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   RLunfa to All   
   Feinmann: "Apoyo al gobierno porque lo v   
   11 Feb 10 23:34:57   
   
   XPost: soc.culture.argentina   
   From: mitiagorda@gomail.com.ar   
      
   "Apoyo al gobierno porque lo veo condicionado"   
      
   Criticó a los últimos best-sellers del verano por "caceroleros" y cosechó   
   ácidas réplicas de Majul, Zunino y Reato. Él dice que lo llaman "filósofo K"   
   para no tomarse el trabajo de leerlo. Aclara que no integra Carta Abierta y   
   que está en Encuentro porque ningún canal comercial le ofrece aire. Sus   
   imperdibles diálogos con Kirchner y su última provocación: "Los últimos   
   meses de Cristina fueron brillantes". El pensador que irrita al "periodismo   
   anti K".   
      
   Por Diego Rojas   
      
   Hay un divertimento que se está poniendo de moda en el campo cultural. Se   
   trata de pegarle a Feinmann. De tirar dardos contra José Pablo, el filósofo,   
   el escritor. De acusarlo de ser un mercenario de las ideas que se vendió a   
   los lingotes de oro del kirchnerismo; de hacer apología del delito   
   intelectual. Desde hace mucho tiempo que no se presenciaba un ataque tan   
   potente que proviene, contra lo que podría pensarse, no de parte de otros   
   filósofos o intelectuales, sino de periodistas. Un fenómeno que revela   
   ciertas coordenadas actuales del mapa de la intervención política.   
      
   "En las últimas semanas, Feinmann parece preocupado por las denuncias contra   
   el kirchnerismo por presunta corrupción y por el asesinato de José Ignacio   
   Rucci (...) Sucede en varios gobiernos: cuando el oficialismo detecta temas   
   que apuntan a su línea de flotación, muchos de sus intelectuales se internan   
   en un patrullaje político e ideológico contra todos aquellos considerados   
   enemigos. Ya no hay lugar para el debate; se trata de estigmatizar, humillar   
   y destruir", publicó Ceferino Reato en una columna en el diario Perfil. En   
   la misma publicación, Luis Majul disparó: "De todos los chupamedias del   
   poder, los que me resultan más despreciables son los que usan su   
   inteligencia y su pluma para ejercer la alcahuetería superficial. Debo   
   aceptar que durante un tiempo me resistí a colocar a José Pablo Feinmann en   
   esa categoría, pero el agresivo artículo que escribió el pasado domingo 13   
   de diciembre, en Página 12, me terminó de convencer". "¿De qué nos habla el   
   simpático explicador de la dialéctica hegeliana del Canal Encuentro, el   
   Rómulo Berruti progre de la televisión pública?", se pregunta el periodista   
   y diputado por la Coalición Cívica Fernando Iglesias en el número anterior   
   de Contraeditorial. "Es cierto: Macri es Posse. Tan cierto como que Feinmann   
   es Kirchner y Kirchner es Moyano, Balestrini, Aníbal Fernández, Piumato y la   
   hermana Alicia. Y D'Elía, Cristóbal López y Moreno", concluye. La seguidilla   
   de ataques demuestra una virulencia inusitada ante un filósofo que no oculta   
   sus simpatías políticas ni sus acaloradas críticas sobre el gobierno.   
      
   Sin embargo, Feinmann -al ser elegido como blanco de los ataques- representa   
   algo más que sus propias intervenciones. Es, también, un señalamiento del   
   clima que impera en el campo del pensamiento. Estos últimos años los   
   intelectuales regresaron al debate político de la mano del conflicto del   
   campo y de los intentos de reagruparse, unos realizados con mayor éxito (y   
   perspectivas) que otros. La continuidad de Carta Abierta -que apoya al   
   gobierno-, el surgimiento del grupo Aurora -cuyos miembros, liderados por   
   Marcos Aguinis, no disimulan su carácter liberal- o la consolidación del   
   Club Político Argentino -que se postulan como una continuidad del Club   
   Socialista de los ochenta- plasman estos intentos de reagrupamiento. La   
   carta firmada por escritores y académicos que se posicionaba, desde la   
   izquierda, en contra del campo como del gobierno en el momento más álgido   
   del conflicto ocasionado por la resolución 125 también se inscribe en ese   
   camino. Estos intentos sugieren que los intelectuales quieren volver al   
   ruedo de la intervención política, luego de casi dos décadas (desde las   
   grandes investigaciones como Robo para la corona, de Horacio Verbitsky, en   
   los noventa) en las que su lugar fue ocupado por el periodismo. Feinmann,   
   que no se amilana a la hora de expresar sus posiciones, no integra ninguno   
   de estos grupos. Sin embargo, es elegido como el objeto de ataque de ciertos   
   periodistas. ¿Será, tal vez, un impulso de este grupo de periodistas para   
   conservar el sitial que lograron en el campo del debate para no ser   
   desplazados ante el ímpetu de reagrupamiento intelectual? Pero no se debería   
   analizar el fenómeno sólo en esta perspectiva. Este grupo de periodistas   
   tiene en común una clara posición de enfrentamiento al kirchnerismo. En ese   
   marco, el ataque a un intelectual como Feinmann también podría ser leído   
   como el reproche que se realiza a un pensador prestigioso que legitima con   
   sus apoyos (y con sus planteamientos críticos) a un gobierno que querría ser   
   mostrado a la sociedad como un cúmulo de barbarie. La presencia de Feinmann   
   y otros intelectuales de gran influencia en los ámbitos más cultivados   
   impide que el Frankenstein kirchnerista se complete en una plena   
   monstruosidad: el engendro no se termina de construir, la pata intelectual   
   que lo sustenta no permite realizar esa operación.   
      
   Más allá de estas posibilidades, el filósofo accedió a conversar con   
   Contraeditorial sobre las acusaciones que se le endilgan y, sobre todo, de   
   la ubicación geográfica en la que se ubica en el mapa político de estos   
   tiempos.   
      
   -¿En qué campo político se ubica, Feinmann?   
      
   -El otro día hablaba con Horacio González y me decía que yo era un franco   
   tirador de la noche: "Te encerrás y desde ahí hasta las 7 de la mañana   
   disparás para todos lados". Yo no estoy en ningún lado, yo no estoy en el   
   gobierno. De hecho yo, al único que veo del gobierno, pero porque es amigo,   
   es a Juan Manuel Abal Medina (h). Después veo a gente que estuvo, como Pepe   
   Nun o Daniel Filmus. Por ellos es que llegué a mi programa sobre filosofía   
   en Encuentro.   
      
   -Ese ciclo es la excusa para que muchos de sus detractores infieran que   
   usted es un funcionario estatal y que su sueldo en Encuentro es la forma en   
   que el gobierno le retribuye sus favores como pensador kirchnerista.   
      
   -Eso es una canallada. Yo respondo: que me dé Canal 13 una hora, yo la tomo.   
   Que me dé una hora Telefé. Voy a Encuentro y les digo que me voy, que con   
   esos canales puedo llegar a mucha más gente. Es más, tal vez me llamen de   
   alguno de esos canales. Bernarda Llorente y Claudio Villarroel, que se   
   fueron de Telefé, quieren hacer algo conmigo. Una idea muy linda: Ver para   
   pensar. Así que les digo: "Fuck you" a los que dicen esas huevadas. Porque,   
   decime la verdad, ¿me voy a vender por un programa de televisión? ¿No es un   
   poco poco? A mí no me paga nadie. Me pagan en Página12, en Planeta por mis   
      
   [continued in next message]   
      
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    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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