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   Message 895 of 1,739   
   IVAN VALAREZO to All   
   (IVÁN): LA NATURALEZA CARNAL DEL HOMBRE    
   11 Nov 06 20:28:13   
   
   [continued from previous message]   
      
   convertido, en un momento de fe y de oración, en el nombre de su   
   Jesucristo, en un ser tan santo y tan justo, como él mismo o como su Árbol   
   de vida eterna, ¡el Señor Jesucristo!   
      
   Porque sólo así, como Dios mismo o como su Hijo amado, entonces el hombre y   
   la mujer podrán realmente heredar la vida eterna, de su nuevo reino de los   
   cielos, en el más allá, desde hoy mismo y por siempre, en la nueva   
   eternidad venidera, para seguir viviendo y pensando por siempre, en las   
   cosas agradables del Espíritu de Dios. Porque sólo los que son tan santos y   
   tan justos, como Dios o como Jesucristo, entonces podrán ver la vida, en   
   sus corazones y en sus almas, desde hoy mismo, en toda la tierra, mucho   
   antes que entren a sus vidas nuevas, en el paraíso o en el nuevo reino de   
   Dios, como la Jerusalén Santa e Infinita del cielo.   
      
   Porque los que viven conforme a la carne piensan siempre en las cosas de la   
   carne (de la mente pecadora de Adán y de Eva, por ejemplo); porque la carne   
   del hombre es la carne de Adán y de su primer pecado, creámoslo a sí o no.   
   Y éste primer pecado en el cuerpo del hombre empezó, cuando comió por vez   
   primera del fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal,   
   para mal eterno de todo su cuerpo y de la humanidad entera, en el paraíso y   
   por toda la tierra, también, de nuestros tiempos.   
      
   Como sucede hoy en día, por ejemplo, en toda la tierra, cada vez que el   
   hombre peca y se enferma su cuerpo, por su culpa, por su pecado, hasta que   
   finalmente muere su carne, para "descender a la raíz", del árbol de la   
   ciencia del bien y del mal. Sin embargo, los que viven conforme al Espíritu   
   de Dios y de su Ley Viviente, entonces piensan siempre en las cosas del   
   Espíritu de Dios y de su vida eterna, también.   
      
   Por lo tanto, sus cuerpos "no bajan" a la tierra, jamás, sino que "suben" a   
   la tierra santa del paraíso, para entrar en la vida santa y perfecta, del   
   Árbol de vida de Dios, el Señor Jesucristo. Porque el que vive por el   
   Espíritu de Dios, realmente está viviendo por los frutos de vida y de salud   
   eterna, del Árbol de vida de Dios, el Señor Jesucristo, en todos los   
   lugares de la tierra, hasta finalmente en su día entrar a la vida eterna   
   perfecta de su salvador eterno, el Árbol viviente.   
      
   Es decir, que cuando su vida termina, entonces "no desciende" a las   
   profundas tinieblas, de la raíz del árbol de la ciencia, del bien y del   
   mal, el infierno o el bajo mundo de los muertos, en el más allá, sino todo   
   lo contrario; porque nuestro Dios es un Dios de vivos y no de muertos.   
   Realmente su espíritu y su alma viviente "suben" a la tierra santa del   
   paraíso, para "entrar en la raíz" o en la vida perfecta, del Árbol de vida   
   de Dios, el Señor Jesucristo.   
      
   Es como cualquier árbol que comienza a dejar sus frutos desprenderse de sus   
   ramas, por ejemplo, si nadie los aprovecha para consumirlos, cuando están   
   maduros; entonces caen sobre la tierra y se descomponen, para luego ser   
   parte de la tierra que a de alimentar el árbol, para que luego vuelva a dar   
   frutos, una y otra vez, en su tiempo. Pues así son los hombres y las   
   mujeres de la humanidad entera: porque cuando sus días de vida terminan en   
   la tierra, entonces caen a la tierra, como debajo de su árbol, de donde han   
   salido sus cuerpos, sus carnes, sus espíritus, para vivir sus vidas en el   
   paraíso o en la tierra, de nuestros tiempos, por ejemplo.   
      
   Ahora, si las personas que terminaron sus días de vida por la tierra, y que   
   jamás aceptaron al Señor Jesucristo en sus corazones, como su salvador   
   personal de sus almas vivientes, entonces "caen" a la tierra para entrar de   
   nuevo sus cuerpos sin vida al árbol de la ciencia, del bien y del mal, el   
   infierno o el bajo mundo. Pero si las personas que han terminado sus vidas   
   por la tierra, recibieron al Señor Jesucristo en sus corazones, entonces   
   aunque sus cuerpos caigan en la tierra de su nacimiento, por ejemplo, en   
   realidad están "entrando a la raíz" del Árbol de vida eterna, el Señor   
   Jesucristo, en el paraíso de Adán y Eva, en el más allá.   
      
   Y esto es la nueva vida santa del más allá, del nuevo reino de los cielos,   
   para cada uno de todos ellos, en sus millares, de todas las razas,   
   familias, tribus, pueblos, linajes y reinos de toda la tierra, de nuestros   
   tiempos y de siempre. Por eso, los que viven conforme a la carne de sus   
   antepasados, como Adán, por ejemplo, entonces "piensan siempre" en el   
   oscuro espíritu de rebelión, del fruto prohibido del árbol, de la ciencia   
   del bien y del mal, para mal eterno de sus corazones y de sus almas   
   vivientes, también, en esta vida y en la venidera, para siempre.   
      
   En sentido opuesto, los que "viven" según el espíritu de fe, del fruto de   
   vida, del Árbol viviente, Jesucristo, entonces "gozaran de poderes   
   sobrenaturales" en sus corazones y en sus almas, por el amor de Dios y de   
   la gracia salvadora de la sangre bendita, del Hijo de David, el Cristo de   
   Israel y de la eternidad venidera, para siempre. Porque sus carnes con sus   
   buenos frutos, "de haberle creído" en sus corazones y en sus espíritus   
   humanos, a Dios y a su Hijo, entonces jamás han de morir, en esta vida ni   
   en la venidera, porque "han vuelto a nacer" no de la carne de Adán o del   
   fruto prohibido, sino del fruto de vida eterna, el Señor Jesucristo.   
      
   Porque si hemos creído al nombre de Jesucristo y a su obra sobrenatural, la   
   cual lleva acabo sobre la cima de la roca eterna, en las afueras de   
   Jerusalén, no fue sólo para ponerle fin al pecado y así cumplir la Ley de   
   Dios, en todo hombre, mujer, niño y niña de la humanidad entera, sino mucho   
   más que esto. Pues, también, fue para "vestirnos" de su carne, de su   
   espíritu, de su nombre sobrenatural y de su sangre santísima, para siempre,   
   para que seamos "eternamente santos y justos" para Dios, en la tierra y en   
   el paraíso de regreso, para miles de siglos venideros, en el nuevo reino de   
   los cielos, de Dios y de su humanidad infinita.   
      
   Por esta razón, no toda carne es la misma carne, en el cielo y por toda la   
   tierra, también. Porque en el cielo hay animales de todas las especies, que   
   la palabra de Dios ha creado, para que vivan con Él y con su gran familia   
   eterna (como la humanidad entera y sus huestes de ángeles gloriosos), en su   
   nuevo reino santo, del más allá. Por eso, de todas las carnes de la   
   creación de Dios: una es la carne de la humanidad, otra la carne de los   
   animales, otra la de las aves, otra la de los peces y otra la de nuestro   
   gran rey Mesías, el único salvador posible, de nuestros corazones y de   
   nuestras almas vivientes, ¡el Señor Jesucristo!   
      
   Todas estas carnes han sido creadas por la palabra de Dios y la del hombre,   
   también, por sus manos santas, en el más allá, para gloria y para honra de   
   su vida y de su nombre santo, para siempre. Pero la carne del Señor   
   Jesucristo siempre ha existido en el secreto, en el corazón, de la vida   
   santa de Dios, de su Espíritu Santo y de su Árbol de vida eterna, el Señor   
   Jesucristo, en el paraíso, en el reino de los cielos y en toda la tierra de   
   nuestros días y de siempre, por ejemplo. Porque la carne del Señor   
   Jesucristo jamás ha visto corrupción, como la del hombre pecador, por   
   ejemplo, ni sus huesos han sido quebrados o fragmentados ni menos vistos   
   por los ojos de nadie.   
      
   Porque en el día que la carne del Señor Jesucristo descendió a la tierra de   
   nuestros tiempos, por ejemplo, primero tuvo que entrar en el vientre   
   virgen, de una de las hijas escogida de David, para que nueve meses   
      
   [continued in next message]   
      
   --- SoupGate-Win32 v1.05   
    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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