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|    valarezo to All    |
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|    08 Sep 10 06:16:19    |
      [continued from previous message]              santísimo de nuestro Padre celestial tiene que ser levantado       fielmente, y esto es sólo posible creyendo en nuestros corazones y       confesando con nuestros labios el nombre glorioso de nuestro Rabino       Yeshua jaMashíax, nuestro Señor Jesucristo, para que su nombre       santísimo tome poder y control sobre nuestras vidas. Puesto que, sólo       así todos los poderes sobrenaturales de las tinieblas de Satanás y de       sus seguidores malvados de siempre podrán ser destruidos a cada hora,       visto que es la luz que emite el nombre de nuestro Padre celestial       desde el corazón y la sangre expiatoria de su Jesucristo lo que vence       las tinieblas, para apagarlas por completo y para siempre.              Pues ésta es la luz que brilla sobre todo el mundo, predicándoles a       los hombres, mujeres, niños y niñas de todas las familias de las       naciones, de que tienen que volver a nacer y no de la carne, huesos       quebrados y sangre enferma de sus antepasados, sino la del Espíritu de       nuestro Señor Jesucristo, para que tengan desde ya vida eterna. Porque       la verdad es también que es la invocación del nombre santísimo de       nuestro Padre celestial que no solamente con lleva cada una de       nuestras bendiciones de cada día de milagros, maravillas y prodigios       en los cielos y en la tierra, para vivir nuestras vidas normales,       libre de Satanás, sino que también levanta los muertos de sus tumbas       para siempre.              Porque cuando nuestro Padre celestial llame al fin a todos los muertos       de sus tumbas, pues ellos responderán únicamente al nombre sagrado de       su Rabino Yeshua jaMashíax, nuestro Señor Jesucristo, para pararse       delante de su presencia santa con carne y tendones en sus huesos y       sangre viva corriendo por sus corazones y venas de todo su cuerpo y       espíritu humano. Porque muy pronto, cada tumba de toda la tierra, y de       los que están debajo de las aguas de los mares y ríos también, tendrá       que entregar a sus muertos, en el nombre sagrado del Rabino Yeshua       jaMashíax, para que se paren delante de nuestro Padre celestial y de       su Cordero inmolado, inmolado victoriosamente por sus pecados y       tinieblas mortales.              Éste será un día glorioso para muchos que amaron y honraron sobre todo       lo alto de sus vidas el nombre glorioso y sublime del Rabino Yeshua       jaMashíax, nuestro Señor Jesucristo, cómo el Hijo de Dios, Cordero de       Dios y sumo sacerdote de nuestras almas vivientes en la tierra y en el       cielo para entrar a la gloria eterna desde ahora. Sin embargo, habrán       otros que no podrán retener sus vidas, por culpa de sus muchos delitos       y pecados, en contra del fruto del árbol de la vida, nuestro Rabino       Yeshua jaMashíax, los cuales perderán su salvación eterna para       descender a su muerte segunda, el infierno y el lago de fuego del más       allá, para jamás volver a ver la vida.              Por ello, era necesario que nuestro Señor Jesucristo naciera del       vientre virgen de la hija de David, para darnos la carne santa, los       huesos inquebrantables y su sangre expiatoria llena de salud eterna,       con el fin de él mismo levantar el nombre santísimo de nuestro Padre       celestial sobre todo lo alto del monte santo de Jerusalén, para fin de       todas las tinieblas. Y sólo así sobre lo alto del monte santo de       Jerusalén, entonces no solamente liberar a cada hombre, mujer, niño y       niña de Israel y de las naciones, sino también levantarse hacia el       Padre celestial una vez más para darnos la tierra prometida, La Nueva       Jerusalén santa y gloriosa del cielo, para vivir la felicidad eterna       desde ya y para siempre.              Porque sólo en esta tierra santa del nuevo reino angelical es que       somos felices infinitamente con nuestro Padre celestial, su Hijo       amado, su Espíritu Santo y sus millares de ángeles gloriosos, cómo los       que conocen el nombre prestigioso y temible desde sus corazones santos       para amarlo y alabarlo por siempre con salmos con sus labios, por       ejemplo. Por ello, nuestro Rabino Yeshua jaMashíax les decía       abiertamente a todos, de que todo aquel que cree en su corazón y así       confiesa su nombre salvador con sus labios, entonces vuelve a nacer       una vez más delante de su presencia santa para llevar por siempre su       misma carne santa, sus huesos inquebrantables y su sangre expiatoria y       santísima para vivir eternamente.              En otras palabras, el que cree en él en su corazón y así confiesa su       nombre santísimo con sus labios, entonces en el día final su nombre       glorioso lo levantara a la vida eterna, para ya no vivir más en la       carne, huesos quebrados y sangre enferma de Adán y Eva, sino en la de       él mismo para salud eterna. Y sólo así podremos ser convertidos en       hijos de luz para nuestro Padre celestial que está en el cielo, en vez       de seguir siendo hijos de las tinieblas para el infierno: porque el       nombre santísimo de nuestro Rabino Yeshua jaMashíax está alumbrando       sobre todo lo alto de nuestras vidas de cada día por toda la tierra,       para un nuevo nacimiento eterno.              Por eso, en su día el rey David quiso también levantar una casa para       el nombre santísimo de nuestro Padre celestial, el nombre glorioso de       su Rabino Yeshua jaMashíax, pero nuestro Padre celestial no se lo       permitió jamás. Porque David había derramado mucha sangre en sus       batallas que él tuvo en servicio a nuestro Padre celestial y su nombre       santísimo por todo Israel y fuera de ella también, derribando así a       muchos ejércitos enemigos que se oponían a que la luz santísima del       Hijo de Dios se regara por toda la tierra para bien eterno de futuras       naciones.              Sin embargo, nuestro Padre celestial le promete a David que uno de sus       hijos levantaría un templo para que su nombre santo habite en él, y       éste era el rey Salomón. Por lo tanto, Salomón en su día empieza la       gran obra de edificar un templo especial para el nombre santísimo de       nuestro Padre celestial, el cual es Yeshua jaMashíax: por cuanto, sólo       él es el Cordero de Dios y, simultáneamente, el sumo sacerdote de       nuestro Padre celestial para levantar a cada hora gloria y honra a su       nombre santísimo y todopoderoso.              Por lo cual, cada vez que todo hombre, mujer, niño y niña de Israel o       de las naciones levantase su oración hacia el cielo, mirando hacia el       templo de Salomón, en Israel, por ejemplo, entonces nuestro Padre       celestial respondería a la oración para contestarla y hacer todo lo       que se le pidiese, en el nombre de Yeshua jaMashíax, ¡nuestro Señor       Jesucristo! Así pues, ya sea que los israelitas buscasen la salvación       de sus vidas del poder de las tinieblas del cautiverio eterno, el       nombre santísimo de nuestro Padre celestial tenia que brillar por       ellos desde el corazón y la sangre expiatoria de su Rabino Yeshua       jaMashíax, parado sobre el Sinaí o el templo de Salomón o sobre el       monte santo de Jerusalén.              En otras palabras, cada vez que Moisés miraba hacia la luz que       brillaba sobre el Sinaí, en verdad estaba viendo el nombre santísimo       de nuestro Padre celestial, el cual es Yeshua jaMashíax que habita en       su templo santísimo de carne, huesos inquebrantables y sangre       expiatoria, cómo sacrificio continuo para Israel y para todas las       naciones también, sin duda alguna. O cuando Salomón y los israelitas       oraban hacia el templo levantado para el nombre de Dios, en Israel, a       pesar de la distancia, entonces estaban (o están aún hoy en día), por       ejemplo, orando, por inicio, en el nombre sagrado del Gran Rey Mesías,       nuestro Señor Jesucristo, y lo mismo podemos decir del monte santo de       Jerusalén, de modo definitivo.              Porque es la exaltación del nombre santo de nuestro Padre celestial,       el cual habita en perfecta santidad gloriosa en el corazón y en la              [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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