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|    IVAN VALAREZO to All    |
|    (IVÁN): LA NATURALEZA CARNAL DEL HOMBRE     |
|    11 Nov 06 20:28:13    |
      [continued from previous message]              después, entonces rompa la virginidad de la virgen desde dentro hacia       fuera. Para que entonces salga el Espíritu de vida de Dios, "vestido en la       carne" santa de su Hijo amado, el Hijo de David, el Cristo. Pues en éste       instante histórico, no sólo el Señor Jesucristo nace en la tierra de       nuestros tiempos, en la carne santa de la vida gloriosa, como del Árbol de       la vida del paraíso y del reino de los cielos, sino que también de todo       pecador y toda pecadora de la humanidad entera, redimido para el nuevo       reino venidero de Dios.              Es decir, que en aquel momento nace con el Señor Jesucristo, todo hombre,       mujer, niño y niña de todas las naciones, para finalmente cubrirlos /       vestirlos de su carne y de su sangre santa, para luego poder entonces       llevarlos con él, a la gloria eterna del nuevo reino de los cielos, en el       más allá. Porque de otra manera, ningún pecador o pecadora podrá jamás       "heredar el perdón de Dios" y su salvación perfecta para su alma viviente,       en esta vida y en la venidera del más allá, del nuevo reino de los cielos.              Porque sin la carne y la sangre de Cristo, entonces todo pecador ha de       seguir viviendo su vida pecadora, como la recibió Eva y luego Adán del       árbol de la ciencia del bien y del mal, en el día que ambos comieron de su       fruto prohibido, para mal de cada uno de sus descendientes, en toda la       creación, para siempre. Pero gracias a los poderes sobrenaturales del       Espíritu Santo, para todo aquel que tan sólo cree en su corazón y así       confiesa con sus labios: el nombre del fruto de vida eterna, de Dios y de       su paraíso eterno, el Señor Jesucristo, entonces su cuerpo y su vida       pecadora han de cambiar, en un instante de fe, para vida infinita.              Los pecadores han de cambiar sus vidas viles y perdidas, milagrosamente y       maravillosamente, en un momento de fe y de oración, por el cuerpo y por la       vida gloriosa de su Hijo amado, el Santo de Israel y de la humanidad       entera. Porque sólo el Hijo de David es el Cristo, ¡el Señor Jesucristo de       todos (gentiles y hebreos)!, para seguir viviendo sus vidas eternas aun más       allá de la nueva eternidad venidera de Dios y de su Árbol de vida viviente       del paraíso, por ejemplo. Para que desde ya cada hombre, mujer, niño y niña       de la humanidad entera, entonces "siga viviendo" eternamente su vida libre       de todo pecado y de toda amenaza de destrucción eterna, del ángel de la       muerte, en la tierra, en el infierno y hasta en el lago de fuego, por       ejemplo, en el más allá.              Porque todo aquel que desee ver la vida eterna, en la tierra y en el nuevo       reino celestial, entonces tiene que convertirse no a la vida santa de los       ángeles, arcángeles, serafines, querubines y demás seres santos del cielo,       lo cual es muy loable, por cierto, sino sólo a la vida perfecta y sumamente       honrada de su Hijo, el Señor Jesucristo. Porque en el nuevo reino de Dios,       cada uno de los ángeles, hombres, mujeres, niños y niñas, han de tener que       vivir sus vidas santas, tal cual como la vida perfecta, ni más ni menos, de       la del Árbol de la vida eterna, el Hijo amado de Dios, el Santo de Israel y       de la humanidad entera, ¡el Señor Jesucristo!              Por cuanto, esta fue la primera razón, por la cual Dios llama al hombre,       desde el fondo del mundo, para que abandone su cuerpo de tierra y se vista       de la carne santa, de su Árbol de vida, el Señor Jesucristo, en el paraíso       y en su nueva vida celestial de su nuevo reino eterno, de la nueva       eternidad venidera. Pero Adán ni menos Eva pudieron entender jamás en sus       corazones: a la voz del gran "llamado de Dios", una vez formados en las       manos de su Creador, de comer de su fruto de vida infinita, del cuerpo, de       la carne, del espíritu de la sangre y del nombre santísimo de su Hijo       amado, el Señor Jesucristo.              Además, Dios deseaba todo éste gran bien para Adán, porque jamás deseo       ningún mal para él ni para ninguno de sus descendientes, en sus millares,       de todas las razas, pueblos, linajes, tribus y reinos de la tierra. Por lo       tanto, desde el comienzo de todas las cosas, Dios siempre deseo vivir con       el hombre y con todo ángel de su reino eterno, sin ningún problema alguno.              Dado que, Dios no desea jamás tener ningún tipo de conflictos ni de       dificultades algunas en su nueva vida celestial de todo hombre y de todos       sus santos ángeles del reino celestial, sino que siempre ha querido ver la       vida perfecta de su Jesucristo en cada uno de ellos, sin jamás hacer       excepción de personas alguna, en la eternidad venidera. Porque en el reino       de los cielos, todo el pecado y toda la maldad que Lucifer causo a Dios y a       sus ángeles santos y luego al hombre del paraíso, por ejemplo, fue por       culpa de una palabra obscena de su corazón perdido.              Ya que, Lucifer pensó que "podía exaltar su nombre" más alto que el nombre       de Dios y de su gran sacerdote, rey, cordero y Mesías celestial; por lo       tanto, hizo una gran revolución para destronar a Dios y a su Árbol de la       vida santa del reino de los cielos y de toda su creación venidera, también.       Pero gracias a Dios, Lucifer no pudo lograr su objetivo y se perdió para       siempre en su gran maldad, de "sus palabras mal intencionadas" hacia Dios y       hacia la vida santa, de su Árbol de vida, su Hijo Santo, el Señor       Jesucristo, en el reino de los cielos y en la tierra, también, por el poder       de su nombre.              Es por esta razón, de que Dios no desea oír ninguna palabra obscena que       salga de sus labios, mis estimados hermanos y mis estimadas hermanas, sino       la que sea buena para expiación / salvación de sus corazones y de sus       mismos espíritus humanos según sea necesaria, para que imparta también:       gracia y verdad a los que les oyen siempre. Y de ninguna manera       entristezcan al Espíritu de Dios, tampoco, con palabras incorrectas de sus       corazones y de sus bocas, en quien "han sido sellados legítimamente por       Dios mismo", para el día de la salvación y de la resurrección, en la tierra       y en el paraíso, también, como en el nuevo reino de los cielos, en el más       allá.              De suerte que, sus mismos nombres han sido escritos en "el libro de la vida       de Dios" en el reino de los cielos, por causa de sus buenas palabras de sus       corazones y de sus labios ante Dios y ante su Árbol de vida eterna y sus       huestes de ángeles santos, también, al confesar su mismo nombre salvador.       Además, sus nombres han sido escritos por el poder de la mano de Dios, con       la cual escribió la Ley Celestial de Moisés y de Israel, por ejemplo, por       amor a la vida preciosa y sumamente santa de su Hijo amado, Jesucristo, el       Santo de Israel y de la humanidad entera, en la tierra y en el paraíso,       para siempre.              Por lo tanto, honren siempre a Dios y a su Jesucristo en sus corazones,       delante de él y de los demás, en todos los lugares de la tierra, a donde       sea que vivan o transiten. Porque Dios mismo siempre ha de estar con       ustedes, por amor al nombre santo de su Hijo amado, nuestro salvador       Jesucristo, el cual, por cierto, ya vive en sus corazones, desde el momento       que creyeron en Él y en su obra santa y sumamente gloriosa.              Obra sublime de nuestro Padre Celestial y de su Jesucristo sobre el madero,       en las afueras de Jerusalén, en Israel, para alcanzar de una vez por todas       y para siempre: la muerte del pecado y el perdón eterno de sus vidas y de       sus almas vivientes, también, en la tierra y en el paraíso, para los siglos       de los siglos. Es por eso, que es bueno siempre cuidar de toda palabra que       salga de sus labios, para no ofender a Dios, a su Espíritu Santo, a su              [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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