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   RLunfa to All   
   ¿Vos qué hiciste en la dictadura, papá?    
   10 Dec 09 11:21:05   
   
   XPost: soc.culture.argentina, soc.culture.uruguay   
   From: mitialagordasinestortoo@gmail.com   
      
   ¿Vos qué hiciste en la dictadura, papá?   
      
   Analía Verónica es la hija de Eduardo Emilio Kalinec y decidió contar la   
   historia de su padre. el doctor K está siendo juzgado en la causa Campo de   
   Mayo, junto a otros represores.   
      
   Por Jimena Rosli   
   lesahumanidad@miradasalsur.com   
      
   Papi está preso". El llamado la aturdió. Tenía a su hijo en brazos, a punto   
   de amamantarlo. "Es por cuestiones políticas, culpa de este gobierno", le   
   dijo su madre. En vez de aclarar las cosas, la confundió más. Aquel 31 de   
   agosto de 2005 Analía Verónica se fundió en un llanto largo y profundo. Es   
   la hija de Eduardo Emilio Kalinec, alias Doctor K, uno de los diecisiete   
   implicados en la causa de Campo de Mayo por la represión ilegal perpetuada   
   durante la última dictadura militar. A su padre se lo juzga por intervenir   
   en la custodia de los detenidos, en interrogatorios y en tormentos en tres   
   centros clandestinos de detención: Atlético, Banco y El Olimpo. Oficial   
   ayudante de la Superintendencia de Seguridad Federal de la Policía Federal   
   Argentina, Kalinec llegó a ser comisario, aunque siempre negó haber llegado   
   a ese cargo en la fuerza.   
   Analía no cuenta su historia, la escupe. Escribió una carta abierta de   
   cincuenta hojas. Después de mucho meditarlo, hoy decide hablar con Miradas   
   al Sur. Lo hace firme y en ningún momento titubea. Su hijo más pequeño   
   llora, demandando un poco de atención. Le tira de las polleras negras de   
   bambula. "Éstas son las fotos de la época en que mi papá era represor",   
   muestra Analía. Una foto carnet blanco y negro muestra a un muchacho joven   
   de cejas negras. De civil, con expresión seria. Algo sonriente.   
   Analía es docente. Trabaja como maestra recuperadora de chicos con   
   dificultad en el aprendizaje. Su labor consiste en sacarlos del aula y   
   nivelarlos, para luego incluirlos y posibilitar la integración. Defensora de   
   la educación pública, paró semanas atrás contra el gobierno de Mauricio   
   Macri. Dos de sus hermanas son policías. María de los Ángeles -Titi- se   
   recibió de abogada en el Instituto Universitario de la Policía Federal y   
   trabaja en un estudio de abogados policías. Alejandra es licenciada en   
   Relaciones Internacionales, graduada en la misma institución.   
   "Fijáte cómo son las cosas: a las dos las metió mi viejo -se resigna Analía-   
   y es como un clan. Yo quiero sacar a mis hijos de ahí". La otra hermana,   
   Claudia, cortó relación con la familia y nunca más se supo de ella.   
   Paradojas de la vida, su marido estuvo exiliado durante la dictadura, dos de   
   sus amigos aún están desaparecidos, y su suegro, el Doctor K, está   
   involucrado en la causa.   
      
   Las visitas. Marcos Paz fue el primer destino de Eduardo Emilio Kalinec.   
   Antes de terminar en Devoto, tuvo una estadía en el edificio del Cuerpo de   
   Policía Montada. Fue el único que tuvo ese privilegio. Según Analía, porque   
   tiene una memoria prodigiosa. Mejor bien cuidadito con tanta información.   
   Los domingos eran los días de asado familiar en el quincho del lugar. No   
   faltaba ni el aire acondicionado ni Lunero -el caballo que le habían   
   asignado para que descanse- ni el vecino Christian Von Wernich. "Pobre cura,   
   es muy buena persona", decía su padre.   
   El fin de semana siguiente a la elevación de la causa a juicio oral, Analía,   
   su madre y su hermana Titi lo fueron a saludar. El mandato era claro: papá   
   estaba bajoneado y había que tirarle buena onda. "Cuando lo vi me   
   impresioné. Estaba con los ojos llorosos y muy nervioso. Lo abracé fuerte y   
   le di un beso. Nos sentamos, me agarró la mano y me preguntó si pensaba que   
   él era un monstruo. Yo le dije que sí. Empezó a temblar". Al otro día, lunes   
   30, sonó su teléfono celular. Estaba dejando a sus hijos en el jardín.   
   Apenas atendió, una voz grabada le informaba que la llamada provenía de un   
   instituto penitenciario. Le resultó extraño. Su padre nunca la llamaba a su   
   teléfono personal. Con la voz llorosa, Kalinec le confesó lo solo que se   
   sentía y cuánto necesitaba escucharla. Analía, con un nudo en la garganta,   
   intentó explicarle que tenían maneras diferentes de pensar. Esa noche le   
   garabateó una carta. "Te invito a sincerarte, a que permitas cuestionarte.   
   Te invito a ponerle el pecho a tu propia historia. Sin picanas ni submarino".   
   El escrito tuvo sus repercusiones. Su mamá la llamó y le reprochó la carta   
   horrible que había escrito. En un papelito al lado del teléfono, Analía   
   respondió: "Horrible no es lo que yo hago, horrible es lo que él hizo.   
   Horrible no es lo que digo, horrible es no decirlo. Horrible no es mi carta,   
   horrible es lo que pasó". La situación la desbordó y afectó a sus hijos. La   
   llamaron los directores del jardín, alarmados. Su hijo más grande andaba   
   diciendo a sus compañeros que su abuelito "había matado muchas personas".   
   Los nenes de sala de cinco años, interesados, lo atosigaban a preguntas   
   sobre si lo había hecho con una ametralladora o con qué tipo de arma.   
      
   La crisis. "Recién caí en lo que era mi viejo cuando la causa se elevó a   
   juicio oral", confiesa Analía. La orden la había dado el juez federal Daniel   
   Rafecas el 25 de junio de 2008 y el Tribunal Oral Federal Nº 2 de la Capital   
   Federal sería el encargado de realizar el juicio. Kalinec negó siempre su   
   participación en los hechos que se le imputan. Incluso promete hacerle un   
   juicio millonario al Estado apenas salga en libertad. Su abogado defensor,   
   Juan Martín Hermida, había pedido su excarcelación por falta de méritos. Sin   
   embargo, en la cárcel, le dijo una vez a Analía: "¿Cómo no ponerle una   
   picana a un tipo que sabés que tiene información?".   
   Dispuesta a investigar, Analía le pidió a su hermana Claudia que le envíe la   
   causa por mail. Se sentó en la computadora y empezó a leer. No paró de   
   llorar hasta terminar las 812 fojas. Luego puso el nombre de su padre en   
   Google. Listados de organismos de derechos humanos lo nombraban y lo   
   denunciaban por hallarse en funciones. Y libre.   
   "Al principio me comí el buzón de que él luchó por la patria. Lloraba por lo   
   injusto de la situación. Sin darme cuenta me fui dando cuenta. Y empecé a   
   llorar por lo justo de la situación", confiesa Analía. A Kalinec se lo acusa   
   de 181 privaciones ilegítimas de la libertad. Lo nombran los testimonios de   
   Mario César Villani, Ana María Careaga, Delia Barrera de Ferrando, Miguel   
   D'Agostino,   
   Nora Bernal, Daniel Aldo Merialdo, Horacio Cid de la Paz y Javier Antonio   
   del Cerro.   
   "Es muy duro saber que mi papá empuñaba una picana con las mismas manos con   
   las que me tocaba. Y que la misma voz que me sigue diciendo que me quiere es   
      
   [continued in next message]   
      
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    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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