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   Message 896 of 1,739   
   IVAN VALAREZO to All   
   (IVÁN): LA NATURALEZA CARNAL DEL HOMBRE    
   11 Nov 06 20:28:13   
   
   [continued from previous message]   
      
   después, entonces rompa la virginidad de la virgen desde dentro hacia   
   fuera. Para que entonces salga el Espíritu de vida de Dios, "vestido en la   
   carne" santa de su Hijo amado, el Hijo de David, el Cristo. Pues en éste   
   instante histórico, no sólo el Señor Jesucristo nace en la tierra de   
   nuestros tiempos, en la carne santa de la vida gloriosa, como del Árbol de   
   la vida del paraíso y del reino de los cielos, sino que también de todo   
   pecador y toda pecadora de la humanidad entera, redimido para el nuevo   
   reino venidero de Dios.   
      
   Es decir, que en aquel momento nace con el Señor Jesucristo, todo hombre,   
   mujer, niño y niña de todas las naciones, para finalmente cubrirlos /   
   vestirlos de su carne y de su sangre santa, para luego poder entonces   
   llevarlos con él, a la gloria eterna del nuevo reino de los cielos, en el   
   más allá. Porque de otra manera, ningún pecador o pecadora podrá jamás   
   "heredar el perdón de Dios" y su salvación perfecta para su alma viviente,   
   en esta vida y en la venidera del más allá, del nuevo reino de los cielos.   
      
   Porque sin la carne y la sangre de Cristo, entonces todo pecador ha de   
   seguir viviendo su vida pecadora, como la recibió Eva y luego Adán del   
   árbol de la ciencia del bien y del mal, en el día que ambos comieron de su   
   fruto prohibido, para mal de cada uno de sus descendientes, en toda la   
   creación, para siempre. Pero gracias a los poderes sobrenaturales del   
   Espíritu Santo, para todo aquel que tan sólo cree en su corazón y así   
   confiesa con sus labios: el nombre del fruto de vida eterna, de Dios y de   
   su paraíso eterno, el Señor Jesucristo, entonces su cuerpo y su vida   
   pecadora han de cambiar, en un instante de fe, para vida infinita.   
      
   Los pecadores han de cambiar sus vidas viles y perdidas, milagrosamente y   
   maravillosamente, en un momento de fe y de oración, por el cuerpo y por la   
   vida gloriosa de su Hijo amado, el Santo de Israel y de la humanidad   
   entera. Porque sólo el Hijo de David es el Cristo, ¡el Señor Jesucristo de   
   todos (gentiles y hebreos)!, para seguir viviendo sus vidas eternas aun más   
   allá de la nueva eternidad venidera de Dios y de su Árbol de vida viviente   
   del paraíso, por ejemplo. Para que desde ya cada hombre, mujer, niño y niña   
   de la humanidad entera, entonces "siga viviendo" eternamente su vida libre   
   de todo pecado y de toda amenaza de destrucción eterna, del ángel de la   
   muerte, en la tierra, en el infierno y hasta en el lago de fuego, por   
   ejemplo, en el más allá.   
      
   Porque todo aquel que desee ver la vida eterna, en la tierra y en el nuevo   
   reino celestial, entonces tiene que convertirse no a la vida santa de los   
   ángeles, arcángeles, serafines, querubines y demás seres santos del cielo,   
   lo cual es muy loable, por cierto, sino sólo a la vida perfecta y sumamente   
   honrada de su Hijo, el Señor Jesucristo. Porque en el nuevo reino de Dios,   
   cada uno de los ángeles, hombres, mujeres, niños y niñas, han de tener que   
   vivir sus vidas santas, tal cual como la vida perfecta, ni más ni menos, de   
   la del Árbol de la vida eterna, el Hijo amado de Dios, el Santo de Israel y   
   de la humanidad entera, ¡el Señor Jesucristo!   
      
   Por cuanto, esta fue la primera razón, por la cual Dios llama al hombre,   
   desde el fondo del mundo, para que abandone su cuerpo de tierra y se vista   
   de la carne santa, de su Árbol de vida, el Señor Jesucristo, en el paraíso   
   y en su nueva vida celestial de su nuevo reino eterno, de la nueva   
   eternidad venidera. Pero Adán ni menos Eva pudieron entender jamás en sus   
   corazones: a la voz del gran "llamado de Dios", una vez formados en las   
   manos de su Creador, de comer de su fruto de vida infinita, del cuerpo, de   
   la carne, del espíritu de la sangre y del nombre santísimo de su Hijo   
   amado, el Señor Jesucristo.   
      
   Además, Dios deseaba todo éste gran bien para Adán, porque jamás deseo   
   ningún mal para él ni para ninguno de sus descendientes, en sus millares,   
   de todas las razas, pueblos, linajes, tribus y reinos de la tierra. Por lo   
   tanto, desde el comienzo de todas las cosas, Dios siempre deseo vivir con   
   el hombre y con todo ángel de su reino eterno, sin ningún problema alguno.   
      
   Dado que, Dios no desea jamás tener ningún tipo de conflictos ni de   
   dificultades algunas en su nueva vida celestial de todo hombre y de todos   
   sus santos ángeles del reino celestial, sino que siempre ha querido ver la   
   vida perfecta de su Jesucristo en cada uno de ellos, sin jamás hacer   
   excepción de personas alguna, en la eternidad venidera. Porque en el reino   
   de los cielos, todo el pecado y toda la maldad que Lucifer causo a Dios y a   
   sus ángeles santos y luego al hombre del paraíso, por ejemplo, fue por   
   culpa de una palabra obscena de su corazón perdido.   
      
   Ya que, Lucifer pensó que "podía exaltar su nombre" más alto que el nombre   
   de Dios y de su gran sacerdote, rey, cordero y Mesías celestial; por lo   
   tanto, hizo una gran revolución para destronar a Dios y a su Árbol de la   
   vida santa del reino de los cielos y de toda su creación venidera, también.   
   Pero gracias a Dios, Lucifer no pudo lograr su objetivo y se perdió para   
   siempre en su gran maldad, de "sus palabras mal intencionadas" hacia Dios y   
   hacia la vida santa, de su Árbol de vida, su Hijo Santo, el Señor   
   Jesucristo, en el reino de los cielos y en la tierra, también, por el poder   
   de su nombre.   
      
   Es por esta razón, de que Dios no desea oír ninguna palabra obscena que   
   salga de sus labios, mis estimados hermanos y mis estimadas hermanas, sino   
   la que sea buena para expiación / salvación de sus corazones y de sus   
   mismos espíritus humanos según sea necesaria, para que imparta también:   
   gracia y verdad a los que les oyen siempre. Y de ninguna manera   
   entristezcan al Espíritu de Dios, tampoco, con palabras incorrectas de sus   
   corazones y de sus bocas, en quien "han sido sellados legítimamente por   
   Dios mismo", para el día de la salvación y de la resurrección, en la tierra   
   y en el paraíso, también, como en el nuevo reino de los cielos, en el más   
   allá.   
      
   De suerte que, sus mismos nombres han sido escritos en "el libro de la vida   
   de Dios" en el reino de los cielos, por causa de sus buenas palabras de sus   
   corazones y de sus labios ante Dios y ante su Árbol de vida eterna y sus   
   huestes de ángeles santos, también, al confesar su mismo nombre salvador.   
   Además, sus nombres han sido escritos por el poder de la mano de Dios, con   
   la cual escribió la Ley Celestial de Moisés y de Israel, por ejemplo, por   
   amor a la vida preciosa y sumamente santa de su Hijo amado, Jesucristo, el   
   Santo de Israel y de la humanidad entera, en la tierra y en el paraíso,   
   para siempre.   
      
   Por lo tanto, honren siempre a Dios y a su Jesucristo en sus corazones,   
   delante de él y de los demás, en todos los lugares de la tierra, a donde   
   sea que vivan o transiten. Porque Dios mismo siempre ha de estar con   
   ustedes, por amor al nombre santo de su Hijo amado, nuestro salvador   
   Jesucristo, el cual, por cierto, ya vive en sus corazones, desde el momento   
   que creyeron en Él y en su obra santa y sumamente gloriosa.   
      
   Obra sublime de nuestro Padre Celestial y de su Jesucristo sobre el madero,   
   en las afueras de Jerusalén, en Israel, para alcanzar de una vez por todas   
   y para siempre: la muerte del pecado y el perdón eterno de sus vidas y de   
   sus almas vivientes, también, en la tierra y en el paraíso, para los siglos   
   de los siglos. Es por eso, que es bueno siempre cuidar de toda palabra que   
   salga de sus labios, para no ofender a Dios, a su Espíritu Santo, a su   
      
   [continued in next message]   
      
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    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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