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   Message 902 of 1,739   
   IVAN VALAREZO to All   
   (IVÁN): LA NATURALEZA CARNAL DEL HOMBRE    
   11 Nov 06 20:28:13   
   
   [continued from previous message]   
      
   nueva vida infinita, en su nuevo reino celestial del más allá, de sus   
   ángeles y de su Espíritu Santo.   
      
   Es por eso, que para los que aman al Señor Jesucristo, entonces Dios tiene   
   muy grandes bendiciones, desde hoy mismo en sus corazones y en sus vidas   
   por la tierra, para entregárselas una a una, hasta que comiencen a llenar   
   sus almas vivientes, de su Espíritu de vida y de salud eterna. Porque el   
   Espíritu Santo de nuestro Padre Celestial está lleno de dones, de milagros,   
   de maravillas y de grandes prodigios, para sanar sus vidas y la de los   
   suyos, también, en todos los lugares de la tierra, sin jamás hacer   
   excepción de persona alguna.   
      
   Es decir, si es que en esta persona vive "la bendición celestial" del   
   nombre bendito del Señor Jesucristo", de otra manera, no; no hay bendición,   
   ni paz para el corazón del impío para siempre. Es por esta razón, de que   
   nuestro Padre Celestial ha prometido que cada uno de sus hijos y de sus   
   hijas, de todas las familias de la tierra, ha de resplandecer como el sol   
   del cielo, porque la gloria de Jesucristo ha de vivir en todo su ser   
   viviente, para siempre.   
      
   Y porque también el Espíritu de verdad y de justicia infinita vive en su   
   corazón, para honrar y para exaltar a nuestro Dios y a su nombre santo, en   
   toda la tierra y aun hasta en el más allá, también, como en el nuevo reino   
   de los cielos, de su Árbol de vida y de sus huestes de ángeles celestiales.   
   Ángeles perfectos, en el amor, en la verdad y en la santidad divina, del   
   fruto de vida eterna, el Señor Jesucristo, en sus espíritus celestiales y   
   en sus labios eternos, que alaban y honran día y noche: el nombre bendito   
   de nuestro Dios.   
      
   Es por eso, que todos los entendidos, de toda las naciones de la tierra,   
   han de resplandecer como el sol, como en su medio día sobre toda la tierra,   
   para hacer desaparecer a cada una de las profundas tinieblas, de las   
   palabras mentirosas de Lucifer y de cada uno de sus ángeles caídos, por   
   doquier. (En realidad, tú eres un de los entendidos del SEÑOR, si   
   Jesucristo vive en tu corazón, mi estimado hermano.) Y sólo así entonces la   
   luz del Árbol de vida eterna, el Señor Jesucristo, ha de resplandecer con   
   gran gloria y con gran poder sobrenatural sobre la tierra y sus cielos,   
   como ha resplandecido desde siempre, desde los primeros días de la   
   antigüedad, en el reino de los cielos y en el paraíso de Adán y de Eva, por   
   ejemplo.   
      
   Y así también, todos los que enseñan justicia y del amor divino de nuestro   
   Dios y de su Árbol de vida eterna, del evangelio infinito, entonces vivirán   
   delante de Dios para resplandecer, como estrellas eternas del cielo más   
   alto que el reino de los ángeles, en el más allá. En verdad, ellos entonces   
   han de resplandecer día y noche, por los siglos de los siglos, como el   
   mismo Señor Jesucristo ha resplandecido con gran gloria y con gran santidad   
   perfecta, ante los ojos de nuestro Padre Celestial y ante los ojos del   
   Espíritu Santo y de sus huestes de ángeles gloriosos, del reino de los   
   cielos.   
      
   Por lo tanto, ellos ya no conocerán jamás ninguna de las profundas   
   tinieblas del pecado de Lucifer y de sus palabras mentirosas, sino todo lo   
   contrario. Ellos realmente sólo han de conocer por siempre, de la verdad y   
   del amor de Dios hacia su Hijo amado, el Señor Jesucristo, y hacia cada   
   hombre, mujer, niño y niña de la humanidad entera, que ha creído en Él en   
   su corazón y así a confesado con sus labios su nombre, de gran bendición y   
   de gran salvación, Jesucristo.   
      
   Y esto es poder y gloria infinita del corazón del alma viviente del hombre,   
   de la mujer, del niño y de la niña de la fe santísima, del nombre del Señor   
   Jesucristo. Y hoy en día, tú mismo eres uno de los entendidos de nuestro   
   Padre Celestial, mi estimado hermano y mi estimada hermana, al creer en tu   
   corazón y confesar con tus labios: el nombre bendito de su Hijo amado, el   
   único posible salvador de tu vida, el Señor Jesucristo, en la tierra y en   
   el paraíso, para siempre.   
      
   Porque fuera del nombre bendito del Señor Jesucristo, entonces no hay   
   entendimiento alguno de ninguna verdad ni de ninguna justicia, en el   
   corazón de cada hombre, mujer, niño y niña de la humanidad entera, para ser   
   justificado por Dios mismo y para entrar finalmente y eternamente: a la   
   vida celestial del nuevo reino de los cielos, en el más allá. Es por eso,   
   que Dios nos ha llamado a recibir "la dádiva de vida y de salud" eterna,   
   sólo posible en nuestros corazones, hoy en día y por siempre, en la   
   eternidad venidera, si tan sólo confesamos con nuestros labios: "los   
   poderes y autoridades sobrenaturales" del espíritu viviente, del nombre de   
   nuestro único salvador de nuestras vidas, ¡el Señor Jesucristo!   
      
   PONGAN LA GRACIA DE JESÚS EN USTEDES A OBRAR, PARA LOS DEMÁS   
      
   Por esta razón, para complacer la voluntad perfecta de nuestro Padre   
   Celestial, en nuestros corazones y en nuestros espíritus humanos, en todos   
   los lugares de la tierra, entonces cada uno de ustedes, mis estimados   
   hermanos ponga al servicio de los demás "el don que ha recibido", como   
   buenos administradores de la gracia sobrenatural de Dios y de su Hijo,   
   Jesucristo. Porque si el Espíritu de Dios ha entrado a nuestros corazones,   
   entonces tenemos los dones de su fortaleza y de sus grandes poderes   
   sobrenaturales viviendo en nuestros espíritus humanos, que están esperando   
   ser usados para el bien de muchos, sólo en la invocación santísima, del   
   nombre sagrado de nuestro Señor Jesucristo.   
      
   Y estos dones del Espíritu de Dios están en nosotros día y noche para   
   bendecirnos siempre, en todo lo que sea necesario, de acuerdo a la perfecta   
   voluntad de nuestro Padre Celestial y de su Hijo amado, ¡el Señor   
   Jesucristo! Entonces nuestro Padre Celestial no ha enviado en vano a su   
   Espíritu Santo a la tierra, sino para hacer su obra perfecta en cada uno de   
   nosotros en toda la tierra, hasta que finalmente entremos a la vida eterna   
   del nuevo reino de los cielos.   
      
   Pero mientras tanto tenemos que usar de los dones sobrenaturales de su   
   Espíritu Santo, para no sólo edificar nuestras vidas terrenales e   
   espirituales, sino también la de los demás, en nuestras tierras y en todos   
   los rincones del mundo entero. Porque ésta salvación de Dios no es sólo de   
   Adán y Eva, en el paraíso, de comer del fruto de vida y de salud eterna, de   
   su Árbol Viviente, sino también de todos sus descendientes, de todas las   
   familias, razas, pueblos, linajes, tribus y reinos del mundo entero, de hoy   
   en día y de siempre.   
      
   Porque en toda la tierra hay almas de hombres, mujeres, niños y niñas, que   
   están necesitados de Dios y de sus muchos milagros y maravillas, para   
   edificar, sanar y bendecir sus cuerpos grandemente, día a día y hasta   
   finalmente entrar a la vida eterna, en el nuevo reino de los cielos. Porque   
   el reino de los cielos ha sido creado por Dios antes que crease al hombre y   
   a los ángeles, no sólo para él entonces habitar ahí con cada uno de sus   
   millares de ángeles, arcángeles, serafines, querubines y demás seres   
   santos, de su Espíritu Santo y de su Árbol de vida eterna, sino también   
   para la humanidad entera.   
      
   Es más, el reino de los cielos ha sido creado por Dios y por su Espíritu   
   Santo con cada hombre, mujer, niño y niña de la humanidad entera, en su   
   corazón, en su mente y en sus manos, también. Por ello, la tierra santa con   
   sus cielos santos y eternos ha sido formada por Dios y por su Árbol de vida   
   eterna, el Señor Jesucristo, con Adán y con cada uno de sus descendientes   
      
   [continued in next message]   
      
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    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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