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|    El secreto de la salud financiera (1/2)    |
|    17 Mar 10 00:42:12    |
      XPost: soc.culture.argentina       From: mitialagordasinesto@hotmail.com.ar              EL SECRETO DE LA SALUD FINANCIERA       Escrito por Alfredo Zaiat              Alejandro Fiorito:- Argentina transitó estos años de crecimiento record sin       financiamiento externo. El flujo de capitales puede ser una verdadera trampa       de recesión y pobreza.              EL SECRETO DE LA SALUD FINANCIERA              Por Alfredo Zaiat       Pagina 12/       13032010       El desarrollo del proceso de liberalización financiera desde principios de       la década del setenta, que coincidió con el cuestionamiento a las políticas       de intervención estatal (keynesianismo), vino acompañado con la       intensificación de las estrategias de endeudamiento externo de los países.              El período de oro del capitalismo 1945-1970 fue motorizado por la       movilización de recursos propios y de inversión extranjera, con escasa       participación del crédito del exterior.              En cambio, esa nueva etapa de expansión de las ideas neoliberales empezó a       estar dominada hasta su total hegemonía por las finanzas globales.              El crédito es una herramienta necesaria para la economía y la refinanciación       de los vencimientos forma parte del ciclo normal de su funcionamiento.              Cuando la dependencia con el acreedor es creciente, ese vínculo se convierte       en un potente perturbador de la estabilidad macroeconómica.              En esa instancia se pierden márgenes de maniobra y la autonomía queda muy       condicionada.              En Argentina, esas restricciones fueron en aumento desde la década del       ochenta hasta niveles asfixiantes a fines del siglo pasado, cuyo desenlace       fue la cesación de pagos.              Desde entonces, con el repudio de la deuda y una audaz renegociación con una       elevada quita de capital, comenzó una etapa de fuerte crecimiento económico       sin contar con financiamiento externo, eludiendo esa restricción vía los       superávit fiscal y comercial.              La caída del Muro de Wall Street permitió la revalorización mundial de las       políticas keynesianas y se inició un incipiente pero intenso cuestionamiento       a las finanzas globales.              En ese contexto, cuando se probó que se puede crecer con ahorro interno y       empieza el Estado a tener más legitimidad para su intervención en la       economía, la insistencia acerca de la necesidad de -volver al mercado       voluntario de crédito va a contramano de esa tendencia internacional, de la       notable experiencia local reciente y encierra un riesgo del que se debe       estar prevenido.              La posición oficial para defender la apertura del canje de deuda, la       utilización de las reservas y los cambios en el Banco Central tiene como uno       de los argumentos la posibilidad de conseguir endeudamiento externo a tasas       más bajas.              Al margen de ese extravío conceptual, no puede considerarse un costo de       financiamiento satisfactorio que la actual tasa de interés del 15 por ciento       anual que exige el mercado disminuya al 10 por ciento.              Este sería el nivel razonable que Economía pagaría si avanzaran los       proyectos del Gobierno.              La tasa internacional se ubica en sus mínimos históricos, cerca del cero por       ciento, y economías vecinas colocan bonos de deuda a la mitad de esa tasa       proyectada.              Existen motivos más sólidos en términos macroeconómicos para explicar la       relevancia de esas iniciativas.              Y también existen razones para que los financistas sigan castigando a la       economía argentina con tasas elevadas, que no se diluirán con el supuesto de       hacer buena letra con los mercados.              -Amigarse con el mercado para regresar al circuito financiero internacional       con el objetivo de inducir un despegue de la inversión es una idea sumamente       débil desde el punto de vista productivo.              Se sabe que los empresarios destinan recursos a su actividad sólo si evalúan       que la demanda para sus bienes crecerá, si además estiman que será       prolongada la bonanza y si los ruidos políticos no son tan fuertes como para       generar una incertidumbre paralizante.              El crédito externo y las tasas pueden ser muy bajas, pero esas condiciones       no provocarán necesariamente una mayor inversión si el nivel de actividad       está estancado.              Un país serio con un riesgo país bajo no alienta las inversiones si no       impera un entorno de crecimiento sostenido con ampliación de los mercados.              El crédito externo puede colaborar en ese proceso pero no ser su motor.              Ese flujo de capitales termina ingresando a la plaza local sin generar       grandes condicionamientos cuando el principal factor dinamizador se       encuentra en el ahorro interno.              La experiencia reciente muestra que la positiva evolución de la actividad       económica no requirió de financiamiento externo.              El castigo de los mercados, en tanto, se reconoce en la resistencia de los       financistas a la opción heterodoxa para salir de la crisis y, en especial,       por el dolor que le significó al sector financiero la cesación de pagos, la       posterior renegociación con quita y la permanencia aún de un stock de unos       27 mil millones de dólares en default (holdouts y Club de París).              Es poco probable que cambien de opinión por la irrupción de una estrategia       amigable.              El economista Aldo Ferrer explica que -conviene recordar que en los mercados       ya estuvimos hasta el hartazgo, con los resultados conocidos. El problema no       es estar o no en los mercados, sino cómo estar. La única forma de hacerlo,       compatible con el interés nacional, es no depender de ellos, estar parado en       los recursos propios y entonces sí, pueden surgir en los mercados muchas       operaciones posibles mutuamente convenientes.              Tantos años de dominio de la corriente ortodoxa instaló la idea, que       alcanza a ciertos representantes de la heterodoxia económica y a       funcionarios del Palacio de Hacienda, acerca de que salir del default o       volver al FMI permitirá al país recuperar la confianza de los mercados.              Esto no significa desestimar el canje como un objetivo de normalizar el       estado de la deuda, sino ubicarlo en su dimensión en relación con lo que       puede influir su resultado en el recorrido inmediato de la economía.              Existe una expectativa errónea en ese gaseoso concepto de convertirse en       unpaís serio, que nace de depositar un papel exageradamente relevante al       capital y a la inversión externas.              El economista Alejandro Fiorito, investigador de la Universidad de Luján,       señala que -las cosas no son tan lineales.       Argentina transitó estos años de crecimiento record sin financiamiento       externo. Por lo demás, el flujo de capitales puede ser una verdadera trampa       de recesión y pobreza.              Rescata la exposición del economista heterodoxo de origen indio Amit       Bhaduri, de un seminario organizado por el Cefid-Ar, quien precisó que la       trampa reside, precisamente, en que los países subdesarrollados sufren       intensamente fugas de divisas.              Por ello, buscan demostrar que son confiables ante los ojos del capital       financiero.                     [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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