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|    Cuando Héctor Timerman era el editor pre    |
|    27 Jun 10 20:49:49    |
      XPost: soc.culture.argentina       From: loquemata@eslahumedad.com.ar              Cuando Héctor Timerman era el editor preferido de Massera.       Por Juan Bautista Yofre.              Mientras la crisis se profundizaba día a día, los equipos castrenses       preparaban las carpetas del futuro gobierno. Por el Ejército conversaban       Carlos Dalla Tea, Llamil Reston y Miguel Mallea Gil. Una suerte de gabinete       en las sombras. Cada área una carpeta. Más tarde descubrirían que la crisis       era mucho más honda de lo que sugerían las carpetas, por lo tanto no les       servían [1].       También discutían el futuro esquema de poder: la Junta Militar por sobre el       presidente, sus poderes y limitaciones. En un país en llamas, pasaron horas       interminables para discernir el ceremonial y protocolo: si la Junta debía       estar adelante o en la misma fila del presidente, en los futuros Tedéum o       actos protocolares. la formación de la CAL (Comisión de Asesoramiento       Legislativo, que se constituyó en el edificio del Congreso de la Nación).       Equipos de Compatibilización Interfuerzas (ECI)       En el Ejército el equipo trabajó bajo la conducción del coronel Miguel       Mallea Gil, quien a su vez informaba al secretario general de la fuerza,       general Osvaldo Azpitarte. A comienzos de 1976, como consecuencia del       fallecimiento del comandante del Cuerpo I, general de división Rodolfo       Cánepa, Carlos Suárez Mason pasó al Cuerpo I [2] y Azpitarte lo reemplazó en       el comando de Bahía Blanca, por esa razón el general Carlos Dalla Tea asumió       como secretario general del Estado Mayor del Ejército. Dalla Tea era un       viejo conocido para el peronismo desde los tiempos en que fue Agregado       Militar en Madrid cuando Perón vivía en Puerta de Hierro.       Junto con Mallea Gil trabajaron seis o siete altos oficiales, entre otros       los coroneles Carlos Cerdá, Bernardo Menéndez y Aguado Benítez. Eran ellos       los encargados de llevar el día a día de la carta de situación, consultar       las opiniones de la dirigencia política, sindical y empresaria y analizar       las distintas variantes que se presentaban a la crisis de esos días.       Trabajaron sobre cinco variantes, de menor a mayor. La Variante V (en clave       "VV") era la más extrema porque contemplaba la toma del poder. Cuando se       agotaron los plazos, de este grupo salió la redacción de la proclama del       golpe. [3]       Sin embargo, la carpeta más importante no estaba redactada. ¿Qué hacer con       la economía? ¿Y el plan? Esa es la diferencia más importante entre el       proceso militar chileno y el argentino, al margen de las distintas       características personales (importantes por cierto) entre los generales       Augusto Pinochet Ugarte y Jorge Rafael Videla.       Los marinos chilenos comenzaron a elaborar una plan económico-con la ayuda       de economistas y empresarios-en agosto de 1972. Se fijaron un plazo de       noventa días, pero recién lograron "El Ladrillo [4]" (el diseño del plan       económico) seis meses antes del golpe, del martes 11 de septiembre de 1973.       Gran parte de la planificación descansó sobre las espaldas del almirante       José Toribio Merino, jefe de la base naval Valparaíso, la más importante de       Chile y todos coinciden en señalar que el general Augusto Pinochet Ugarte se       impuso de la situación en la tarde del domingo 9 de setiembre de 1973 [5].       Apenas dos días antes.       En la Argentina no fue así. Los jefes militares eran prisioneros de la misma       desorientación que el resto de la dirigencia. ¿Por qué no habrían de serlo?       Si al final, eran argentinos y dirigentes. ¿O vamos a pensar que nacieron en       Finlandia o en Canadá? Los equipos militares tomaron "examen" a varios       economistas.       Bernardo Grinspun, el respetado Félix de Elizalde [6], Álvaro Alsogaray,       Horacio García Belsunce, Rogelio Frigerio, Lorenzo Sigaut y José Alfredo       Martínez de Hoz, entre varios. Una sola limitación se les puso a los       expositores: las respuestas tenían que ser "pragmáticas, gradualistas" [7].       El Ejército no tenía ni daba espacio para la ortodoxia, frente a la guerra       que libraba contra el terrorismo. ¿Los candidatos formaban parte de la       conspiración? Puede afirmarse que no. ¿Por qué? Muy simple: eran consultas,       lo que no quería decir que formaron parte de la conspiración. En Chile, por       el contrario, sí. [8]       Y, además, muchos de los consultados ocuparían cargos en el Estado [9].       Cuando el equipo que habría de diseñar el plan económico se fue conformando,       se estableció una consigna: "Botar a Allende no cuesta nada. Lo importante       es qué hacer con el gobierno; cómo solucionar los problemas económicos".       Cuando Martínez de Hoz fue llamado a exponer su visión de la situación fue a       escasas semanas del 24 de marzo de 1976. Hasta ese entonces no tenía ni idea       de lo que sucedía, detalladamente, en la Argentina: estaba en un safari de       40 días en Kenya, África, invitado con muchos meses de antelación por Arturo       Acevedo, accionista mayor de ACINDAR.       Los militares se ocuparon de buscarlo y encontrarlo. Una noche, a través de       un "contacto" en Nairobi, le hicieron llegar un mensajero: "Vuelva urgente a       Buenos Aires. La urgencia no guarda relación con la salud de su padre." [10]       El "contacto", en pocas horas, informó a sus superiores el día y la hora de       su llegada a Ezeiza. Al día siguiente fue invitado a la residencia del       comandante general de la Armada, en avenida del Libertador y Ocampo, donde       los esperaban los comandantes generales. Como los jefes militares no tenían       formación económica preguntaron poco. En cada reunión, un oficial de menor       jerarquía tomó "apuntes" a la ligera [11].       Las notas, además, revelan el estado de confusión que reinaba en las propias       mentes de los comandantes: "Le pedimos disculpas por el llamado tan urgente.       Usted es el último de una larga lista de entrevistados. Necesitamos conocer       su opinión sobre la situación económica para ofrecer un asesoramiento al       Poder Ejecutivo. Díganos cuál sería el plan económico que las Fuerzas       Armadas pueden ofrecer a la presidente [12].       José Alfredo "Joe" Martínez de Hoz expuso su pensamiento cerca de 3 horas       (en las "notas" no se observan preguntas). El "apuntador calificado"       garabateó conceptos: inflación, su crecimiento es geométrico "llegará a       niveles nunca conocidos en la Argentina." Hay una cesación de pagos no       declarada. Existen reservas de libre disponibilidad para pagar solo un día       de importaciones. A tenor de la exposición, el estado de la economía       argentina era explosiva. Algo que se sentía y sabía con la simple lectura de       los diarios. Vencido el tiempo, Videla solicitó que su exposición la       entregara cuanto antes por escrito. En persona o a través de un amigo (el       general Miatello).       De todas formas, la información no sería completa si no se dijera que las              [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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