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|    ivanvalarezo@gmail.com to All    |
|    =?UTF-8?Q?=28IV=C3=81N=29=3A_POCA_SANGRE    |
|    10 Jan 17 19:00:56    |
      Sábado, 07 de Enero, 2017 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica               (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)              POCA SANGRE DE YESHUA (JESÚS) ENCENDIÓ LA MENORAH (LUZ DIVINA),       INFINITAMENTE:              La reconsagración del templo de nuestro Padre celestial, en Jerusalén, era       necesaria, para que la casa de Israel se reconcilie con el SEÑOR, porque       habÃa sido deshonrado en 168 aC., por el enemigo del SEÑOR y de su nombre       bendito, al introducir en        el altar un Ãdolo llamado Zeus, que Antioco IV Rey EpÃfanes de Siria       alababa, mientras gobernaba Palestina. Sin embargo, en 165 a.C., el templo       estaba listo para Israel, porque Judas Macabeo junto con sus compañeros       habÃa trabajado por tres años        para restaurarlo, en donde nuestro Padre celestial y su nombre bendito eran       alabados, por ello las lámparas estaban listas para la celebración, pero       solamente habÃa una porción del aceite de oliva para encender una lámpara,       por un dÃa.              El templo habÃa sido entregado para servir a nuestro Padre celestial y a su       nombre bendito sobre el altar que él mismo levantó para Israel,       reuniéndooslo al rededor de su silla de la misericordia, para manifestar su       grande gracia, su grande        misericordia, su grande verdad y su grande justicia divina para ser honrado y       glorificado constantemente por toda la tierra. Y es aquÃ, en donde los       israelitas recordaban quienes eran en la presencia de nuestro Padre celestial,       al recibirlos, sentado en        su silla de la misericordia, para que lo honren y alaben como el Dios que les       habÃa dado vida por medio de su Hijo Jesucristo, del vientre estéril de       Sarah nacido como Isaac, el hijo prometido a Abraham.               Recordando sus vidas pasadas a través de las generaciones entonces los       israelitas podÃan reconocer no solamente a nuestro Padre celestial y a su       nombre bendito sobre toda su nación, entregándole asà a él y a su nombre       gloria, bendiciones y honras        eternas, pero también se mantenÃan juntos como la nación del sueño de Dios       listos para hacer su voluntad continuamente, para siempre. Esto fue la       restauración de cada uno de ellos en Israel, al recibir nuevamente el templo       del SEÑOR, en Jerusalén,        listo para recibir sus adoraciones, oraciones y alabanzas, por las cuales       nacieron para entregárselas divinamente, por el convenio de vida que Dios       mismo habÃa establecido con Abraham y con el vientre estéril de Sarah, para       que su Hijo amado nazca        como Isaac.               Para que el amor divino de la familia de nuestro Padre celestial sea       establecido en la tierra asà como en el cielo con sus huestes angelicales,       entregándole siempre gloria y honra a su nombre bendito, para que su amor       prehistórico enriquezca la vida        de cada ángel del cielo y en la tierra con cada hombre, mujer, niño y niña       nacido de Israel. Por lo tanto, era muy importante para nuestro Padre       celestial y para los Macabeos restaurar el templo de Jerusalén, para que no       solamente las familias de        Israel no caigan en tinieblas profundas de Satanás y de sus ángeles caÃdos,       pero también las familias de las naciones: por ello, era importante restaurar       el templo con sus luces inmediatamente, para escapar del mal eterno.              Una vez que el templo fue restituido, e Israel empezó a usar de sus       servicios, entonces nuestro Padre celestial envió de su gracia sobre su altar       del fuego del amor prehistórico, para que arda apasionadamente con su grande       gracia, con su grande        misericordia, con su grande verdad y con su grande justicia divina,       enriqueciendo asà las familias de las naciones, progresivamente. Por lo       contrario, si el templo en Jerusalén hubiese sido abandonado hacia la ruina       total, entonces esto hubiese        desagradado a nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su EspÃritu       Santo, haciendo posible que Satanás y sus ángeles caÃdos siga incrementando       sus poderes de tinieblas en todo el mundo, destruyendo asà la vida de toda       familia con gran crueldad,        como en el infierno.               Ciertamente, que ésta fue la restauración del templo que nuestro Padre       celestial, su Hijo Jesucristo y el EspÃritu Santo buscaban en toda la casa de       Israel, cuando los Macabeos pusieron sus manos a la obra, restaurándolo por       completo: para que las        lamparillas de la Menorah se enciendan, alumbrando a las familias de las       naciones con bendiciones de gran gozo y salvación. Sin embargo, solamente       habÃa un poco del aceite de oliva consagrado para encender una lamparilla, en       donde habÃa nueve en total,        que los Macabeos junto con los demás que los ayudaban para conmemorar el       templo, empezaron a buscar el resto de aceite que necesitaban, pero no       encontraron más de lo que ya tenÃan para encender la Menorah, sólo por un       dÃa.              (AquÃ, fue la mano invisible de nuestro Padre celestial, ayudándolos no       solamente en la reconstrucción del templo y de su altar glorioso listo para       arder con su amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y el EspÃritu       Santo, pero igualmente, à      ©l les estaba enseñando a los Macabeos que la sangre de su Hijo amado       arderÃa en la Lámpara finalmente hacia la eternidad.) Lo que los Macabeos       fallaron en entender, fue que el aceite de oliva, puesto en la primera       lamparilla, que arderÃa por un dÃa,        era realmente la sangre reparadora de su Hijo Jesucristo, ardiendo hasta la       ultima lamparilla de los ocho dÃas de fiesta del SEÑOR, celebrando       finalmente la conmemoración del templo en Jerusalén y hacia nuestro Padre       celestial, en el cielo.              Las tinieblas, puestas por Satanás no solamente sobre las familias israelÃes       pero también sobre de las naciones del mundo entero, empezaron a desaparecer       milagrosamente, porque nuestro Padre celestial y su Hijo Jesucristo con su       sangre reparadora y        junto con el EspÃritu Santo, brillaban maravillosamente, dándole vida al       espÃritu humano, que las multitudes alababan a Dios nuevamente en sus templos       doquiera, y siempre. Y es aquÃ, en donde cada hombre, mujer, niño y niña de       Israel y de las        naciones vio luz brillante, invadiendo sus corazones, porque las tinieblas       oscureciendo sus corazones y sus vidas se desvanecÃan milagrosamente, ya que       el templo habÃa sido restaurado al arder la primera lamparilla y el resto de       la Menorah para la        restauración y salvación de todo creyente, mundialmente.                     [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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