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   RLunfa to All   
   La inmoralidad como doctrina de gobierno   
   18 Nov 09 23:44:46   
   
   XPost: soc.culture.argentina   
   From: mitialagordasinestortoo@gmail.com   
      
   La inmoralidad como doctrina de gobierno   
   18/11/09   
      
   Por Oscar Taffetani   
      
   (APe).- En los años de la dictadura militar, un joven de familia   
   adinerada -su padre era propietario de una conocida firma de artículos para   
   el hogar- repartía sus horas entre la motonáutica y los amoríos con   
   distintas muchachas, del ambiente de las agencias de publicidad, los canales   
   de televisión o el ramo del comercio y los artículos para el hogar.   
      
   Aquel joven de familia adinerada, burlando cualquier código de planeamiento   
   y seguridad, había mandado a construir en el Abasto, uniendo a modo de   
   puente dos departamentos en altura, un gabinete especial para agasajar a sus   
   amistades, una suerte de anexo amatorio en donde beber, bailar y disfrutar   
   de la suerte de ser un niño rico a cualquier hora y en cualquier estación,   
   mientras allá abajo las patrullas legales o ilegales del Estado se ocupaban   
   de limpiar las calles y las casas de jóvenes militantes o rebeldes cuyo   
   pecado final había sido querer terminar con la injusticia.   
      
   Cierta madrugada, el anexo amatorio del niño rico, construido contra todas   
   las reglas, ardió y se desplomó desde varios metros de altura, en ausencia   
   de su dueño. El encargado de uno de los edificios, que quiso sofocar el   
   incendio, pereció en el intento. Los bomberos, la policía y el forense, ante   
   las ruinas humeantes del anexo amatorio, se preguntaban cómo había podido   
   permitirse a alguien satisfacer un capricho tan absurdo y riesgoso. Y la   
   respuesta invariable era: "el que tiene plata, hace lo que quiere".   
      
   Los diarios de la Capital publicaron de manera discreta la noticia, sin   
   nombrar a los responsables directos de la tragedia (al fin y al cabo, la red   
   de complicidades que la había permitido era tan vasta que podían verse   
   involucradas la Policía, la Municipalidad e incluso algunas empresas   
   anunciantes). Muy pronto el expediente fue archivado y sepultado, para   
   evitar que la carrera empresaria o deportiva del niño rico se viera   
   afectada.   
      
   La pequeña historia -una pequeña historia de inseguridad ciudadana e   
   impunidad, como tantas que conocemos- no vendría a cuento si no fuera porque   
   aquel mismo joven adinerado de los '70, reconvertido en dirigente político   
   en los '90 y ungido gobernador de la provincia de Buenos Aires en esta   
   década, lanzado a un plan reeleccionario y buscando la complacencia de los   
   ricos y famosos, ha presentado en la Legislatura bonaerense un proyecto de   
   reformas a la ley 13.364 (Código de Faltas) que implica una regresión de 100   
   años -así lo han manifestado los más respetables juristas-, además de una   
   violación expresa de varias garantías constitucionales.   
      
   El Estado policial-mafioso   
      
   "Con el nuevo Código -leemos en una denuncia de organismos de DDHH y   
   organizaciones sociales- se podrá meter presos a vagabundos, mendigos,   
   'merodeadores', borrachos, trapitos o cuidacoches, limpiavidrios, vendedores   
   ambulantes sin autorización, intérpretes de sueños, parapsicólogos,   
   travestis y trabajadoras sexuales".   
      
   "Asimismo, apunta al corazón de la democracia, reprimiendo las   
   manifestaciones públicas: se podrá detener a los que participan en marchas o   
   reuniones de personas, a los que escriben graffitis y leyendas, a los que   
   pegan carteles en lugares no autorizados, a los que se reúnen   
   tumultuosamente, a los que participan de piquetes, cortes de calle o   
   escraches. También los que insulten en la calle o hagan un dibujo torpe que   
   ofenda la decencia pública".   
      
   "La locura punitiva arrestará también a quienes hagan ruidos o toquen   
   campanas que afecten la tranquilidad de la población y a los padres cuyos   
   hijos menores dejen la escuela (...) además, se baja la edad de   
   imputabilidad, permitiendo que se arreste a los jóvenes desde los 14 años".   
      
   Otras organizaciones, ya relacionadas específicamente con la defensa de los   
   derechos del niño, se han expresado por la modificación que se propone en   
   tres puntos del Sistema de Responsabilidad Penal Juvenil: "A poco tiempo de   
   entrar en vigencia y cuando aún no se encuentra en pleno funcionamiento, el   
   ejecutivo provincial impulsa una modificación de tres artículos que ya tiene   
   media sanción en el senado, a través de la cual en un primer artículo (art.   
   41) amplía el plazo de detención de los jóvenes de 12 a 24 horas hasta que   
   el juez decida su destino. Es una modificación que someterá a los jóvenes a   
   una mayor vulneración de derechos y los expondrá más tiempo a padecer   
   torturas y malos tratos en comisarías, alcaldías o centros de recepción".   
      
   La lista de objeciones, críticas y denuncias al proyecto redactado por el   
   actual Ministro de Justicia bonaerense y refrendado por el Gobernador de la   
   provincia, es interminable. Baste lo que hemos transcripto como muestra.   
      
   Éstos son mis principios...   
      
   La actuación del Ministro de Justicia (alguna vez señalado como "garantista",   
   cuando actuaba a las órdenes de otro poder político) nos hace recordar   
   aquella célebre humorada de Groucho Marx: "Éstos son mis principios. Si no   
   les gustan, tengo otros".   
      
   Y sí, podríamos reírnos, todos podríamos reírnos, pensando en la volubilidad   
   y las súbitas piruetas de los funcionarios, atentos al termómetro de su   
   presencia mediática o al qué dirán de los ricos y famosos, antes que al   
   sentimiento popular o al sufrimiento de los más humildes y desvalidos.   
      
   Pero es algo trágico. Trágico y doloroso. Irremediablemente triste.   
      
   Porque lo que campea es la inmoralidad de no gobernar para todos; la de   
   gozar de impunidad para lo propio y buscar la penalización extrema de lo   
   ajeno; la inmoralidad de castigar "preventivamente" a ésos que ya han sido   
   castigados desde la cuna, por la injusticia social; la inmoralidad de que el   
   mismo Estado bonaerense que arrastra una deuda aniquilatoria con los hogares   
   y comedores destinados a los más pobres, sea el que incrementa su gasto   
   publicitario de 700 mil pesos diarios a un millón, porque "no alcanza"; la   
   inmoralidad de ejercitar deportivamente la Tolerancia Cero, mientras los   
   grandes crímenes y negociados permanecen sin esclarecimiento ni sanción.   
      
   Todas esas inmoralidades, pensamos, deberían comenzar a denunciarse, a   
   condenarse y a corregirse. Sin embargo, en la doctrina de la Tolerancia Cero   
   sostenida por el señor Ministro y el señor Gobernador, no están   
   contempladas.   
      
   En el código máximo para faltas mínimas que proponen estos dos señores con   
   mucho poder y escasa autocrítica, ya no hay lugar para la Justicia, la   
   Libertad, los Derechos Humanos y muchas otras palabras gravitantes, de ésas   
   que usualmente se escriben con mayúsculas.   
      
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    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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