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   alt.religion.christian.amish      Kickin' it REAL old school...      1,739 messages   

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   Message 1,089 of 1,739   
   valarezo to All   
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   08 Sep 10 06:16:19   
   
   [continued from previous message]   
      
   santísimo de nuestro Padre celestial tiene que ser levantado   
   fielmente, y esto es sólo posible creyendo en nuestros corazones y   
   confesando con nuestros labios el nombre glorioso de nuestro Rabino   
   Yeshua jaMashíax, nuestro Señor Jesucristo, para que su nombre   
   santísimo tome poder y control sobre nuestras vidas. Puesto que, sólo   
   así todos los poderes sobrenaturales de las tinieblas de Satanás y de   
   sus seguidores malvados de siempre podrán ser destruidos a cada hora,   
   visto que es la luz que emite el nombre de nuestro Padre celestial   
   desde el corazón y la sangre expiatoria de su Jesucristo lo que vence   
   las tinieblas, para apagarlas por completo y para siempre.   
      
   Pues ésta es la luz que brilla sobre todo el mundo, predicándoles a   
   los hombres, mujeres, niños y niñas de todas las familias de las   
   naciones, de que tienen que volver a nacer y no de la carne, huesos   
   quebrados y sangre enferma de sus antepasados, sino la del Espíritu de   
   nuestro Señor Jesucristo, para que tengan desde ya vida eterna. Porque   
   la verdad es también que es la invocación del nombre santísimo de   
   nuestro Padre celestial que no solamente con lleva cada una de   
   nuestras bendiciones de cada día de milagros, maravillas y prodigios   
   en los cielos y en la tierra, para vivir nuestras vidas normales,   
   libre de Satanás, sino que también levanta los muertos de sus tumbas   
   para siempre.   
      
   Porque cuando nuestro Padre celestial llame al fin a todos los muertos   
   de sus tumbas, pues ellos responderán únicamente al nombre sagrado de   
   su Rabino Yeshua jaMashíax, nuestro Señor Jesucristo, para pararse   
   delante de su presencia santa con carne y tendones en sus huesos y   
   sangre viva corriendo por sus corazones y venas de todo su cuerpo y   
   espíritu humano. Porque muy pronto, cada tumba de toda la tierra, y de   
   los que están debajo de las aguas de los mares y ríos también, tendrá   
   que entregar a sus muertos, en el nombre sagrado del Rabino Yeshua   
   jaMashíax, para que se paren delante de nuestro Padre celestial y de   
   su Cordero inmolado, inmolado victoriosamente por sus pecados y   
   tinieblas mortales.   
      
   Éste será un día glorioso para muchos que amaron y honraron sobre todo   
   lo alto de sus vidas el nombre glorioso y sublime del Rabino Yeshua   
   jaMashíax, nuestro Señor Jesucristo, cómo el Hijo de Dios, Cordero de   
   Dios y sumo sacerdote de nuestras almas vivientes en la tierra y en el   
   cielo para entrar a la gloria eterna desde ahora. Sin embargo, habrán   
   otros que no podrán retener sus vidas, por culpa de sus muchos delitos   
   y pecados, en contra del fruto del árbol de la vida, nuestro Rabino   
   Yeshua jaMashíax, los cuales perderán su salvación eterna para   
   descender a su muerte segunda, el infierno y el lago de fuego del más   
   allá, para jamás volver a ver la vida.   
      
   Por ello, era necesario que nuestro Señor Jesucristo naciera del   
   vientre virgen de la hija de David, para darnos la carne santa, los   
   huesos inquebrantables y su sangre expiatoria llena de salud eterna,   
   con el fin de él mismo levantar el nombre santísimo de nuestro Padre   
   celestial sobre todo lo alto del monte santo de Jerusalén, para fin de   
   todas las tinieblas. Y sólo así sobre lo alto del monte santo de   
   Jerusalén, entonces no solamente liberar a cada hombre, mujer, niño y   
   niña de Israel y de las naciones, sino también levantarse hacia el   
   Padre celestial una vez más para darnos la tierra prometida, La Nueva   
   Jerusalén santa y gloriosa del cielo, para vivir la felicidad eterna   
   desde ya y para siempre.   
      
   Porque sólo en esta tierra santa del nuevo reino angelical es que   
   somos felices infinitamente con nuestro Padre celestial, su Hijo   
   amado, su Espíritu Santo y sus millares de ángeles gloriosos, cómo los   
   que conocen el nombre prestigioso y temible desde sus corazones santos   
   para amarlo y alabarlo por siempre con salmos con sus labios, por   
   ejemplo. Por ello, nuestro Rabino Yeshua jaMashíax les decía   
   abiertamente a todos, de que todo aquel que cree en su corazón y así   
   confiesa su nombre salvador con sus labios, entonces vuelve a nacer   
   una vez más delante de su presencia santa para llevar por siempre su   
   misma carne santa, sus huesos inquebrantables y su sangre expiatoria y   
   santísima para vivir eternamente.   
      
   En otras palabras, el que cree en él en su corazón y así confiesa su   
   nombre santísimo con sus labios, entonces en el día final su nombre   
   glorioso lo levantara a la vida eterna, para ya no vivir más en la   
   carne, huesos quebrados y sangre enferma de Adán y Eva, sino en la de   
   él mismo para salud eterna. Y sólo así podremos ser convertidos en   
   hijos de luz para nuestro Padre celestial que está en el cielo, en vez   
   de seguir siendo hijos de las tinieblas para el infierno: porque el   
   nombre santísimo de nuestro Rabino Yeshua jaMashíax está alumbrando   
   sobre todo lo alto de nuestras vidas de cada día por toda la tierra,   
   para un nuevo nacimiento eterno.   
      
   Por eso, en su día el rey David quiso también levantar una casa para   
   el nombre santísimo de nuestro Padre celestial, el nombre glorioso de   
   su Rabino Yeshua jaMashíax, pero nuestro Padre celestial no se lo   
   permitió jamás. Porque David había derramado mucha sangre en sus   
   batallas que él tuvo en servicio a nuestro Padre celestial y su nombre   
   santísimo por todo Israel y fuera de ella también, derribando así a   
   muchos ejércitos enemigos que se oponían a que la luz santísima del   
   Hijo de Dios se regara por toda la tierra para bien eterno de futuras   
   naciones.   
      
   Sin embargo, nuestro Padre celestial le promete a David que uno de sus   
   hijos levantaría un templo para que su nombre santo habite en él, y   
   éste era el rey Salomón. Por lo tanto, Salomón en su día empieza la   
   gran obra de edificar un templo especial para el nombre santísimo de   
   nuestro Padre celestial, el cual es Yeshua jaMashíax: por cuanto, sólo   
   él es el Cordero de Dios y, simultáneamente, el sumo sacerdote de   
   nuestro Padre celestial para levantar a cada hora gloria y honra a su   
   nombre santísimo y todopoderoso.   
      
   Por lo cual, cada vez que todo hombre, mujer, niño y niña de Israel o   
   de las naciones levantase su oración hacia el cielo, mirando hacia el   
   templo de Salomón, en Israel, por ejemplo, entonces nuestro Padre   
   celestial respondería a la oración para contestarla y hacer todo lo   
   que se le pidiese, en el nombre de Yeshua jaMashíax, ¡nuestro Señor   
   Jesucristo! Así pues, ya sea que los israelitas buscasen la salvación   
   de sus vidas del poder de las tinieblas del cautiverio eterno, el   
   nombre santísimo de nuestro Padre celestial tenia que brillar por   
   ellos desde el corazón y la sangre expiatoria de su Rabino Yeshua   
   jaMashíax, parado sobre el Sinaí o el templo de Salomón o sobre el   
   monte santo de Jerusalén.   
      
   En otras palabras, cada vez que Moisés miraba hacia la luz que   
   brillaba sobre el Sinaí, en verdad estaba viendo el nombre santísimo   
   de nuestro Padre celestial, el cual es Yeshua jaMashíax que habita en   
   su templo santísimo de carne, huesos inquebrantables y sangre   
   expiatoria, cómo sacrificio continuo para Israel y para todas las   
   naciones también, sin duda alguna. O cuando Salomón y los israelitas   
   oraban hacia el templo levantado para el nombre de Dios, en Israel, a   
   pesar de la distancia, entonces estaban (o están aún hoy en día), por   
   ejemplo, orando, por inicio, en el nombre sagrado del Gran Rey Mesías,   
   nuestro Señor Jesucristo, y lo mismo podemos decir del monte santo de   
   Jerusalén, de modo definitivo.   
      
   Porque es la exaltación del nombre santo de nuestro Padre celestial,   
   el cual habita en perfecta santidad gloriosa en el corazón y en la   
      
   [continued in next message]   
      
   --- SoupGate-Win32 v1.05   
    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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