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|    valarezo7@hotmail.com to All    |
|    =?UTF-8?Q?=28IV=C3=81N=29=3A_La_Cruz_viv    |
|    30 Oct 19 09:58:09    |
      Sábado, 26 de Octubre, 2019 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica              (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)                     La Cruz viviente, eres tú integrado en ella: amando a nuestro Padre celestial       y los tuyos, vecinos y amistades una vida entera:                      Líderes religiosos de la casa de Israel se acercaron a nuestro Señor       Jesucristo, preguntándole una pregunta muy importante, porque necesitaban       saber cuál es el mandamiento más importante de la Ley de Moisés y de       Israel, y esta era una pregunta que        les había perturbado sus corazones por siglos y, realmente, vieron en él la       repuesta a su pregunta. Estos eran de los fariseos, haciéndole esta pregunta,       por cierto, nuestro Señor Jesucristo no tuvo ningún problema en       contestársela, porque él        mismo era la repuesta a su pregunta, véanla así o no, ya que él fue la       personificación de nuestro Padre celestial ante sus ojos en aquel momento en       particular, y así, ellos entiendan su voluntad perfecta para con ellos al fin.                     Por consiguiente, nuestro Señor Jesucristo respondió, asegurándoles que       ellos deben amar a nuestro Padre celestial con todo su corazón, alma, mente,       fuerzas, cuerpo y espíritu humano, y, es decir: con todo lo que les pueda       ayudar a ellos desde el        cielo arriba para complacerlo en la tierra con su naturaleza divina, así como       es complacido en el cielo por las huestes angelicales. Además, el segundo       mandamiento es amar a tu prójimo, así como te amas a ti mismo ante nuestro       Padre celestial: es        decir, que si tú realmente le amas a Él, entonces tú te amaras a ti mismo       igualmente para amar a tus vecinos, amistades y los demás, incluyendo       enemigos, porque Él necesita bendecir la humanidad entera, destruyendo toda       obra de Satanás        perpetuamente.                     Ciertamente, estos dos mandamientos, cumplen demandas de los mandamientos,       incluyendo enseñanzas de los profetas a la casa de Israel por generaciones, y       así, ellos vivan su vida eterna, que es el Juramento a Isaac, manifestando       plenamente su voluntad        perfecta con todo su corazón santísimo, con toda su alma y con todas sus       fuerzas, que es su Espíritu, derramando su naturaleza divina por ellos       siempre. Ahora, cuando nuestro Señor Jesucristo les respondió a los fariseos       su pregunta, como cual de        los mandamientos es el más importante de la Ley de Moisés e Israel,       entonces, él respondió, manifestándoles, cuanto él siempre ha amado los       mandamientos de nuestro Padre celestial, confiados a todo Israel inicialmente,       y así, ellos los cumplan y        glorifiquen todos ellos, finalmente con sólo tenerlo a él siempre.                     Amorosamente, esto es amar a nuestro Padre celestial en la tierra, así como       lo aman en el reino angelical, entonces, tú tienes que hacerlo con todo su       mismo corazón santísimo, con toda su mente santísima, con todas sus       fuerzas, con todo su cuerpo        glorificado y su Espíritu, y así, tú finalmente cumplirlos y glorificarlos,       así como Él mismo lo ha hecho por una eternidad entera. Por eso, es que fue       importante para nuestro Padre celestial llamar a Abraham a que se siente con       Él y con sus hijos        adoptados, comprados de extranjeros con dinero, y así, Él comer el pan y       vino, servido por su Hijo Jesucristo a las huestes angelicales del cielo,       manteniéndolos santos, gloriosos y perfectos toda una eternidad entera.                      Esto, es decir: que al nuestro Padre celestial comer del pan y vino con       Abraham y con sus hijos sobre la Mesa santa, servida por su Hijo Jesucristo       siempre, entonces, Él estaba oficialmente entregándoles a Abraham y a las       familias de las naciones la        carne sagrada, los huesos inquebrantables y su sangre expiatoria, y así, su       naturaleza fluya libremente hacia ellos por siempre. Considerando que, es       únicamente por la carne sagrada, los huesos inquebrantables y la sangre       expiatoria, en que Él vivirá        su misma vida eterna en cada hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las       naciones, y así, ellos cumplan y glorifiquen sus mandamientos santos con su       mismo corazón santísimo, su mente santísima, su alma santísima, su       Espíritu Santo, y demás.                     Entendiendo que, es únicamente por su corazón santísimo, su mente       santísima, sus fuerzas santísimas, su cuerpo glorificado y su Espíritu       Santo en que sus mandamientos son cumplidos, glorificados y honrados por el       reino angelical y hasta que Lucifer        con sus ángeles caídos se opuso ante Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu       a que continúen glorificándolos en la gloria angelical con sus muy amados.       Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba encontrar un lugar en su       Creación, en donde Él        continuara honrando y glorificando su santo nombre fuego sobre su monte santo       de Jerusalén, y así, sus mandamientos conquistaran continuamente nuevas       glorias de eternas santidades, cuando los ángeles caídos, como cuando eran       ángeles santísimos        inicialmente, fallaron en conquistarlos, y hasta que el hombre nació de su       imagen santísima.                      Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba tener a Abraham sacrificando       tres carneros con sus mitades opuestas una a otra junto con dos aves sin       cortar, salpicadas con sangre expiatoria, y así, Él expiar, juzgar y olvidar       los pecados de las familias        de las naciones ya yaciendo en el infierno tormentoso, porque murieron con sus       pecados, sin conocer jamás poderes salvadores de su santo nombre fuego.       Ciertamente, habiendo nuestro Padre celestial hecho que Abraham conduzca tres       sacrificios con sus        mitades opuestas una a otra sobre la roca de salvación junto con dos aves sin       cortar, salpicados con sangre expiatoria, entonces, Él llamó también a sus       hijos nacidos de su Hijo Jesucristo como Isaac del vientre estéril de Sarah,       por su Espíritu,        finalmente a destruir todo pecado sobre el monte Sion, en Canaán.                            [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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