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|    ivanvalarezo@gmail.com to All    |
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|    20 Jun 15 17:36:52    |
      Sábado, 20 de Junio, 2015 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica               (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)                      EL PACTO DE DIOS Y DE ABRAHAM (EL HOMBRE) ES DE CARNE, PARA SIEMPRE:              El tiempo había llegado, para nuestro Padre celestial sentarse con Abraham y       sus 318 discípulos a comer del pan y vino de la Mesa del SEÑOR, servida por su       Rebbe Yeshua JaMashiax (Jesucristo), para que El Gran Rey Mesías pueda nacer       en el mundo, por vez        primera, para limpiar a Abraham de sus pecados, y esto seria por medio de       Isaac. Porque, de otra manera, Abraham no podía jamás llegar a ser santo ni       mucho menos perfecto, si sus pecados aún permanecían en él, por esta razón él       tenia que tener un        encuentro personal con nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, para que por       medio de su carne santa y su sangre bendita sea limpiado del pecado, para       siempre.               Por esta razón, nuestro Padre celestial tenía que sentarse con él y los suyos,       para participar del pan y vino que sólo su Hijo Jesucristo sirve en el cielo a       los ángeles y así también a las familias de las naciones, para que la carne y       la sangre del        pacto de vida viva en ellos, siempre limpiándolos, y transformándolos, para la       eternidad. Y cuando Abraham con sus discípulos comió del pan y bebió del vino       de su Hijo Jesucristo, entonces comieron de su carne santa y bebieron de su       sangre bendita, para        que su carne sagrada y su sangre bendita ingresen al mundo, por medio de       Isaac, que le nacería del vientre muerto de su esposa Sara, por los poderes       del Espíritu Santo.               Por lo tanto, cuando Isaac nació del vientre muerto de Sara, entonces fue por       los poderes asombrosos del Espíritu Santo, para entregarle no solamente a       Abraham sino también a las familias de las naciones la carne y la sangre del       pacto de vida eterna, y é       ste es nuestro salvador Jesucristo; puesto que, sólo él nos limpia de todo       pecado en todo tiempo. Por ello, desde el día que nuestro Padre celestial se       sentó a la Mesa del SEÑOR a comer y beber de la mano de su Hijo Jesucristo,       para que Abraham y así        también sus aliados también coman con él, entonces fue para comer de la carne       sagrada y beber de la sangre bendita, para traer al Hijo de Dios al mundo.               De otra manera, no era posible para Abraham ni para ningún hombre en toda la       tierra, de traer al Hijo de Dios al mundo, para que por medio de su carne       sagrada y de su sangre bendita, entonces tengamos un pacto de vida eterna con       nuestro Padre celestial y        con su Espíritu Santo, que nos limpie y nos dé vida siempre. Además, cuando       Isaac nació del vientre muerto de Sara esposa de Abraham, entonces fue por los       poderes asombrosos del Espíritu Santo, para que Abraham y así también las       familias de las naciones        tengan la carne sagrada y la sangre bendita del pacto de vida eterna, para       empezar a vivir con Dios (y sin relación alguna del pecado) hacia toda la       eternidad venidera.               Porque cuando Isaac nace, entonces fue para que la carne sagrada y la sangre       bendita del Hijo de Dios, nuestro Señor y salvador Jesucristo que está en el       cielo, empiece a destruir con su presencia las tinieblas de Satanás y de sus       ángeles caídos, que se        oponían no solamente a su entrada al mundo, sino también para bendecir la       humanidad entera ampliamente. Ciertamente, era importante que nuestro Señor       Jesucristo empiece a vivir su vida santísima delante de Abraham, no solamente       como su cordero con la        carne sagrada y la sangre bendita del pacto que lo llevaría eventualmente a la       cima del Monte Moriah, para el sacrificio que salvaría su alma del pecado,       sino que también las naciones empiecen ya a vivir con Dios.               Porque la verdad es que nuestro Padre celestial tenia que empezar a conquistar       a todas las familias de las naciones del mundo entero, empezando con Abraham       su siervo fiel, por medio de la carne sagrada y la sangre bendita de su Hijo       Jesucristo, que        llegaría a la humanidad entera, rompiendo el vientre virgen, por medio de su       Espíritu Santo. Por lo tanto, cuando Isaac nació en el seno de Abraham,       entonces fue para empezar a conquistar a todo hombre, mujer, niño y niña de       todas las familias, para que        las tinieblas rebeldes que no querían que su carne sagrada y la sangre bendita       del pacto eterno tenga su comienzo de vida en la humanidad entera, entonces       empiece, conquistando así la eternidad.               De otra manera, no existían posibilidades de que nuestro Padre celestial       establezca la vida eterna de su Hijo Jesucristo en la vida de cada hombre,       mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones, para que entonces       sea su carne sagrada y la        sangre bendita de su Hijo Jesucristo que llene de gloria eterna toda la       tierra, para siempre. Por esta razón, cuando nuestro Padre celestial le       manifestó a Abraham, de que él tenia que ser tan santo y puro como él ha sido       desde siempre en su reino        eternal y delante de sus ángeles santísimos, entonces le estaba entregando       para siempre la carne sagrada y la sangre bendita de su Hijo Jesucristo,       alcanzando así en definitiva la gloria eterna.               De otro modo, era totalmente imposible no solamente para Abraham sino también       para el conjunto de las familias de las naciones, escapar del pecado y de       Satanás y de sus ángeles caídos, para salir de la tierra viviendo una vida       sumamente victoriosa hacia        una vida mejor en el más allá, del nuevo reino angelical, como La Nueva       Jerusalén celestial, por ejemplo. Y cuando Abraham recibió a su hijo Isaac,       entonces lo recibió por mandato y voluntad personal de nuestro Padre       celestial, para que él aprenda todo        lo bueno y glorioso que es vivir con su Hijo Jesucristo, porque Isaac fue para       Abraham nuestro Señor y salvador Jesucristo de pies a cabeza, para que       entonces suba el Monte Moriah para iniciar el sacrificio salvador.                      [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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