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|    El Lole y sus muertos    |
|    15 Feb 10 08:56:28    |
      XPost: soc.culture.argentina       From: mitiagorda@gomail.com.ar              El Lole y sus muertos              El lado oscuro de Carlos Reutemann: nepotismo extremo y víctimas por       represión e inundaciones.              Por Politica       political@miradasalsur.com              Operación chiquita y simple, tan simple como el Lole mismo: él, más un       asesor y medio de imagen, habrán hecho la temerosa cuenta elemental. Visto y       considerando el mapa de la fragmentación opositora, habrá levantado un       dedito detrás del otro. "Este se lleva 17%, este otro 16%, aquel 14 y medio,       por allí veo un 22. Má sí, yo me largo." Lo resumió bien un periodista en       Santa Fe, Juan Manuel Berlanga: "Cuando tenía que soportar, soportó. Cuando       el clima de crispación subía el rating, crispó. Cuando no tenía que       aparecer, se mudó a un sótano. Al tercer día resucitó y chicaneó con el       choreo de la Plaza y la Rosada".              El Lole, espasmódico extremo, pretende acaso volver a ser Esperanza Blanca       del establishment mediático. El mismo que con centro en la Capital, un poco       por desprecio al país federal, otro mucho por proteger a los candidatos       rubios, hace un trabajo de desmemoria sistemático con la biografía política       del ex corredor. Hay por lo menos cuatro ejes poderosos en esa biografía que       la comunicación hegemónica oculta con eficaz delicadeza: las privatizaciones       y negociados que se hicieron en su gobierno, la tragedia y los muertos por       la inundaciones del año 2003, los otros muertos por la feroz represión en       diciembre del 2001 y por último, el menos recordado aunque se trate de un       rubio político "institucionalista", los altísimos niveles de nepotismo       político (ver recuadro) que Reutemann inauguró en su provincia apenas inició       su gestión como gobernador, aprendiendo de Menem, para protegerse.              Esos niveles de nepotismo, con redes que hasta hoy llegan al Poder Judicial       y la Corte Suprema de la provincia, puede que expliquen el hecho de que       Reutemann jamás dio explicaciones ante la Justicia por los fusilamientos del       2001, como sí debió hacerlo Fernando de la Rúa en un mapa institucional más       complejo que el de una ciudad o una provincia. Fue el gobernador Hermes       Binner el que sacudió la desmemoria colectiva el año pasado cuando dijo que       "Indudablemente la orden (de reprimir) la dio el poder político y la       policía, sin más, cargó contra los que protestaban y hubo siete muertos".              Olvidos casuales. Reiteradamente la impunidad del Lole fue criticada por       diversos actores políticos y sociales santafesinos. El secretario adjunto de       la seccional Rosario de ATE, Gustavo Martínez recordó más de una vez que       "Santa Fe fue la provincia con mayor cantidad de víctimas fatales durante la       represión de diciembre del 2001", y que "aún nadie ha rendido cuentas por       los 23 muertos en la inundación" de abril de 2003 en la ciudad. El       sindicalista integró la Comisión Investigadora No Gubernamental de la       Masacre de Diciembre de 2001. Desde ese lugar recordó que el ex gobernador       diseñó un gabinete generoso en represores y antiguos funcionarios de la       última dictadura, como el ministro de Hacienda, Juan Carlos Mercier, que       ocupó un cargo similar durante el régimen genocida. O secretarios de       Seguridad como el teniente coronel Rodolfo Riegé, "responsable de 40       desapariciones forzadas de personas", y Enrique Álvarez, "quien formó y       forma parte de la Side desde marzo de 1976".              No se trata sólo de los fantasmas del pasado con que se rodeó el Lole sino       de los datos duros y concretos surgidos de las investigaciones sobre la       represión desatada en el Gran Rosario en 2001 y de las que se desprenden       conclusiones estremecedoras: cuatro personas fueron fusiladas antes que De       la Rúa dispusiera el estado de sitio, el dispositivo represivo fue tan       impresionante que actuaron las Tropas de Operaciones Especiales, la       Dirección de Drogas Peligrosas y todas las reparticiones de la fuerza,       "inequívoco indicio -escribió el periodista Carlos Del Frade- de que la       orden provino de la Secretaría de Seguridad Pública encabezada por Enrique       Álvarez, dependiente del Ministerio de Gobierno".              Los testimonios acumulados demostraron que ese despliegue policial adoptó la       forma de una emboscada diseñada en el contexto de una protesta pacífica, que       la represión estalló sincronizada y sin provocación, con la súbita irrupción       de patrulleros y disparos a mansalva desde el interior de los vehículos, que       se produjo el típico enredo deliberado de órdenes, que no hubo tareas de       dispersión de manifestantes sino de persecución y gaseadas hasta el interior       mismo de las viviendas, que se destruyeron pruebas y se desobedecieron las       instrucciones dictadas por el juez a cargo, que se amenazó e intimidó a       familiares de las víctimas y a testigos, que se fabricó una causa penal       contra una de las víctimas (caso Lepratti), que se usaron armas letales y       munición de plomo.              No puede sorprender en ese contexto el caso de la muerte de Juan Marcelo       Delgado, de 28 años, rematado con cinco balazos. En su cuerpo quedaron cinco       orificios de armas de fuego de distintos calibres. Cuatro proyectiles       quedaron incrustados dentro del abdomen.              Yo no fui. Clarín, TN, La Nación, América, nadie quiere recordar aquellos       hechos. Reutemann la juega de víctima cuando se los recuerdan. La actitud       fue similar cuando el desborde del río Salado que asoló la ciudad de Santa       Fe en 2003. Dos de sus frases de entonces: "A mí nadie me avisó", "Estoy       haciendo de intendente y de ingeniero y no soy ni intendente ni ingeniero".       Según las denuncias iniciadas en aquellos años el río se derramó sobre la       ciudad por un tramo de defensa -600 metros de vacío que debían completar       todo un anillo- que. fue inaugurado tres veces.       Una investigación de la revista Tercer Mundo demostró que si se hubiera       completado ese tramo de la defensa "se hubiera evitado el ingreso de la masa       hídrica que inundó la mayor parte de la ciudad" y que cuando se produjo la       catástrofe la contención de emergencia "se hizo en cinco días, por lo que       quedó en evidencia la desidia del Gobierno".              Saber protegerse. Carlos Reutemann nunca purgó sus responsabilidades ni por       los muertos del 2001 ni por los del 2003. Es más que verosímil explicar el       hecho por las redes de protección políticas, judiciales y mediáticas.       Cantidad de parientes y amigos de Carlos Reutemann fueron designados en       cargos estratégicos que llegan a la misma Corte Suprema provincial, que en       diciembre pasado volvió a elegir como su presidente a Rafael Gutiérrez,       primo del ex corredor.       En Santa Fe circula este chiste:              -¿Te enteraste de que el juez Fulano quiere echar al perro de la puerta de       Tribunales?              -¿Por qué?              -Porque quiere poner al suyo.       Miradas al Sur              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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