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|    IVANIVAN555@aol.com to All    |
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|    23 Aug 14 11:02:05    |
      Sábado, 23 de Agosto, 2014 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica               (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)                      EL NOMBRE DE DIOS VIVE POR TI Y PARA BENDICIÓN EN SU HIJO JESUCRISTO:               Deseamos expresar nuestro amor, condolencias y oraciones a cada una de las       familias japonesas de Hiroshima, en donde han sufrido un terrible deslave que       aparentemente enterró bajo el lodo a muchas de sus familias mientras dormían.       El saldo de la tragedia        asciende a 39 muertos y 7 desaparecidos.               Cada uno de ellos se encuentra en la presencia santísima de nuestro Padre       celestial, porque su Hijo Jesucristo descendió al mundo para nacer del vientre       virgen de la hija de David, por el poder del Espíritu Santo, para no solamente       darnos vida eterna,        sino también para ser el camino, la verdad y la vida que nos lleva a ella,       para siempre. Ciertamente que nuestro Señor y salvador Jesucristo descendió       del cielo con el nombre santo de nuestro Padre celestial, viviendo en su       corazón y en su sangre santí       sima en perfecta santidad eterna, para no solamente vivir poderosamente entre       las doce tribus de Israel, sino también para establecerse sobre el monte santo       de Jerusalén, para perdón, bendición, santidad perfecta, y única salvación       eterna.               Visto que, era necesario para nuestro Padre celestial establecer su santo       nombre no solamente en la ciudad inmortal de Jerusalén y sobre su monte santo,       sino también como luz para las naciones, para que todos vean al que vive por       siempre con el nombre        santo del Todopoderoso derramado en la sangre expiatoria para bendición,       sanidad y salvación de muchos. Dado que, la promesa de nuestro Padre celestial       era para con Israel, de que Él mismo iba a establecer su nombre santísimo en       la ciudad de Jerusalén        para siempre; ya que no había otro lugar que Él haya escogido para ésta gran       obra salvadora que no solamente salvaría a Israel de sus pecados, sino también       a todas las familias de las naciones.               Por lo tanto, era necesario que nuestro Señor y salvador Jesucristo no       solamente viviese entre sus hermanos y hermanos en la tierra de Israel, sino       que también junto con cada uno de ellos cumplir con el Espíritu Santo de los       Diez Mandamientos hasta        glorificarlos infinitamente, para ponerle fin al pecado y así abrir las       puertas de la vida eterna para todos. Y para empezar a redimir a cada uno de       todos los hombres, mujeres, niños y niñas de todas las familias de las       naciones, empezando por Israel,        entonces él tenia que salvar primeramente a sus padres del paraíso con los       poderes asombrosos de su nombre santísimo que había liberado inicialmente a       Israel del cautiverio Egipcio, para que sean al fin infinitamente libres.               Por ello, nuestro Señor Jesucristo tenia que cargar con los árboles cruzados       de Adán y Eva sobre sus hombros, para llevarlos a la cima del monte santo de       Jerusalén, porque ni eso podían ellos hacer por si mismos para ser al fin       redimidos por los poderes        asombrosos del nombre santo de nuestro Padre celestial que habita en él en       perfecta santidad. Y cuando nuestro Señor Jesucristo ascendió con los árboles       cruzados de Adán y Eva sobre la cima del monte santo de Jerusalén, entonces él       se acostó sobre ellos        voluntariamente, sin obligación alguna, y fueron clavados sus manos a las       manos y pies de Eva, y sus pies fueron clavados a los pies de Adán, para       finalmente derramar el nombre de Dios.               Aquí, es cuando nuestro Padre celestial al fin cumple con su promesa de que él       iba a establecer su nombre santo para siempre en la ciudad de David, porque       éste es el lugar que él escogido desde la fundación del mundo, para que su       Hijo Jesucristo con su        nombre santo sea clavado a la cruz para fin del pecado. Y nuestro Padre       celestial tenia que clavar su nombre santo con el cuerpo de su Hijo Jesucristo       sobre los cuerpos sin vida de Adán y Eva sobre la cima del monte santo de       Jerusalén, porque Adán y Eva,        cuando pecaron delante de Dios al comer del fruto prohibido, entonces ya no       podían clamar por su nombre para salvación de sus almas eternas.               Porque todo aquel que peca en el reino de los cielos o en el paraíso, ya no       puede invocar el nombre santo de Dios, porque su corazón y todo su cuerpo       están invadidos por el espíritu de desobediencia y de error, por lo tanto ya       no pueden volver a invocar        el nombre de Dios para perdón, bendición, sanidad o salvación eterna. Y esto       fue lo que le sucedió a Lucifer, por ejemplo, cuando él pecó en contra de       nuestro Padre celestial y de su Hijo Jesucristo, porque quiso exaltar su       nombre más alto que el nombre        santo de nuestro Padre celestial, y él no pudo hacerlo así jamás, porque es       imposible para él entender su santidad infinita ni mucho menos exaltarse sobre       él.               Porque la verdad es que el nombre santo de nuestro Padre celestial nadie jamás       lo ha podido entender ni mucho menos medir en su grandeza, sino solamente       nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo pueden       realmente entender el nombre        de nuestro Dios que habita en perpetua santidad dentro del corazón y de la       sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo. Hoy en día, ni aún los ángeles más       gloriosos y poderosos del reino de los cielos han podido jamás entender ni       mucho menos medir la        grandeza del nombre santo de nuestro Padre celestial, porque sólo su Hijo       Jesucristo y su Espíritu Santo lo pueden entender siempre, y conocen su       grandeza también y con todos sus poderes infinitos para siempre.               Pero no así con los ángeles del reino angelical, más bien, ellos necesitan de       nuestro Señor y salvador Jesucristo que siempre los guíe constantemente hacia       el nombre santísimo de nuestro Padre celestial, para amarlo, adorarlo,       exaltarlo y glorificarlo        cada día de sus vidas celestiales, para que las bendiciones de nuestro Padre       celestial siempre lleguen a ellos con todos sus poderes benditos. Por lo       tanto, nuestro Señor y salvador Jesucristo es el camino, la verdad y la vida       de cada ángel del reino        angelical para acercarse al nombre santo de nuestro Padre celestial que había       en perfecta santidad dentro de su corazón y por toda su sangre bendita, para       no solamente adorarlo, sino también para estar cada vez más cerca a él, para       siempre.                      [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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