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   alt.culture.inuit      Too fuckin cold for me... winter sucks      525 messages   

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   Message 166 of 525   
   ivanvalarezo@gmail.com to All   
   =?UTF-8?Q?=28IV=C3=81N=29=3A_ISRAEL_VIEJ   
   05 Dec 16 05:41:03   
   
   Sábado, 03 de Diciembre, 2016 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,   
   Ecuador-Iberoamérica    
   				   
   (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)   
      
   (Nuestro amor, pésame y oraciones son para todas las familias de cuba que   
   lamentan la partida de su gran líder abanderizador del cambio americano Fidel   
   Casto. Él se encuentra en la presencia santísima de nuestro Padre celestial,   
   porque su Hijo    
   Jesucristo murió por él, derramando su sangre santísima sobre el madero del   
   altar del amor prehistórico sobre el monte Sión, borrando sus pecados, para   
   llenarlo de vida eterna, para siempre. Porque escrito está: Todo aquel que   
   crea en su nombre y    
   sea bautizado será salvo del poder del infierno y del Juicio venidero de   
   nuestro Padre celestial y de su Hijo Jesucristo y de su Espíritu Santo.   
      
   Deseamos también manifestar nuestro amor, condolencias y abundantes oraciones   
   a todas las familias brasileñas que sufren a sus hijos Chapecoense   
   desaparecidos en el siniestrado avión recientemente sobre los cielos de   
   Medellín, Colombia. Todos ellos    
   se encuentran con nuestro Padre celestial, porque su Hijo Jesucristo los   
   compró con el precio santísimo de su sangre reparadora, para que vivan la   
   vida eterna del Espíritu Santo en el nuevo reino de los cielos. ¡Amén!)   
      
   ISRAEL VIEJO está CLAVADO a su YESHUA (JESÚS) por sus HERIDAS profundas   
   perpetuamente:   
      
   Moisés cuidaba de las ovejas de su suegro Jetro, sacerdote de Madián, cerca   
   del Monte Sinaí, y vio un fuego ardiendo, pero no se regaba en su derredor,   
   entonces después de tres días pensó que se acercaría a él, para ver   
   porque éste fuego extrañ   
   o ardía sin regarse ni cambiar en nada en todo su alrededor, como en los   
   días previos. Guiado por el Espíritu Santo, Moisés entró en el fuego del   
   altar del amor prehistórico, ardiendo apasionadamente, llamándolo a que se   
   acerque más, para su    
   bautismo del fuego de su grande gracia, de su grande misericordia, de su   
   grande verdad y de su grande justicia divina así como su padre Abraham había   
   sido bautizado inicialmente por éste mismo fuego en su día.    
      
   Nuestro Padre celestial lo había llamado para poderle hablar junto con su   
   Hijo Jesucristo, que realmente era Isaac, ardiendo en su carne del convenio   
   sobre el altar del amor prehistórico, descendido del cielo con grandes   
   poderes para liberar no    
   solamente a Abraham del pecado, pero también a los hijos por nacer, para que   
   sean bautizados con su amor eterno: redimiéndolos del mal. Es decir, que   
   nuestro Padre celestial había descendido con su Hijo Jesucristo y con el   
   Espíritu Santo, para que é   
   l no solamente se encuentre con Moisés para hablarle de la liberación de   
   Israel del cautiverio Egipcio, pero también para bautizarlo con el fuego que   
   Abraham e Isaac habían encendido inicialmente sobre el monte Sión,   
   descansando sobre el monte    
   Moriah.   
      
   Éste es el bautismo del altar del amor prehistórico que cumple cabalmente   
   con el Espíritu Santo de los Diez Mandamientos, que nunca Abraham ni Moisés   
   los habían recibido aún, empero, tenían que cumplirlos, para que Dios pueda   
   trabajar con toda la    
   casa de Israel junto con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo, para   
   llevarlos a vivir a su dulce hogar. Nuestro Padre celestial necesitaba   
   bautizar a Moisés en su altar del amor prehistórico, encendido en fuego   
   sobre el monte Sión, desde que    
   Abraham lo inicio para que su hijo Isaac arda en él, pero también está   
   supuesto a quemar con el bautismo de gracia y de misericordia toda la casa de   
   Israel, incluyendo al King Mesías en su día manifestado en Canaán.    
      
   Habiéndose bautizado Moisés en el altar del amor prehistórico, descendido   
   del cielo con Dios, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, entonces él   
   estaba listo no solamente para recibir su nombre santo, entregándole grandes   
   poderes a cada hombre,    
   mujer, niño y niña en Israel, para escapar de las tinieblas, pero también   
   para enseñarles el camino santo a su vida prometida en Canaán. Por ello,   
   Moisés fue llamado por nuestro Padre celestial ha ser recibido por su Hijo   
   Jesucristo, ardiendo en el    
   fuego del altar del amor prehistórico, en donde la carne sagrada arde día y   
   noche perpetuamente, y en donde no solamente la carne sagrada de Abraham arde   
   junto con la de Isaac, pero también la de los hijos por nacer en generaciones   
   futuras.   
      
   Visto que, con éste bautismo de fuego, del altar del amor prehistórico,   
   descendido con Isaac y con el Espíritu Santo, entonces el nombre de nuestro   
   Padre celestial es glorificado eternamente junto con cada palabra que exalta,   
   glorifica, y sirve a sus    
   mandamientos hacia la eternidad en la tierra con la humanidad entera y en el   
   cielo con sus huestes angelicales, perpetuamente. Por ende, era importante   
   para nuestro Padre celestial de bautizar con su fuego del altar del amor   
   prehistórico, ardiendo    
   apasionadamente sobre el monte Sión, descansando sobre el monte Moriah para   
   Abraham, y luego descansó sobre el monte Sinaí para Moisés: porque él   
   tenia que llevar a los hijos de Abraham hacia Canaán, en solo tres días a su   
   lugar de descanso divino.   
      
   Nuestro Padre celestial necesitaba resucitar a Israel con su grande gracia,   
   con su grande misericordia, con su grande verdad, y con su grande justicia   
   divina, para que renazcan en su imagen y alma viviente, para que sean   
   reconocidos y aceptados como sus    
   hijos legítimos con los privilegios de poseer Canaán y el altar del amor   
   prehistórico, ardiendo apasionadamente por ellos, para siempre. Por ende,   
   nuestro Padre celestial necesitaba con los hijos de Abraham caminar hacia   
   Canaán, para recibir el altar    
   que Abraham con su hijo Isaac inicialmente no solamente había levantado, pero   
   también encendido el fuego del amor prehistórico, descendido del cielo, para   
   bautizar a todos con el cumplimiento del los mandamientos, para que la vida   
   eterna sea posible    
   en las naciones: salvándolos, perpetuamente.    
      
      
   [continued in next message]   
      
   --- SoupGate-Win32 v1.05   
    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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