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|    ivanvalarezo@gmail.com to All    |
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|    15 Sep 13 10:13:56    |
      Sábado, 14 de Septiembre, año 2013 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador -Iberoamérica               (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)              LLUVIAS TORRENCIALES EN BOULDER, COLORADO: Deseamos expresar nuestro amor,       condolencias y oraciones a cada una de todas las familias de las victimas de       estos terribles torrenciales de largos días que Boulder (norte central), en el       Estado de Colorado, ha        sufrido con las perdidas de tres vidas confirmadas, y decenas de ellos       desaparecidas, según sus familiares y vecinos.        Le rogamos a nuestro Padre celestial que tenga misericordia de cada una de las       familias de las victimas, para que estos males terribles de lluvias constantes       y de destrucciones por doquier pronto cesen, para que todos puedan regresar a       sus hogares y a        sus actividades normales para con los suyos.        Los desaparecidos se encuentran en la presencia santísima de nuestro Padre       celestial y de su Hijo Jesucristo, porque ellos han sido redimidos por amor y       comprados con la sangre bendita derramada sobre el monte santo de Jerusalem,       para vivir la vida        gloriosa del reino angelical y así vivir por siempre llenos del Espíritu       Santo.        Ellos comen y beben del fruto del árbol de la vida eterna, el cual nuestro       Señor Jesucristo no solamente estaba dispuesto a servirle a Adam y Eva, sino       también a cada uno de sus retoños en el paraíso, para que viviesen llenos del       Espíritu Santo        eternamente y para siempre delante de nuestro Padre celestial.        Pero como conocemos, Adam y Eva fueron engañados por Lucifer por medio de la       serpiente antigua, para comer del fruto prohibido del árbol de la ciencia del       bien y del mal, para que ya no sean llenos de la carne santa, huesos       inquebrantables y sangre        bendita del Cordero de Dios, nuestro Señor y salvador Jesucristo, sino del       espíritu de error.        Y como Adam y Eva no comieron del fruto del árbol de la vida, sino del fruto       prohibido, del cual nuestro Padre celestial les había advertido de que en el       día que comiesen de él, entonces dejarían de vivir en el paraíso, para morir       para mal eterno de        muchos.        Por lo tanto, fue por culpa de Adam y Eva que nuestro Padre celestial no       solamente maldijo la tierra, sino también la preñez de la mujer, para que cada       vez que ella dé a luz entonces su dolor se incremente considerablemente.        Y fue así que Adam y Eva descendieron a vivir en la tierra, para labrarla con       el sudor de su frente, para comer de ella y sostener a su familia e hijos, y       hasta que el juicio y la maldición de Dios sea quitada de ella con la venida       de una vida victoriosa        del cielo, ¡nuestro Señor y salvador Jesucristo!        Mientras tanto, como Adam y Eva vivían en la tierra y tuvieron hijos, entonces       nuestro Padre celestial decidió hacer un Pacto de Vida eterna con todos ellos,       para que ya no vivan más bajo el juicio y la maldición del paraíso, por culpa       del pecado y la        rebelión, sino bajo su amor, protección, prosperidad y bendición eterna.        Y es aquí cuando nuestro Padre celestial establece a su Hijo Jesucristo como       el Rey de Salem (presente Jerusalén) y Justicia Perfecta de Dios para con los       hombres, mujeres, niños y niñas de todas las familias de las naciones.        Nuestro Padre celestial entonces decide bendecir grandemente a Abram y a sus       amigos, con quienes había derrotado a los enemigos de Dios, en una batalla por       recuperar todo lo que se habían robado, cuando asaltaron a su familia y       amistades de su ciudad        natal.        Al regresar de la batalla de derrotar a Kedorlaomer, nuestro Señor Jesucristo       y el Rey de Sodoma salieron a su encuentro en el valle del rey, Shaveh, para       felicitarle por tan grande victoria en contra de unos enemigos terribles que       los habían asaltado,        intimidado, robado y atormentado por mucho tiempo.        Nuestro Señor Jesucristo entonces bendijo a Abram en el nombre de nuestro       Padre celestial como el creador del cielo y de la tierra delante de todos sus       amigos que estaban con él.        Y luego nuestro Señor Jesucristo, como Justicia de Dios y de la humanidad       entera, entonces bendijo grandemente a nuestro Padre celestial desde Salem, la       tierra, en el nombre de Abram y de sus aliados y de sus hijos por muchas       generaciones venideras.        En otras palabras, nuestro Señor Jesucristo no solamente actuó delante de       Abram como el Rey de Salem y Justicia de Dios, sino que además actuó como sumo       sacerdote y Cordero de Dios con la sangre santísima que nos limpia del pecado,       para no solamente        bendecir a Abram y a sus amistades con sus hijos para muchas generaciones,       sino también la tierra.        Y al mismo tiempo, nuestro Señor Jesucristo actuó como sumo sacerdote y       Cordero con la sangre santísima de Abram y de sus amistades para bendecir       grandemente en la tierra a nuestro Padre celestial que está en el cielo en el       nombre de Abram, de sus amigos        y de sus hijos, por muchas generaciones venideras.        Y después de pronunciar tan grande oración para bendecir a Abram y a sus       amigos en la tierra, y para bendecir grandemente a nuestro Padre celestial que       está en el cielo, entonces sirvió la Cena del SEÑOR a cada uno de los       invitados a la mesa, para comer        del pan del cielo y beber de la copa de vino de vida eterna.        En el paraíso, nuestro Padre celestial no pudo sentarse a la mesa a comer y       beber del fruto del árbol de la vida, nuestro Señor y salvador Jesucristo, con       Adam y Eva, porque Lucifer por medio de la serpiente antigua se interpuso con       engaño para que esto        jamás sucediese, para bien del hombre y de la humanidad entera.        Más en la tierra, nuestro Padre celestial si pudo sentarse con Abram y sus       amigos para comer y beber del fruto del árbol de la vida, nuestro Señor y       salvador Jesucristo, para que el fruto de éste Pacto de Vida, entonces nazca       milagrosamente por el Espí       ritu Santo su hijo muy esperado, Isaac, del vientre estéril de Sara su esposa.        Y desde el día que Isaac nació del vientre estéril de su madre Sara, entonces       todo hombre, mujer, niño y niña está llamado legalmente por nuestro Padre       celestial ha nacer de los poderes asombrosos del Espíritu Santo, para no       solamente vivir una vida        victoriosa en la tierra y llena de milagros cada día, sino también para entrar       desde ya al reino angelical.        Hoy, estamos llamados a comer y beber del fruto del árbol de la vida con       nuestro Padre celestial al sentarnos con él a la mesa servida por nuestro       Señor Jesucristo, para comer y beber del Pacto de Vida con nuestro Dios y con       su Hijo Jesucristo, para ser        llenos del Espíritu Santo así como Isaac lo fue en su día.               [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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