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|    IVAN VALAREZO to All    |
|    (IVÁN): LA NATURALEZA CARNAL DEL HOMBRE     |
|    11 Nov 06 20:28:13    |
      [continued from previous message]              parte de Adán y Eva, como herencia eterna, por sus culpas y por sus       rebeliones ante Dios y ante su fruto de vida eterna, el Señor Jesucristo.              Porque la verdad es que si permanecemos en las tinieblas de las palabras       mentirosas de Adán y de Eva, en nuestros corazones y en nuestros espíritus       humanos, entonces hemos de heredar la muerte eterna en la tierra, para       luego descender a nuestro lugar, de tormento infinito entre las llamas       ardientes, de la ira de Dios en el infierno, por ejemplo. Sin embargo, si       recibimos al Señor Jesucristo en nuestros corazones, de acuerdo a la       voluntad perfecta de nuestro Padre Celestial, en su santa palabra: entonces       hemos de ser hechos libre de todos los males del pecado y del infierno,       para "heredar la vida" eterna, en el paraíso y en el nuevo reino de los       cielos.              Por esta razón, no sólo tenemos que recibir la perfecta voluntad de Dios en       nuestros corazones, hoy en día, el cual es de recibir la vida perfecta y       sumamente santa de su Hijo amado, en nuestras vidas, sino que mucho más que       todo esto. En realidad, cada uno de nosotros tiene el llamado y la misión       de hablar del Señor Jesucristo y de sus grandes victorias infinitas, en       contra de las palabras de Satanás y de sus ángeles perdidos a otros, a       otros necesitados del perdón y de la sanidad de Dios, como en casa o en       tierras lejanas, por ejemplo.              Porque hay muchos en toda la tierra, que están perdidos en las profundas       tinieblas de Adán, como lo estabamos nosotros, también, en el pasado, hasta       que la luz de Jesucristo resplandeció en nuestros ojos para verlo a Él,       como nuestro amigo y único posible salvador, de nuestras almas y de       nuestras vidas, para siempre. Y sólo así entonces nosotros comprender por       fin "la misión de sus palabras" de vida eterna para nuestros corazones y       para nuestros cuerpos enfermos por el pecado y, a la vez, amenazados día y       noche por el ángel de la muerte, para tirarnos al infierno, en el último       día de nuestras vidas en la tierra, por ejemplo.              SI JESÚS NO BRILLA EN NOSOTROS, ENTONCES EL MUNDO NO LO PUEDE VER              Por esta razón, nosotros tenemos que "predicar la palabra viva" del       evangelio del Señor Jesucristo a todos los demás, en toda la tierra, para       que sus ojos se abran a la luz resplandeciente de vida y de salud eterna,       de nuestro Padre Celestial y de su Espíritu Santo, en la tierra y en el       paraíso, también. Porque en el paraíso Adán y Eva estuvieron tan ciegos       ante la presencia santa de Dios y de su Árbol de vida, que no pudieron ver       jamás su perfecta voluntad, para sus vidas y para la vida de cada uno de       sus descendientes, si tan sólo hubiesen obedecido para "comer" de su fruto       de vida eterna, el Señor Jesucristo.              Por esta razón, si nuestro evangelio está escondido en nosotros, entonces       entre los que se pierden está, también, escondido. En otras palabras, si       nosotros no hablamos de las buenas obras de nuestro Dios y de su       Jesucristo, entonces el evangelio está oculto para los que no han llegado a       conocer aun "la verdad y la justicia" justificadora y reformadora de       nuestros corazones y de nuestras almas vivientes, para siempre. Y el que no       da testimonio, de lo bueno que ha sido Dios en su vida y en la de los       suyos, también, entonces le es contado por pecado ante su Dios y ante su       Espíritu Santo. Y esto es peligroso, muy peligroso, por cierto, para su       vida en la tierra y para su encuentro con Dios en el día final, en el       juicio de todas las cosas, por ejemplo.              Porque sabiendo hacer lo bueno y no lo hace, entonces le es contando como       pecado eterno. Es más, se está haciendo día y noche injusticia infinita       para Dios, para su Espíritu Santo, para el Señor Jesucristo y para todo       pecador y para toda pecadora, por los cuales Jesucristo ha derramado su       sangre santa, hasta que aquel hombre o mujer habrá su boca y comience       hablar del perdón y de la salvación eterna de Dios. Porque todo lo que Dios       ha declarado, y más todo lo que ha hecho en la tierra y en el cielo, ha       sido para el bien infinito de cada hombre, mujer, niño y niña de la       humanidad entera, para que se libre de sus pecados y de su muerte eterna,       en la tierra y en el infierno, también, para siempre.              Y, además, para que ellos mismos conozcan que tienen un Dios Todopoderoso       en los cielos y en la tierra, también, a pesar de la terrible presencia de       las profundas tinieblas de Satanás y de que, por tanto, ha estado       trabajando por ellos y por su futuro, para engrandecer su nueva vida       celestial en su nuevo reino venidero del más allá. Pues entonces cada uno       de ellos tiene "derecho" de estar al tanto, de todo lo que ha salido de la       boca de su Creador, y de todas las obras que ha hecho y que ha de hacer en       los días venideros, también, para bien de ellos y de la humanidad entera,       en general.              Por eso, la palabra del Señor y cada una de sus grandes obras, como "la       obra suprema de su holocausto", sobre la cima de la roca eterna, clavado       sobre los árboles secos y sin vida de Adán y Eva, en donde su corazón dejo       correr su sangre sobre su cuerpo, ha sido para santificarlo aun mucho más       que antes. Con el fin de cumplir para todo hombre, mujer, niño y niña de la       humanidad entera, de una vez por todas y para siempre: la Ley Eterna de       Dios y así ponerle fin al pecado de Adán y de cada uno de sus       descendientes, en el paraíso y por toda la tierra, también, para siempre.              Por eso, es de suma importancia predicar la palabra de nuestro Dios y de su       Jesucristo, para que las almas de los hombres y de las mujeres de toda la       tierra sean perdonadas de todos sus pecados, para que escapen del ángel de       la muerte y entonces vivan. Para que también sus cuerpos sean entonces       "sanados y profundamente bendecidos", con todos los dones del Espíritu de       Dios, los cuales están llenos de millares de maravillas, prodigios y de       grandes milagros, en la tierra y del más allá, también.              Es por eso, que los que han recibido al Señor Jesucristo, entonces       poderosos dones del Espíritu de Dios obran para bien de ellos y de los       suyos, día y noche sin cesar jamás, por ninguna razón. Es por eso, también,       que muchos de ellos no solamente son perdonados de sus pecados cotidianos,       porque no hay un sólo hombre que no peque en toda la tierra, sino mucho más       que todo esto.              Los dones del Espíritu Santo "los libran de males" terribles y, a la vez,       los sanan de peligrosas enfermedades día y noche, para que siempre le       sirvan al Dios del cielo y de la tierra, sin jamás parar de servirle a Él.       Aquel que está sentado en su trono de gran gloria eterna y vive por los       siglos de los siglos, en el reino de los cielos, en perfecta paz, amor y       felicidad infinita, en su corazón y en su alma santísima, por amor a todo       hombre, mujer, niño y niña y ángeles celestiales de su gran creación       infinita.              Por eso, nosotros no podemos ocultar la verdad y la justicia redentora, la       cual ha descendido del reino de los cielos, para perdonar al pecador y a la       pecadora de toda la tierra, para sanar su corazón y su cuerpo terrenal e       espiritual, con los poderes sobrenaturales de los dones de la sangre       bendita, de nuestro salvador, el Señor Jesucristo. Porque la gracia       santísima y multiforme, de nuestro Dios y de su Hijo, es para nuestros       corazones y para nuestros espíritus humanos, en toda la tierra, para       ayudarnos a escapar día y noche de los poderes terribles, de las profundas       tinieblas de Lucifer y de sus ángeles caídos. Porque los enemigos de Dios              [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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