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   Message 995 of 1,739   
   Valarezo to All   
   =?ISO-8859-1?Q?=28IV=C1N=29=3A_EL_CONSOL   
   25 Nov 08 08:26:16   
   
   91bbcb23   
   From: valarezo1212@aol.com   
      
   Sábado, 22 de noviembre, año 2008 de Nuestro Salvador Jesucristo,   
   Guayaquil, Ecuador – Iberoamérica   
      
   (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)   
      
      
   EL CONSOLADOR, EL ESPÍRITU DE VERDAD, VIENE A TI FIEL CADA DÍA:   
      
   Y yo mismo le rogaré al Padre celestial, para que les dé otro   
   Consolador, para que esté con todos ustedes en la tierra y así también   
   para siempre en la nueva vida infinita del nuevo reino celestial, les   
   aseguraba nuestro Señor Jesucristo a sus discípulos que haría por   
   ellos y los suyos cuando regresase al reino de los cielos. Porque es   
   necesario que todos sean llenos del Espíritu de Dios en toda la   
   tierra, como en el comienzo de las cosas en el reino de Dios y de sus   
   ángeles santísimos. Éste es el Espíritu de verdad, a quien el mundo no   
   puede recibir, como las religiones falsas, por ejemplo, porque no lo   
   ve ni lo puede conocer jamás, a no ser que vuelvan a nacer no del   
   espíritu de Adán y Eva en la tierra, sino únicamente del Espíritu   
   Santo de nuestro Padre celestial y en el paraíso.   
      
   Pero ustedes mismos lo conocerán, porque permanece con ustedes y está   
   en ustedes en sus corazones ya, por cuanto han creído en la verdad de   
   su Hijo amado, el Hijo de David, para cumplir con toda verdad y con   
   toda justicia del Espíritu de Los Diez Mandamientos eterno del cielo y   
   de la humanidad entera. Porque el creer en el Espíritu del Hijo de   
   Dios es realmente creer en el Padre celestial, fundador del cielo y de   
   la tierra, para perdón de pecados y para sanidad y para salvación   
   infinita de sus almas vivientes, en esta vida y en la venidera   
   también, eternamente y para siempre.   
      
   Además, éste Consolador de sus corazones y de sus almas infinitas   
   estará en ustedes y para obrar siempre a favor de cada uno de todos   
   ustedes, de acuerdo a la voluntad santa de nuestro Padre celestial,   
   para que todo se haga siempre para bien de sus vidas y para gloria y   
   para honra de su nombre muy santo. Es por eso que todo aquel que cree   
   en Jesucristo y lo confiesa con sus labios delante de Dios, entonces   
   vuelve a nacer en el paraíso, así como Adán y Eva nacieron en el   
   paraíso, por ejemplo, pero esta vez llenos del Espíritu de verdad; así   
   es, el que cree en Jesucristo nace hoy nuevamente en el paraíso, lleno   
   del Consolador.   
      
   Ya que, nuestro Padre celestial busca día y noche de la gloria   
   infinita de su Hijo amado, en el corazón de cada uno de todos los   
   hijos e hijas de los hombres de toda la tierra, para que entonces Él   
   sea grandemente glorificado en sus vidas y en los cielos también y   
   para siempre delante de sus ángeles gloriosos. Es por eso que el   
   Espíritu Santo de nuestro Padre celestial regresa a ti fiel cada día,   
   gracias al Señor Jesucristo, el cual te ha vuelto a dar vida santa y   
   eterna, para que vuelvas a vivir no sólo en la tierra sino en el   
   paraíso o en La Nueva Jerusalén Santa y Perfecta del cielo, por   
   ejemplo.   
      
   Y ésta gloria nadie se la podrá quitar a nuestro Padre celestial, de   
   nosotros volver a nacer en el paraíso, porque sólo le pertenece a su   
   corazón santo y a su alma sumamente gloriosa, desde el paraíso y para   
   siempre en toda la tierra y en toda su nueva creación venidera de   
   ángeles y de la humanidad eterna de naciones también. Además, este es   
   el Espíritu Santo de Dios, el cual jamás se apartara de sus vidas,   
   porque es el Espíritu de verdad de la vida santa y sumamente gloriosa   
   de su Hijo amado, el Árbol de la vida eterna, el cual vive ya en cada   
   uno de ustedes, como debió ser así en el comienzo de las cosas en el   
   paraíso.   
      
   Entonces el Espíritu de Dios estará en ustedes tan santo y glorioso,   
   como siempre lo ha estado en los corazones y en las vidas celestes de   
   los ángeles, arcángeles, serafines, querubines y demás seré santísimos   
   del cielo, porque la sangre misma del Señor Jesucristo también lo   
   protege cada día de toda contaminación de pecado del hombre de toda la   
   tierra. Verdaderamente, la sangre del Hijo de David, nuestro Señor   
   Jesucristo, es lo más santo que hay en el cielo con los ángeles y en   
   la tierra igual para con Israel y la humanidad entera, por lo cual el   
   Espíritu de Dios puede descender del cielo, de sus lugares santísimos,   
   para habitar con el hombre y dentro del hombre también, sin   
   dificultad.   
      
   En realidad, ésta es la gloria que nuestro Padre celestial les   
   prometió inicialmente a Abraham, Isaac e Israel para bendición   
   infinita y sumamente gloriosa de cada hombre, mujer, niño y niña de   
   las familias de las naciones del mundo entero, para que puedan así ser   
   llenos cada día del Espíritu de verdad, ¡el Consolador! Porque éste   
   Espíritu de Dios sólo puede venir y entrar en la vida del hombre,   
   comenzando con Israel, primeramente, si el espíritu de la sangre de su   
   corazón y de sus venas es el mismo Espíritu de la sangre santísima del   
   Árbol de la vida, para vivir en perfecta santidad en el cielo y en la   
   tierra, ¡nuestro Señor Jesucristo!   
      
   Es decir, que si el Espíritu de la sangre bendita del pacto eterno   
   entre nuestro Padre celestial y el hombre del mundo entero está en sus   
   corazones, pues entonces el Espíritu de Dios, el cual es el   
   Consolador, ya no podrá temerle más mancharse o contaminarse con sus   
   pecados/mentiras de siempre, porque la misma santidad de la sangre lo   
   protege grandemente. Y esto es poder de nuestro Padre celestial en la   
   vida del hombre, así como siempre lo ha sido en la vida de cada uno de   
   sus ángeles fieles en el cielo, por ejemplo, desde la antigüedad y   
   hasta para aún más allá de la nueva vida eterna de La Nueva Jerusalén   
   Santa y Gloriosa del cielo, por ejemplo.   
      
   Porque la verdad es que así como la sangre de Jesucristo protege al   
   hombre y a la mujer de todos sus pecados para no ser afectados o   
   destruidos por ellos, así pues también protege al Espíritu de verdad   
   de nuestro Padre celestial y de sus huestes angelicales en la tierra y   
   en el cielo también, para siempre. Ciertamente que hay muchos poderes   
   sobrenaturales para cada uno de todos nosotros, en nuestros millares,   
   de todas las familias de las naciones de la tierra, y sólo en la   
   sangre bendita del Señor Jesucristo, como abundancias de vida, salud,   
   protección, milagros, maravillas, prodigios y muchas y más ricas   
   bendiciones de nuestro Padre celestial y de su Espíritu Santo,   
   ¡nuestro Consolador celestial!   
      
   Es por eso que es importante que el hombre, la mujer, el niño y la   
   niña de todas las familias del mundo reciban el Espíritu bendito de la   
      
   [continued in next message]   
      
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    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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