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   Message 907 of 1,739   
   IVAN VALAREZO to All   
   (IVÁN): LA NATURALEZA CARNAL DEL HOMBRE    
   11 Nov 06 20:28:13   
   
   [continued from previous message]   
      
   uno de "los dones" de nuestro Padre Celestial y de su Árbol de vida, el   
   Señor Jesucristo, "están siempre contigo", para bendecir tu vida y   
   salvaguardarte de todo mal eterno. Por lo tanto, en Dios, tú tienes grandes   
   poderes sobrenaturales, siempre obrando día y noche y a toda hora, para   
   bien y salud eterna de tu vida, en la tierra y de tu nueva vida infinita,   
   en el nuevo reino de los cielos de Dios y de su gran Rey Mesías, el Santo   
   de Israel y de las naciones, ¡Jesucristo!   
      
   Por ello, si deseas desde hoy mismo que tu nombre sea pronunciado por los   
   labios del Señor Jesucristo delante del Padre Celestial y de sus millares   
   de ángeles, arcángeles, serafines, querubines y demás seres santos, de su   
   reino celestial, pues bien, cree en tu corazón y confiesa con tus labios,   
   desde este mismo instante, su nombre sobrenatural, ¡el Señor Jesucristo!   
   Porque sólo el Señor Jesucristo es tu misión divina de tu corazón, tu   
   confesión de tu voz eterna, tu salvador viviente para tu alma sedienta y   
   hambrienta de Dios, en la tierra y en el paraíso, como lo fue en su día,   
   con Adán y Eva, por ejemplo, en sus vidas celestiales, en el cielo.   
      
   Pero ambos le rechazaron, desdichadamente, no porque Dios o el Señor   
   Jesucristo les haya hecho algún mal, sino por culpa de las palabras   
   mentirosas en los labios, de la serpiente antigua del Jardín del Edén, para   
   que sus almas se pierdan eternamente y para siempre, en su pecado y en sus   
   profundas tinieblas, de confusión y de ceguera espiritual eterna. Es por   
   eso, que para Dios, si crees en tu corazón y confiesas con tus labios a su   
   Jesucristo, entonces no solamente Jesucristo ha de confesar tu nombre, en   
   todos los lugares del reino de Dios, sino que también tu nombre será   
   escrito en el cielo, para la eternidad venidera, como en "el libro de la   
   vida eterna", por ejemplo.   
      
   Y una vez que tu nombre se haya escrito en "el libro de la vida", entonces   
   jamás ha de ser borrado por nadie ni menos por los poderes mentirosos, de   
   Lucifer o de la serpiente antigua ni por ningún ángel caído, tampoco, sino   
   que permanecerá para siempre. Tu mismo nombre permanecerá para siempre en   
   el reino de los cielos, hasta que tú mismo entres a tu vida eterna, en el   
   más allá, en la nueva ciudad celestial e infinita de Dios y de su gran rey   
   Mesías, el Hijo de David, ¡La Nueva Jerusalén Santa y Perfecta, para   
   siempre!   
      
   LA GRAN COMISION CELESTIAL   
      
   Desde el comienzo de todas las cosas, en el cielo y por toda la tierra,   
   también, ha sido la voluntad perfecta de nuestro Padre Celestial, de que   
   todos sus seres creados, hombres, mujeres, niños, niñas y hasta ángeles del   
   cielo "anuncien" las buenas nuevas de su santa palabra y del nombre de su   
   Jesucristo. Porque su palabra y el nombre de su Hijo amado tienen que ser   
   predicados a todas las naciones del mundo entero, para que entonces puedan   
   ser bautizados en su nombre santo, en el de su Hijo y en el de su Espíritu   
   Santo.   
      
   Para luego enseñarles todo lo del amor, de la verdad y de la gracia   
   inagotable de su corazón santo y de la vida gloriosa y sumamente honrada,   
   de su Hijo amado, el Cristo de Israel y de la humanidad entera, a cada uno   
   de ellos, en la tierra y en el cielo, también, para siempre. Porque todo lo   
   que tienen que aprender de Dios, de su Hijo y de su Espíritu Santo con sus   
   millares de ángeles gloriosos, comienza en la tierra y jamás ha de terminar   
   en el nuevo reino de los cielos, en el más allá, en la nueva eternidad   
   venidera, para todo hombre, mujer, niño y niña de la humanidad entera.   
      
   Porque el corazón del hombre de fe, de su nombre salvador, ha de tener que   
   aprender y entender, a la vez, todo lo que es de su Dios y de la vida   
   gloriosa y sumamente sagrada de su Jesucristo, en esta vida y en la   
   venidera, también, para siempre, en el más allá, en el nuevo reino de los   
   cielos. Para que entonces ninguna tiniebla de Lucifer y de sus palabras   
   mentirosas ya no reine en sus corazones, como lo había sido así, desde   
   siempre, desde el día que Adán y Eva pecaron en contra de Él y de su Árbol   
   de vida, en el paraíso, para mal de sus vidas celestiales y de las de sus   
   descendientes, por doquier.   
      
   Es decir, que ninguna tiniebla ha de volver a existir jamás, en el corazón   
   y en toda el alma viviente del hombre, de la mujer, del niño y de la niña   
   de la humanidad entera, una vez que el Señor Jesucristo entra en su vida,   
   para quedarse y para glorificar por siempre a su Dios y a su Espíritu   
   Santo. Entonces sólo la luz de Dios y de su Jesucristo ha de brillar en la   
   vida, de cada uno de sus nuevos hijos y de sus nuevas hijas, en la nueva   
   vida celestial de su nuevo reino, junto con cada uno, de sus millares de   
   ángeles, arcángeles, serafines, querubines y demás seres santos, del reino   
   de los cielos, para siempre.   
      
   Además, todos han de ser libres, eternamente y para siempre, de todas las   
   tinieblas eternas, de Lucifer y de sus ángeles caídos, delante de Dios y de   
   su Espíritu Santo, para no volver a conocer jamás ninguna tiniebla, de   
   ninguno de ellos, para miles de siglos venideros, en el más allá. Sólo han   
   de conocer por siempre, de su amor y de su verdad infinita, únicamente   
   manifestada, en cada uno de nosotros, por la fe, la cual solo es posible en   
   creer en nuestros corazones y de confesar con nuestros labios, de que "el   
   Señor Jesucristo es el SEÑOR".   
      
   Y esto ha de ser una confesión celestial y divina para gloria y para honra   
   eterna, de nuestro Padre Celestial en su trono santo, en el reino de los   
   cielos, desde ahora mismo, en esta vida y para siempre en la nueva   
   eternidad venidera, del más allá del nuevo reino de Dios, en los cielos.   
   Por eso, todos los que han creído en su Dios y en la vida de Jesucristo,   
   entonces han recibido, sin duda alguna, en sus corazones y en sus espíritus   
   humanos, poderes celestiales, de los lugares altos del reino de los cielos,   
   para que actúen en sus vidas, mientras vivan en la tierra, siempre fieles a   
   Él y a su nombre.   
      
   Y estos poderes de Dios son para cada uno de nosotros, en esta misma hora y   
   por siempre, poderes sobrenaturales que actúan en nuestras vidas,   
   protegiéndonos de todos los males eternos del pecado y de Lucifer, en la   
   tierra y en el más allá, también, como en el paraíso, por ejemplo. Es por   
   eso, que todo ministro de Dios tiene la protección de Dios y de su   
   Espíritu, para hablar libremente siempre de su palabra y de su nombre   
   santo, a aquellos que aun permanecen perdidos y confundidos entre las   
   profundas tinieblas de Lucifer y de sus ángeles caídos, en toda la tierra   
   de nuestros tiempos y de siempre, por ejemplo.   
      
   Por esta razón, nuestro salvador Jesucristo descendió del paraíso, para   
   redimir no sólo a Adán de sus males eternos, sino también a cada uno de sus   
   descendientes, de todas las familias, naciones, pueblos, linajes, tribus y   
   reinos de toda la tierra, de la antigüedad y de nuestros tiempos, también.   
   Porque nuestro Jesucristo no fue entregado por nadie a los pecadores, sino   
   que él mismo, de su propia voluntad santa y perfecta, entonces se entrego a   
   sí mismo para cumplir no sólo la Ley, sino "toda su verdad y toda su   
   justicia" necesaria, en el corazón de cada hombre, mujer, niño y niña de la   
   humanidad entera, complaciendo así a Dios para siempre.   
      
   Para que entonces el poder de la Ley ya no le culpe de pecado, sino que le   
   dé vida y vida en abundancia, en esta vida y en la venidera, también, en el   
   más allá, en la nueva ciudad celestial del gran rey Mesías, en el nuevo   
      
   [continued in next message]   
      
   --- SoupGate-Win32 v1.05   
    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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