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   Message 908 of 1,739   
   IVAN VALAREZO to All   
   (IVÁN): LA NATURALEZA CARNAL DEL HOMBRE    
   11 Nov 06 20:28:13   
   
   [continued from previous message]   
      
   reino de los cielos. Y esta ciudad de Dios es realmente: La Nueva Jerusalén   
   Santa e Infinita, por la presencia permanente del Espíritu de Dios, de sus   
   ángeles santo y del Padre Celestial con su Árbol de vida y de salud eterna,   
   ¡el Señor Jesucristo!   
      
   Consiguientemente, en ésta misma ciudad del nuevo reino de los cielos, el   
   Señor Jesucristo ha preparado lugares agradables al alma del hombre y de   
   gran gloria y de santidades inescrutables, para todos los que le han creído   
   en sus corazones y así le han confesado con sus labios, su nombre bendito,   
   para vida eterna. Es decir, para perdón de sus pecados eternos y para   
   sanidad infinita de sus almas vivientes, en esta vida y en la venidera,   
   también, de Dios y de su gran humanidad infinita, de todas las naciones de   
   la tierra, desde el día de su creación y hasta nuestros tiempos, por   
   ejemplo.   
      
   Porque cuando el Señor Jesucristo "resucito en el Tercer Día", entonces se   
   levanto de entre los muertos, de todos los mundos de familias, razas,   
   pueblos, linajes, tribus y reinos de la antigüedad y de nuestros tiempos,   
   también, para no sólo borrar sus pecados de los libros del juicio eterno,   
   sino mucho más que todo este gran bien. Realmente, los lavo y los limpio   
   uno a uno del poder de la muerte, para que también vuelvan a la vida   
   eterna, no sólo a su tierra natal, sino a la tierra del paraíso y de la   
   vida celestial, perdida por culpa de unas cuantas palabras con doble   
   sentido, de Lucifer y de la serpiente antigua del Edén, por ejemplo.   
      
   Para que entonces cada uno de ellos, junto con Adán y Eva, pues vuelvan a   
   vivir sus vidas celestiales con Dios, con su Espíritu Santo y con su Árbol   
   de vida, rodeados por siempre de ángeles, arcángeles, serafines, querubines   
   y demás seres santos, del nuevo reino de los cielos, para servir y para   
   honrar a Dios, a nuestro Padre Celestial. Es por esta razón, de que los que   
   han recibido al Señor Jesucristo en sus corazones y confesado su nombre   
   santo con sus labios y en medio de las profundas tinieblas de la tierra,   
   para complacer toda verdad y toda justicia infinita de la Ley de Dios en   
   sus almas vivientes, entonces serán "los entendidos de Dios", para la   
   eternidad.   
      
   Ellos han de ser quienes realmente, en sus millares, como las estrellas del   
   firmamento, resplandecerán por siempre, como Dios mismo, como su Hijo   
   amado, como ángeles del reino de los cielos y las estrellas infinitas de la   
   inmensidad del nuevo reino de Dios y de su Nueva Jerusalén Santa y Eterna,   
   en el más allá. Y ésta estrella de Dios para su nuevo reino celestial, eres   
   tú mismo, mi estimado hermano y mi estimada hermana, ni más ni menos, como   
   ya te lo he mencionado algunas veces.   
      
   Por eso, nuestro Dios y Padre Celestial lucha por ti día y noche e   
   incansablemente en su misión personal, como el Señor Jesucristo lucho por   
   tu alma, limpiándote así para hacerte libre de todo mal del pecado, hasta   
   que le costo su misma vida, en una muerte tan cruel. Y aun peor, en una   
   muerte cruel e indescriptible, por ejemplo, como la que tenias tú, mi   
   estimado hermano y mi estimada hermana, en tu ultimo día de vida, no sólo   
   en la tierra, sino en el infierno o en el lago de fuego eterno, la muerte   
   final del alma perdida y del ángel caído del más allá.   
      
   Por eso, fue que Dios envió a su Hijo amado a la tierra, con esa "gran   
   misión de rescatarte" de las palabras mentirosas y de gran engaño eterno,   
   de Lucifer y de sus ángeles caídos, en la tierra y en el más allá, también.   
   Por esta razón, también, el Espíritu jamás ha dejado de descender, de sus   
   lugares celestiales, con los dones y poderes muy especiales, de parte de   
   Dios y de su Árbol de vida, para bendecir tu vida y edificarla por siempre,   
   para su servicio especial y de su nombre, no sólo en la tierra, sino en la   
   nueva Jerusalén Celestial, del más allá.   
      
   El amor (Espíritu Santo) de nuestro Padre Celestial y de su Jesucristo es   
   contigo.   
      
      
   ¡Cultura y paz para todos, hoy y siempre!   
      
      
   Dígale al Señor, nuestro Padre Celestial, de todo corazón, en el nombre del   
   Señor Jesucristo: Nuestras almas te aman, Señor. Nuestras almas te adoran,   
   Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y honra a tu nombre y obra   
   santa y sobrenatural, en la tierra y en el cielo, también, para siempre,   
   Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo amado, el Señor Jesucristo.   
      
   LOS ÍDOLOS SON UNA OFENSA / AFRENTA A LA LEY PERFECTA DE DIOS   
      
   Es por eso que los ídolos han sido desde siempre: un tropiezo a la verdad   
   de Dios y al poder de Dios en tu vida. Un tropiezo eterno, para que la   
   omnipotencia de Dios no obre en tu vida de acuerdo, a la voluntad perfecta   
   del Padre Celestial y de su Espíritu Eterno. Pero todo esto tiene un fin en   
   tu vida, en ésta misma hora crucial de tu vida. Has de pensar quizá que el   
   fin de todos los males de los ídolos termine, cuando llegues al fin de tus   
   días. Pero esto no es verdad. Los ídolos con sus espíritus inmundos te   
   seguirán atormentando día y noche entre las llamas ardientes del fuego del   
   infierno, por haber desobedecido a la ley viviente de Dios. En verdad, el   
   fin de todos estos males está aquí contigo, en el día de hoy. Y éste es el   
   Señor Jesucristo. Cree en Él, en espíritu y en verdad. Usando siempre tu fe   
   en Él, escaparas los males, enfermedades y los tormentos eternos de la   
   presencia terrible de los ídolos y de sus huestes de espíritus infernales   
   en tu vida y en la vida de cada uno de los tuyos también, en la eternidad   
   del reino de Dios. Porque en el reino de Dios su ley santa es de día en día   
   honrada y exaltada en gran manera, por todas las huestes de sus santos   
   ángeles. Y tú con los tuyos, mi estimado hermano, mi estimada hermana, has   
   sido creado para honrar y exaltar cada letra, cada palabra, cada oración,   
   cada tilde, cada categoría de bendición terrenal y celestial, cada honor,   
   cada dignidad, cada señorío, cada majestad, cada poder, cada decoro, y cada   
   vida humana y celestial con todas de sus muchas y ricas bendiciones de la   
   tierra, del día de hoy y de la tierra santa del más allá, también, en el   
   reino santo de Dios y de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!, ¡El   
   Todopoderoso de Israel y de las naciones!   
      
   SÓLO ESTA LEY (SIN ROMPERLA) ES LA LEY VIVIENTE DE DIOS   
      
   Esta es la única ley santa de Dios y del Señor Jesucristo en tu corazón,   
   para bendecirte, para darte vida y vida en abundancia, en la tierra y en el   
   cielo para siempre. Y te ha venido diciendo así, desde los días de la   
   antigüedad, desde los lugares muy altos y santos del reino de los cielos:   
      
   PRIMER MANDAMIENTO: "No tendrás otros dioses delante de mí".   
      
   SEGUNO MANDAMIENTO: "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que   
   esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de   
   la tierra. No te inclinarás ante ellas ni les rendirás culto, porque yo soy   
   Jehová tu Dios, un Dios celoso que castigo la maldad de los padres sobre   
   los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación de los que me   
   aborrecen. Pero muestro misericordia por mil generaciones a los que me aman   
   y guardan mis mandamientos".   
      
   TERCER MANDAMIENTO: "No tomarás en vano el nombre de Jehová tu Dios, porque   
   Él no dará por inocente al que tome su nombre en vano".   
      
   CUARTO MANDAMIENTO: "Acuérdate del día del sábado para santificarlo. Seis   
   días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día será sábado para   
   Jehová tu Dios. No harás en ese día obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu   
   hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el forastero que está   
      
   [continued in next message]   
      
   --- SoupGate-Win32 v1.05   
    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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