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|    IVAN VALAREZO to All    |
|    (IVÁN): LA NATURALEZA CARNAL DEL HOMBRE     |
|    11 Nov 06 20:28:13    |
      [continued from previous message]              reino de los cielos. Y esta ciudad de Dios es realmente: La Nueva Jerusalén       Santa e Infinita, por la presencia permanente del Espíritu de Dios, de sus       ángeles santo y del Padre Celestial con su Árbol de vida y de salud eterna,       ¡el Señor Jesucristo!              Consiguientemente, en ésta misma ciudad del nuevo reino de los cielos, el       Señor Jesucristo ha preparado lugares agradables al alma del hombre y de       gran gloria y de santidades inescrutables, para todos los que le han creído       en sus corazones y así le han confesado con sus labios, su nombre bendito,       para vida eterna. Es decir, para perdón de sus pecados eternos y para       sanidad infinita de sus almas vivientes, en esta vida y en la venidera,       también, de Dios y de su gran humanidad infinita, de todas las naciones de       la tierra, desde el día de su creación y hasta nuestros tiempos, por       ejemplo.              Porque cuando el Señor Jesucristo "resucito en el Tercer Día", entonces se       levanto de entre los muertos, de todos los mundos de familias, razas,       pueblos, linajes, tribus y reinos de la antigüedad y de nuestros tiempos,       también, para no sólo borrar sus pecados de los libros del juicio eterno,       sino mucho más que todo este gran bien. Realmente, los lavo y los limpio       uno a uno del poder de la muerte, para que también vuelvan a la vida       eterna, no sólo a su tierra natal, sino a la tierra del paraíso y de la       vida celestial, perdida por culpa de unas cuantas palabras con doble       sentido, de Lucifer y de la serpiente antigua del Edén, por ejemplo.              Para que entonces cada uno de ellos, junto con Adán y Eva, pues vuelvan a       vivir sus vidas celestiales con Dios, con su Espíritu Santo y con su Árbol       de vida, rodeados por siempre de ángeles, arcángeles, serafines, querubines       y demás seres santos, del nuevo reino de los cielos, para servir y para       honrar a Dios, a nuestro Padre Celestial. Es por esta razón, de que los que       han recibido al Señor Jesucristo en sus corazones y confesado su nombre       santo con sus labios y en medio de las profundas tinieblas de la tierra,       para complacer toda verdad y toda justicia infinita de la Ley de Dios en       sus almas vivientes, entonces serán "los entendidos de Dios", para la       eternidad.              Ellos han de ser quienes realmente, en sus millares, como las estrellas del       firmamento, resplandecerán por siempre, como Dios mismo, como su Hijo       amado, como ángeles del reino de los cielos y las estrellas infinitas de la       inmensidad del nuevo reino de Dios y de su Nueva Jerusalén Santa y Eterna,       en el más allá. Y ésta estrella de Dios para su nuevo reino celestial, eres       tú mismo, mi estimado hermano y mi estimada hermana, ni más ni menos, como       ya te lo he mencionado algunas veces.              Por eso, nuestro Dios y Padre Celestial lucha por ti día y noche e       incansablemente en su misión personal, como el Señor Jesucristo lucho por       tu alma, limpiándote así para hacerte libre de todo mal del pecado, hasta       que le costo su misma vida, en una muerte tan cruel. Y aun peor, en una       muerte cruel e indescriptible, por ejemplo, como la que tenias tú, mi       estimado hermano y mi estimada hermana, en tu ultimo día de vida, no sólo       en la tierra, sino en el infierno o en el lago de fuego eterno, la muerte       final del alma perdida y del ángel caído del más allá.              Por eso, fue que Dios envió a su Hijo amado a la tierra, con esa "gran       misión de rescatarte" de las palabras mentirosas y de gran engaño eterno,       de Lucifer y de sus ángeles caídos, en la tierra y en el más allá, también.       Por esta razón, también, el Espíritu jamás ha dejado de descender, de sus       lugares celestiales, con los dones y poderes muy especiales, de parte de       Dios y de su Árbol de vida, para bendecir tu vida y edificarla por siempre,       para su servicio especial y de su nombre, no sólo en la tierra, sino en la       nueva Jerusalén Celestial, del más allá.              El amor (Espíritu Santo) de nuestro Padre Celestial y de su Jesucristo es       contigo.                     ¡Cultura y paz para todos, hoy y siempre!                     Dígale al Señor, nuestro Padre Celestial, de todo corazón, en el nombre del       Señor Jesucristo: Nuestras almas te aman, Señor. Nuestras almas te adoran,       Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y honra a tu nombre y obra       santa y sobrenatural, en la tierra y en el cielo, también, para siempre,       Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo amado, el Señor Jesucristo.              LOS ÍDOLOS SON UNA OFENSA / AFRENTA A LA LEY PERFECTA DE DIOS              Es por eso que los ídolos han sido desde siempre: un tropiezo a la verdad       de Dios y al poder de Dios en tu vida. Un tropiezo eterno, para que la       omnipotencia de Dios no obre en tu vida de acuerdo, a la voluntad perfecta       del Padre Celestial y de su Espíritu Eterno. Pero todo esto tiene un fin en       tu vida, en ésta misma hora crucial de tu vida. Has de pensar quizá que el       fin de todos los males de los ídolos termine, cuando llegues al fin de tus       días. Pero esto no es verdad. Los ídolos con sus espíritus inmundos te       seguirán atormentando día y noche entre las llamas ardientes del fuego del       infierno, por haber desobedecido a la ley viviente de Dios. En verdad, el       fin de todos estos males está aquí contigo, en el día de hoy. Y éste es el       Señor Jesucristo. Cree en Él, en espíritu y en verdad. Usando siempre tu fe       en Él, escaparas los males, enfermedades y los tormentos eternos de la       presencia terrible de los ídolos y de sus huestes de espíritus infernales       en tu vida y en la vida de cada uno de los tuyos también, en la eternidad       del reino de Dios. Porque en el reino de Dios su ley santa es de día en día       honrada y exaltada en gran manera, por todas las huestes de sus santos       ángeles. Y tú con los tuyos, mi estimado hermano, mi estimada hermana, has       sido creado para honrar y exaltar cada letra, cada palabra, cada oración,       cada tilde, cada categoría de bendición terrenal y celestial, cada honor,       cada dignidad, cada señorío, cada majestad, cada poder, cada decoro, y cada       vida humana y celestial con todas de sus muchas y ricas bendiciones de la       tierra, del día de hoy y de la tierra santa del más allá, también, en el       reino santo de Dios y de su Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!, ¡El       Todopoderoso de Israel y de las naciones!              SÓLO ESTA LEY (SIN ROMPERLA) ES LA LEY VIVIENTE DE DIOS              Esta es la única ley santa de Dios y del Señor Jesucristo en tu corazón,       para bendecirte, para darte vida y vida en abundancia, en la tierra y en el       cielo para siempre. Y te ha venido diciendo así, desde los días de la       antigüedad, desde los lugares muy altos y santos del reino de los cielos:              PRIMER MANDAMIENTO: "No tendrás otros dioses delante de mí".              SEGUNO MANDAMIENTO: "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que       esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de       la tierra. No te inclinarás ante ellas ni les rendirás culto, porque yo soy       Jehová tu Dios, un Dios celoso que castigo la maldad de los padres sobre       los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta generación de los que me       aborrecen. Pero muestro misericordia por mil generaciones a los que me aman       y guardan mis mandamientos".              TERCER MANDAMIENTO: "No tomarás en vano el nombre de Jehová tu Dios, porque       Él no dará por inocente al que tome su nombre en vano".              CUARTO MANDAMIENTO: "Acuérdate del día del sábado para santificarlo. Seis       días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día será sábado para       Jehová tu Dios. No harás en ese día obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu       hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el forastero que está              [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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