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|    valarezo to All    |
|    =?ISO-8859-1?Q?=28IV=C1N=29=3A_EL_HEBREO    |
|    01 Mar 10 14:20:01    |
      2530b43f       From: IVANIVAN555@aol.com              Sábado, 27 de febrero, año 2010 de Nuestro Salvador Jesucristo,       Guayaquil, Ecuador – Iberoamérica              (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)                     EL HEBREO APÓSTOL PEDRO PROFETISA DE LAS TRES ENRAMADAS SANGRIENTAS:                     El Rabino de nuestro Padre celestial lleva a lo alto de uno de los       montes de Israel a tres de sus apóstoles, para reunirse con Moisés y a       Elías del pasado, con el fin de que Pedro profetice por el Espíritu       Santo lo cruento que le venia a él en los días venideros, de parte del       Sanedrín y de los romanos. Entonces sobre el monte Pedro le dice al       Señor Jesucristo, por unción del Espíritu de Dios: Bueno es que       estemos aquí, Señor, sobre este monte ventoso y sublime, todo se ve       glorioso por todos lados, ¿verdad?              Si me lo permites, entonces yo mismo levantare una enramada para ti,       una para Moisés y otra para Elías, para que se abriguen debajo de las       enramadas, si de pronto viene un mal tiempo de viento y lluvia. Y el       Señor Jesucristo no le decía nada, porque veía como el Espíritu de       Dios se movía grandemente sobre lo alto del monte; además, nuestro       Señor Jesucristo sentía que algo iba a hacer nuestro Padre celestial,       en aquel momento, en referencia a él y su ministerio grandioso sobre       todo lo alto de Israel, para bendición eterna de muchos.              Por lo tanto, Pedro no estaba hablando por si solo, sino que era el       mismo Espíritu de Dios que le había puesto palabras proféticas, de las       cuales se cumplirían en días si no en horas, dada la necesidad de       nuestro Padre celestial que éste gran sacrificio de sangre expiatoria       y de amor eterno se cumpla, de bote a voleo. Pues éste es el       sacrificio supremo de amor eterno, por el cual nuestro Padre celestial       inicialmente no solamente hace que Abram y sus hombres coman y beban       de la mano de su Rey Melquisedec: «el pan y el vino», sino que también       empieza la vida de Israel, para culminar gloriosamente con ésta gran       obra sublime e inolvidable para su corazón santísimo.              Verdaderamente, lo que Pedro anuncia desde lo alto del monte era la       crucifixión y muerte no sólo de nuestro Señor Jesucristo, sino también       de los dos testigos hebreos, los cuales no solamente sufrirían con él       paso a paso el dolor de los clavos y su muerte cruenta y agonizante,       sino que pasarían juntos con él a la eternidad. Puesto que, para esto       desciende inicialmente de parte de nuestro Padre celestial su Rabino       Yeshua jaMashíax, nuestro Señor Jesucristo, para nacer santo entre las       familias de Israel, para posteriormente llevárselos con él de regreso       al paraíso, pero con el Espíritu Santo de los Diez Mandamientos       infinitamente cumplidos y glorificados en sus vidas eternas, para bien       de muchos eternamente y para siempre.              Además, los dos testigos fieles de los acontecimientos de la       crucifixión y muerte de nuestro Señor Jesucristo, clavado sobre lo       alto de los dos palos de Adán y Eva sobre el monte santo de Jerusalén,       realmente serian tan fieles y honorables como Moisés y Elías, a pesar       de que ambos morían por culpa de sus pecados junto al Señor       Jesucristo. Por lo tanto, estas son las enramadas sangrientas sobre       todo lo alto del monte santo de Jerusalén, en Israel, por las cuales       nuestro Padre celestial con gran poder y autoridad de su nombre       santísimo libera a Israel de Egipto, para que le sirvan sólo a él,       pero por medio de este gran sacrificio de amor eterno para siempre en       la eternidad.              Por eso, fue que nuestro Señor Jesucristo permite que al llegar a lo       alto del monte, entonces Moisés y Elías se manifestaran junto a él,       hablando de las cosas que habían de suceder pronto sobre todo lo alto       del monte santo de Jerusalén, para cumplir la Escritura y las buenas       promesas de nuestro Padre celestial para con todo Israel de siempre. Y       estas promesas prometidas a todo Israel, por medio de sus patriarcas       como Abraham, Isaac y Jacobo, realmente son por amor eterno del       supremo sacrificio sagrado de la enramada sangrienta a la entrada de       Jerusalén: para perdón, bendición, sanidad, salud y vida eterna, en la       tierra y en el cielo, como en La Nueva Jerusalén santa y gloriosa del       más allá.              Entonces lo que Moisés y Elías hablan con nuestro Rabino Yeshua       jaMashíax, el Hijo de David, sobre todo lo alto del monte de la       transfiguración no lo sabemos, porque no está escrito; sin embargo,       podemos ver claramente como se desenvuelven esas palabras en todo lo       que posteriormente sufre nuestro Señor Jesucristo, en manos del       Sanedrín y los soldados romanos, por ejemplo. Aquí se vertería al fin,       sobre lo alto del monte santo de Israel, la sangre expiatoria de los       sacrificios de cada día y de cada noche, para cubrir no solamente los       pecados de las naciones del pasado, sino también para las naciones       futuras, como en nuestros días, comenzando con Israel, para que no       mueran jamás, sino que vivan infinitamente.              Pues, éste es el sacrificio santo y de amor eterno, por el cual       nuestro Señor Jesucristo siempre les habla a sus siervos, desde el       comienzo de todas las cosas, como con Abraham, Isaac, Jacobo y muchos       más también, como Moisés y Elías que ofrendaban sus sacrificios de       sangre delante de nuestro Padre celestial, quizás sobre éste mismo       monte algunas veces. Porque la verdad es que Israel, comenzando con       Abraham y sus hijos, ofrecía sangre derramada sobre sus holocaustos       delante de nuestro Padre celestial cada día y a través de los siglos,       como para llenar algunas veces el río Nilo, por ejemplo; y toda esta       sangre sacrificada se derrama siempre, en el nombre del Rabino Yeshua       jaMashíax, ¡nuestro Salvador Jesucristo!              Entonces sobre todo lo alto del monte, nuestro Rabino Yeshua       jaMashíax, el Hijo de David, se transfigura como un sol brillante       delante no solamente de Moisés y de Elías sino también de Pedro,       Jacobo y Juan su hermano, para que entendiesen para siempre, que sólo       él es el gran Rey Mesías que los antiguos siempre anunciaron a todo       Israel. Además, nuestro Señor Jesucristo se transfigura así delante de       sus siervos del pasado y de siempre como la luz más brillante que el       sol, para manifestarles que es ésta misma luz que no solamente Moisés       ve sobre el Sinaí, como la zarza ardiente sin quemar nada, sino       también a través de las edades y hasta ese mismo día, por ejemplo.              Porque la verdad es que todos los siervos de nuestro Padre celestial       siempre predican a todo Israel de la vida gloriosa y sumamente santa              [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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