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   IVAN VALAREZO to All   
   (IVÁN): NUESTRA FELICIDAD ES RENOVAR NUE   
   24 Jun 07 21:54:44   
   
   XPost: alt.politics.marrou, alt.politics.media   
   From: valarezo7@hotmail.com   
      
   Sábado, 23 de Junio, año 2007 de Nuestro Salvador Jesucristo,   
   Guayaquil, Ecuador - Iberoamérica   
      
      
   (Este Libro fue Escrito por Iván Valarezo)   
      
      
   NUESTRA FELICIDAD ES RENOVAR NUESTRA MENTE EN EL SEÑOR   
      
   Gloríense en su santo nombre, todo aquel que ame a su Creador   
   en su corazón; pues entonces, alégrese el corazón de los que   
   buscan al Señor Jesucristo, en toda la tierra. Porque   
   ciertamente, ya no vivirán en las tinieblas de sus pecados,   
   como antes, sino en la luz del amor infinito de Dios y de su   
   Hijo amado, ¡el Mesías de todos los tiempos! Pues así,   
   busquen al SEÑOR y su poder redentor, porque es de ustedes   
   "ésta salvación" tan grande; busquen continuamente su rostro,   
   para que un día no muy lejano le conozcan tal como él siempre   
   ha sido (y ha de ser) eternamente y para siempre, en la   
   eternidad venidera para sus nuevas vidas celestiales e   
   infinitas.   
      
   En la medida en que, todo aquel que le ame, entonces le ha de   
   amar "en el espíritu y en la verdad" de la vida gloriosa y   
   sumamente honrosa de su Hijo amado, el Señor Jesucristo del   
   paraíso, de nuestras vidas por la tierra y de siempre, en la   
   nueva eternidad venidera, del nuevo reino de los cielos.   
   Porque el que ama a su Dios, por medio de su fruto del Árbol   
   de la vida, entonces es infinitamente feliz en la tierra, en   
   el paraíso y así también en el nuevo reino celestial, como en   
   la nueva vida eterna de La Gran Jerusalén Santa e Infinita   
   del cielo. Y fuera del Señor Jesucristo nuestro Padre   
   Celestial ni ninguno de sus seres creados conoce la   
   felicidad.   
      
   Entonces, lejos del Señor Jesucristo nadie jamás podrá   
   realmente tener el espíritu del amor, la verdad, la justicia,   
   el poder y la vida infinita, de verdaderamente ver y conocer   
   al SEÑOR, el Creador del cielo y de la tierra, en la profunda   
   felicidad espiritual de su corazón eterno. (Es por esta   
   razón, que hay mucha gente infeliz, en muchos lugares del   
   mundo entero y, claro está, en el más allá, también, como en   
   el infierno, por ejemplo, porque el Señor Jesucristo jamás   
   vivió en sus corazones, ni pueden mencionar su nombre santo   
   con sus labios, para siempre. Porque el que no tiene a Dios   
   ni su amor en su corazón, no puede mencionar con sus labios   
   el nombre glorioso del Señor Jesucristo, ni menos recibirle   
   en su vida para bendición y para salvación eterna.)   
      
   En realidad, sin el Señor Jesucristo, entonces el ángel del   
   cielo ni el hombre de la tierra o del paraíso tienen poder   
   alguno para ser felices, delante de Dios y de su Espíritu   
   Santo. Porque sólo en el Señor Jesucristo existen "los   
   poderes y derechos reales" de la vida santa del reino de los   
   cielos, para poder llegar a ver y conocer a nuestro Padre   
   Celestial, en la felicidad única y perfecta de nuestros   
   corazones, en la tierra y en el paraíso, también, por   
   supuesto, para la nueva eternidad venidera del cielo. Es por   
   eso, que cuando Adán no pudo recibir al Señor Jesucristo en   
   su vida, en su corazón, al igual que Eva o Lucifer, por   
   ejemplo, entonces no pudo seguir siendo feliz en el paraíso,   
   y tuvo que abandonar la tierra santa del más allá, para   
   descender a vivir en la tierra, de nuestros días.   
      
   Entonces sin el Señor Jesucristo viviendo en nuestros   
   corazones, jamás podremos realmente ver y conocer a nuestro   
   Hacedor, ni menos su felicidad infinita, sino que viviremos   
   por siempre hundidos en nuestras profundas tinieblas, de la   
   tristeza mortal de nuestros corazones. Cómo las tinieblas, de   
   las cuales, por ejemplo, en el principio, Dios mismo, y con   
   sus manos santas, nos redimió del polvo de la muerte, para   
   darnos de su imagen y así fundirnos según su semejanza, para   
   que vivamos por siempre sólo para Él y para su nueva vida   
   infinita de su Árbol Viviente, su Hijo amado, ¡el Señor   
   Jesucristo!   
      
   Porque la verdad es que nuestro Dios nos creo para vivir la   
   felicidad infinita y la vida gloriosa de su Hijo amado, el   
   Señor Jesucristo, por medio del espíritu de su sangre, de su   
   alma, de su cuerpo, de su santidad, de su verdad, de su   
   justicia y de su vida infinitamente gloriosa, como "Hijo   
   único del Altísimo". Es por eso, que sólo por medio de Él,   
   nuestro Padre Celestial nos ha constituido el derecho de   
   hacernos hijos de hijas del Dios Altísimo, para vivir su   
   felicidad y su vida eternamente gloriosa, desde ya y hasta   
   aun más allá de la nueva vida del nuevo reino de los cielos   
   venideros de Dios y de sus huestes celestiales.   
      
   Además, nuestro Padre Celestial no solamente nos ha liberado   
   de las profundas tinieblas de la tierra, como en el día de   
   nuestra creación, sino que también nos ha dado de su misma   
   felicidad celestial y antigua, la cual sólo el Señor   
   Jesucristo conoce en su corazón, en su sangre y en toda su   
   alma santísima, por ejemplo, para todos nosotros. Es por eso,   
   que el Señor Jesucristo es muy importante para la felicidad   
   de nuestro corazón, de nuestra alma, de nuestro espíritu y de   
   nuestro cuerpo humano, en nuestras vidas por la tierra y así   
   también en nuestras nuevas vidas celestiales del paraíso. Y   
   sin el Señor Jesucristo no somos felices delante de Dios,   
   jamás. Y el que diga que es feliz sin el Señor Jesucristo en   
   su vida, se miente a si mismo, para mal eterno de su vida y   
   de muchos también.   
      
   Además, todo hombre, mujer, niño y niña, será infeliz en su   
   vida, hasta que cumpla con su Dios y su Ley de los Diez   
   Mandamientos Infinitos, sólo posible en creer en el corazón y   
   así confesar con sus labios: el nombre sagrado del Señor   
   Jesucristo. Pues bien, hasta que el Señor Jesucristo no se   
   haga una realidad tangible, en nuestros corazones y en   
   nuestro diario vivir, entonces no conoceremos jamás la   
   felicidad, por la cual nuestro Dios nos creo en el principio   
   de las cosas, ni menos conoceremos a nuestra nueva vida, con   
   la cual hemos de ver y vivir con Dios, en la eternidad.   
      
   Porque nuestro Padre Celestial nos ha creado con el deseo de   
   su inmenso corazón, de ser aun mucho más feliz que antes, o   
   para alcanzar mayores glorias y honras infinitas de su   
   felicidad celestial, en todos los lugares de su inmensa   
   creación, celestial y terrenal, también, al mismo tiempo, con   
   los ángeles y con la humanidad entera. Y esto era algo que   
   nuestro Dios siempre deseaba vivir, desde que comenzó a crear   
   ángeles, arcángeles, serafines, querubines y demás seres   
   santos del reino de los cielos, para alegrar su corazón mucho   
   más que antes, cada vez que su nombre es invocado y exaltado   
   por los labios de las huestes celestiales, por ejemplo.   
      
   Fue en esta experiencia muy especial de su corazón inmenso,   
   por cierto, para con los ángeles del cielo, que entonces   
   nuestro Padre Celestial "comenzó a pensar" en cada uno de   
   nosotros, uno a uno y en nuestros millares, de todas las   
   razas, familias, linajes, tribus, pueblos y reinos de la   
   tierra, para alcanzar mayores glorias de felicidad infinita.   
   Y en cada gloria y exaltación de su nombre santo, entonces   
   "nos veía" a cada uno de nosotros, como Dios omnipotente,   
      
   [continued in next message]   
      
   --- SoupGate-Win32 v1.05   
    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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