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   rafa to All   
   la ex ESMA (1/2)   
   13 Jan 13 15:15:34   
   
   XPost: soc.culture.argentina   
   From: rafa@msn.com   
      
   Muerte y vida en la ex ESMA   
      
      
     Por Eduardo Jozami *   
      
   ¿Por qué recién ahora, después de tantos años que funciona en la ex ESMA   
   el Espacio para la Memoria, se cuestionan las actividades que allí se   
   desarrollan? Porque el feroz hostigamiento de la oposición   
   mediático-política no puede reconocer zonas preservadas, aunque advierta   
   que una gran mayoría de la población apoya las políticas de Memoria,   
   Verdad y Justicia que inició Néstor Kirchner en el 2003. Pero también,   
   porque esta vez vio la oportunidad, cuando algunas voces del movimiento   
   de derechos humanos decidieron saltar la valla y hacer públicos sus   
   cuestionamientos –ya han planteado en otras oportunidades su rechazo a   
   la idea de un espacio abierto al público y no meramente al reciente   
   brindis– brindando así cierta legitimación a la ofensiva mediática. Como   
   ésta tiene por blanco al ministro Julio Alak –principal defensor de la   
   postura oficial en las causas judiciales promovidas por el Grupo Clarín   
   y la Sociedad Rural– es más fácil creer que esto explica la maniobra,   
   antes que suponer un súbito interés por los temas de memoria en   
   dirigentes opositores que evidencian su total desconocimiento de lo que   
   se hace en la ex ESMA y opinan revelando la misma ignorancia sobre lo   
   que pasa en los sitios de memoria del resto del mundo.   
      
   “Nadie se imagina un brindis en Auschwitz”, repiten comunicadores de   
   gesto compungido. Sería bueno decirles que en esos y otros centros de   
   Memoria, acechados por el turismo y las prácticas mercantiles, pasan hoy   
   más cosas de las que ellos imaginan. Fueron precisamente los testimonios   
   que reflejaban hasta qué punto estos centros podían convertirse en meros   
   lugares turísticos de mostración del horror, llevando a una banalizada   
   visión del Mal desgajada de toda vinculación histórica con las luchas   
   contra el nazismo, lo que estimuló en nuestro Centro Cultural de la   
   Memoria la visión crítica de esos modelos. Claro que esto no se evita   
   limitando los consumos cárneos en el predio sino con una visión política   
   que entronque el drama de los ’70 con la historia de las luchas   
   populares argentinas y con este presente de expansión de derechos.   
   Además, quienes se asustan cuando se escucha música o ven desplazarse   
   por el predio a centenares de jóvenes –cuya sola presencia parece   
   exorcizar todos los fantasmas– deberían preguntarse si no es éste el   
   mejor homenaje para nuestros compañeros desaparecidos. Por lo menos el   
   autor de esta nota nunca los siente más presentes que cuando acompaña   
   las columnas juveniles que despliegan sus banderas.   
      
   Comparten esta mirada las Madres y los familiares que acompañan las   
   actividades que se realizan en el Espacio. Ellos, como los   
   sobrevivientes que hicieron posible los juicios con sus testimonios,   
   merecen la principal consideración y como prueba de que se respeta la   
   necesaria dimensión del duelo baste con señalar la sobriedad que se   
   advierte en el tratamiento dado al Casino de Oficiales, el lugar donde   
   funcionaba el Grupo de Tareas y eran alojados y torturados los detenidos   
   desaparecidos. Es indiscutible, además, que no hay un solo modo de   
   procesar ese duelo y que uno no es menos legítimo o respetable que   
   otros. También por eso, los organismos de derechos humanos son parte del   
   ejecutivo tripartito del ente público que coordina la gestión del   
   Espacio y todo lo que se hace en el predio debe contar con su   
   consentimiento.   
      
   Aprobando la política de puertas abiertas, que se intensificó con la   
   llegada de la organización Hijos y la creación de la Casa de la   
   Militancia, los organismos de derechos humanos han evidenciado su   
   comprensión política. La ex ESMA no es “nuestra” ni de ningún sector; ni   
   de las víctimas, ni de los familiares, ni de los sobrevivientes, ni   
   menos todavía de quienes tenemos el privilegio de trabajar en el predio.   
   Debe ser un Espacio de Memoria abierto y convocante para que lleguen   
   allí todos los que aún no han comprendido la dimensión de lo ocurrido,   
   para que se conozcan mejor las historias militantes de una generación   
   que hoy vuelve a sentirse convocada. No es tarea de capillas ni de   
   círculos cerrados: lejos de postular una memoria única queremos que se   
   den en el más amplio espacio social los debates aún no saldados que unen   
   el pasado y el presente.   
      
   La política de Memoria, como todo el proyecto que hoy impulsa Cristina,   
   constituye una apuesta de futuro. Serán las generaciones venideras   
   quienes deberán convalidarla, ratificando la condena a los genocidas,   
   reivindicando nuestras luchas populares, fortaleciendo el proceso de   
   transformación. Los grandes cambios de la historia no se resuelven en el   
   tiempo corto. Bien lo sabe el peronismo que batalla, no pocas veces   
   contra sí mismo, para avanzar en el camino iniciado el 17 de octubre de   
   1945. Ampliar la convocatoria a la ex ESMA, abrir las puertas del   
   horror, no es sólo recordar los límites que puede traspasar el odio de   
   los poderosos, es también recoger la dimensión del compromiso militante   
   de quienes se atrevieron a enfrentarlos, es pedir a los argentinos que   
   se hagan cargo de su historia. Y eso puede hacerse mejor hoy, porque se   
   advierte una esperanza de futuro.   
      
   Esta vocación masiva y militante que domina la política del Espacio no   
   puede estar reñida con la amplitud en la convocatoria sin sectarismos ni   
   con el rigor en los debates y en la evaluación de los trabajos que allí   
   se realicen. Quienes impulsamos estas actividades desde un organismo   
   público debemos recordar –como dijera en otro contexto un revolucionario   
   argentino– que la calidad es respeto por el pueblo. El ejemplo del canal   
   Encuentro, funcionando en el mismo predio, parece inspirado en esa   
   divisa que también podría ser la nuestra. Es posible resumir así la   
   propuesta que, con la generosa colaboración de la Secretaría de Cultura,   
   el Teatro Cervantes, el Fondo Nacional de las Artes, la TV y la radio   
   pública, la Biblioteca Nacional, el citado canal Encuentro y tantas   
   universidades y entidades, venimos realizando en el Centro Cultural de   
   la Memoria Haroldo Conti.   
      
   En pocos años, el Centro se ha convertido en un lugar de encuentro, de   
   debate y reflexión colectiva para muchos escritores, artistas visuales,   
   teatristas, músicos y cineastas y también para un público que cada día   
   participa más en nuestro diálogo. El Conti ha ganado reconocimiento   
   internacional por sus seminarios anuales, y ha ido generando nuevos   
   programas y acciones, como los dedicados a la diversidad o los pueblos   
   originarios, a tono con el proceso de reconocimiento y ampliación de   
   derechos que hoy vivimos. En un debate permanente, se va profundizando   
   una línea de pensamiento bien distinta de la fórmula canónica que parece   
   imponerse en el mundo desarrollado, la de quienes quieren construir una   
   memoria que se separa por igual de la historia y la política.   
      
   Es mucho lo que queda por hacer en el Espacio, desde mejorar los   
      
   [continued in next message]   
      
   --- SoupGate-Win32 v1.05   
    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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