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   RLunfa to All   
   Un nuevo cretinismo   
   20 Apr 10 20:48:46   
   
   XPost: soc.culture.argentina   
   From: loquemata@eslahumedad.com.ar   
      
   Un nuevo cretinismo   
      
   Por Atilio A. Boron*   
      
   Muchísima gente, y no pocos teóricos, sostienen que la Internet es por   
   excelencia el ámbito de la libertad de nuestro tiempo. Un ámbito, dicen,   
   liberrísimo, en donde las antiguas restricciones que el papel impreso   
   imponía a la producción y circulación de las ideas han quedado   
   definitivamente superadas. Basta con leer algunos pasajes del libro de Hardt   
   y Negri, Imperio, o los tres tomos de Manuel Castells, La Edad de la   
   Información: Economía, Sociedad y Cultura, para apreciar los alcances de   
   este nuevo dogma. Dicen los primeros, en un pasaje memorable -y no   
   precisamente por lo acertado- de su obra, que "la red democrática es un   
   modelo completamente horizontal y desterritorializado. Internet es el   
   principal ejemplo de esta estructura democrática en red... Un número   
   indeterminado y potencialmente ilimitado de nodos interconectados que se   
   comunican entre sí sin que haya un punto central de control... Este modelo   
   democrático es lo que Deleuze y Guattari llamaron un rizoma, una estructura   
   en red no jerárquica y sin un centro" (pp. 277-278).   
      
   El libro de Castells se edifica precisamente sobre esa superstición.   
   Contrariamente a lo que asegura la charlatanería posmoderna, la Internet ni   
   es horizontal ni está desterritorializada. Es una estructura que tiene   
   centros de monitoreo y control y en donde cierto tipo de comunicaciones   
   están bloqueados, casi todas vigilados y algunos son censurados. Sólo   
   espíritus muy ingenuos pueden suponer otra cosa, pero muy a menudo el "afán   
   de novedades" al que aludía Platón y la incesante búsqueda de originalidad y   
   singularidad que caracteriza la labor de muchos intelectuales (afectados por   
   una fenomenal sobrevaloración de la importancia de sus ideas) pueden jugar   
   muy malas pasadas y llevar a sus víctimas a aceptar como verdades   
   irrefutables las mentiras que la ideología dominante quiere que aceptemos   
   como verdades.   
      
   Por ejemplo, muchos de los mensajes emitidos en estos últimos días desde el   
   PLED anunciando un panel sobre el rol de Colombia en la geopolítica imperial   
   padecieron de sospechosas dificultades. Nos llegaron informes de amigos y   
   compañeros que querían difundir el evento, pero al poner "Colombia" en el   
   asunto o en el cuerpo del mensaje éste simplemente desaparecía de la   
   pantalla o iba directamente a la papelera. Estamos también experimentando   
   dificultades en recibir adhesiones para nuestra campaña de solidaridad con   
   Cuba, y son varios quienes apelaron a llamadas telefónicas para hacernos   
   saber de su imposibilidad de registrar su firma enviando un mensaje a la   
   dirección preparada para tal efecto. Son muchas las experiencias que avalan   
   esta desconfianza en relación al carácter democrático y libertario de la   
   red. Sin ir más lejos, quien quiera utilizar el programa Skype en Cuba no   
   puede hacerlo, y mucho menos acudir al Google Earth porque, en tal caso,   
   aparecerá un cartelito diciendo que "desde la localización en que usted se   
   encuentra en este momento no puede tener acceso a este programa". Prueben   
   ustedes de enviar un mensaje utilizando ciertas palabras supuestamente   
   vinculadas a las comunicaciones que entablan los terroristas y ya verán lo   
   que ocurre. Tal vez Hardt, Negri o Castells consideren estas cosas como   
   transitorias anomalías, pero no es así. Es el funcionamiento "normal" de una   
   red que, pese a las ocurrencias de aquellos autores, tiene centros que la   
   controlan y dominan. El pirulo de ayer de Página/12, "Montañas", avala esta   
   tesis. En él se informaba que "una página abierta el 25 de marzo (y que   
   describía a su dueño como el 'príncipe de los mujaidines') había alcanzado,   
   el viernes pasado, a tener más de mil seguidores. Facebook admitió que no   
   podía determinar si el titular era verdadero o no, pero anunció que el sitio   
   quedó desactivado: desde ayer, Bin Laden no tiene lugar en la red virtual".   
      
   En un pasaje brillante de su El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, Marx   
   definía al cretinismo parlamentario como "una enfermedad que aprisiona como   
   por encantamiento a los contagiados en un mundo imaginario, privándoles de   
   todo sentido, de toda memoria, de toda comprensión del rudo mundo exterior."   
   Una enfermedad parecida se ha apoderado de algunos teóricos de nuestro   
   tiempo, que los encierra en un mundo imaginario en el cual la Internet es el   
   reino de la libertad y la democracia. Ha nacido un nuevo cretinismo: el   
   internético, que seguramente es mucho más dañino que su predecesor y que   
   habrá que combatir con inteligencia y militancia. La batalla contra los   
   oligopolios mediáticos tiene que darse también en la Internet.   
      
   --- SoupGate-Win32 v1.05   
    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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