hijos de su familia divina que   
   ha dado vida en el    
   paraíso con Adán y Eva y con cada hombre, mujer, niño y niña de todas las   
   naciones, empezando por Israel, porque él los ama verdaderamente en la tierra   
   así como ama a sus muy amados del cielo.   
      
   Esto nos dice, que nuestro Padre celestial jamás permitirá, que no sea de su   
   familia intima, que esté entre él y sus ángeles santísimos ni menos con sus   
   muy amados en la tierra, renacidos del Espíritu Santo, puesto que, ya han   
   invocado su nombre santo    
   sobre su monte santo y el altar de amor encendido de Abraham y de Isaac para   
   salvación. Infaliblemente, nuestro Padre celestial jamás permitirá que nadie   
   esté en la brecha entre él y sus ángeles celestiales ni en la tierra con cada   
   hombre, mujer, niño y    
   niña de todas las familias de las naciones, empezando por Israel, porque éste   
   es un lugar único y santísimo que nadie está calificado para pisarlo, excepto   
   tú, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo.   
      
      
   [continued in next message]   
      
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    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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