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|    IVANIVAN555@aol.com to All    |
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|    02 Aug 15 12:33:52    |
      Sábado, 01 de Agosto, 2015 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica               (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)               ISRAEL NACIÓ PARA SER GOBERNADO POR YESHUA (JESUCRISTO) PARA SIEMPRE:              Nuestro Padre celestial descendió de su Trono Blanco, para decirle a Abraham       que Sara su mujer dará a luz un hijo, y lo llamara Isaac, puesto que él será       grande entre las naciones, ya que solamente en él será establecido el pacto de       familia y de la carne        sagrada de su Hijo Yeshua (Jesucristo) como Rey de su nación, para salvación       eterna. Y nuestro Padre celestial tenia que hacer que su Hijo amado nazca en       la familia de Abraham y de Sara su mujer, por el poder del Espíritu Santo, ya       que su vientre estaba        estéril y no podía tener hijos nunca más, para que la carne pecadora de Adán       muera, y sólo la carne sagrada de su Hijo Jesucristo viva.               Y para que esto sea posible entonces nuestro Padre celestial tenia que hacer       que su Hijo Jesucristo nazca del vientre muerto de Sara, para que él abrace       perpetuamente el cuerpo de Abraham y de sus retoños que habían de nacer en       futuras generaciones        venideras, puesto que ésta es la promesa del Padre de darle hijos numerosos,       como las estrellas del cielo. Además, era necesario para nuestro Padre       celestial de extender su familia por todas las naciones, con el cuerpo y la       sangre santísima de su Hijo        Jesucristo, el cual nacería de Isaac como el hijo único de Abraham y de Sara,       para que los que nazcan de él, entonces llene toda la tierra de su carne       sagrada y de su sangre bendita.               Ya que, la carne de Adán y Eva habían sido contaminada con el fruto prohibido       del árbol de la ciencia del bien y del mal, para ya no vivir más para nuestro       Padre celestial y para su Hijo Jesucristo en el Espíritu Santo de la vida       eterna, sino que ahora        vivirían para el mundo terrible de Lucifer y de sus ángeles caídos. Por esta       razón, nuestro Padre celestial tenia que volver a repoblar la vida de todos       los hombres, mujeres, niños y niñas de todas las naciones, pero no con la       carne rebelde y la sangre        enferma de Adán y Eva, sino la de su Hijo Jesucristo, para que Lucifer con sus       ángeles caídos ya no reine más en la vida del mundo.               Por ello, nuestro Padre celestial deseaba extender la vida de su Hijo       Jesucristo, por medio de su carne sagrada y de su sangre santísima y llena de       la vida eterna que no solamente le agrada a él y a su Espíritu Santo, sino que       también puede regresar a la        vida eterna del reino de los cielos, para no morir jamás. Y ésta familia que       nuestro Padre celestial empezaría en la vida de Abraham y de su esposa Sara,       seria una familia como la de su Hijo amado y de su Espíritu Santo, llenos de       la verdad y de la        justicia que siempre le ha agradado a su corazón santísimo, para llegar a ser       una nación grande, para toda la eternidad venidera.               Por esta razón, nuestro Padre celestial escogió a Abraham y a Sara su esposa,       porque ellos ya no tenían más vida, en el sentido que ya no podían procrear       más como todas las familias, porque sus carnes, huesos y sangres habían       llegado al final de sus días,        para descender al polvo de la tierra como todos los demás antes de ellos.       Pero antes que ellos dejaran de vivir, porque sus cuerpos ya no daban para más       y estaban tan secos de vida como Adán y Eva sobre el monte santo de Jerusalén,       que nuestro Padre        celestial al darles el hijo que tanto esperaban llegar a ellos, entonces       cuando Isaac nació, ellos fueron abrazados de su vida santísima, para no morir       jamás.               Porque cuando Isaac nació en sus vidas, por medio del poder del Espíritu Santo       del vientre estéril de Sara su esposa, entonces volvieron a vivir, porque el       calor de la carne sagrada y sangre bendita del Hijo de Dios, manifestada en       Isaac como su hijo ú       nico, instantáneamente los lleno de santidad salvadora, para poder escapar la       muerte y subir al cielo. Por lo tanto, cuando Isaac nació en los brazos de       Sara y de Abraham, entonces nació en ellos la vida eterna, el Hijo de Dios,       nuestro Señor Jesucristo,        y como Rey de un nuevo pueblo de Dios, porque su carne sagrada y su sangre       bendita les volvieron a dar vida y en abundancia, cuando sus últimos días ya       pasaban hacia la eternidad.               Aquí es cuando nuestro Padre celestial empezó a vivir con el hombre, porque él       deseaba ver como el hombre, la mujer, el niño y la niña vivirán con la vida       santísima de su Hijo Jesucristo, antes de dejarlos pasar hacia la eternidad       del reino de los cielos,        para seguir viviendo ésta vida tan santa y gloriosa que alegra mucho su       corazón santísimo. Y todos empezaron a amar al Hijo de Dios, nuestro Señor y       salvador Jesucristo, por medio de Isaac, ya que él había nacido del vientre       muerto de Sara, por el poder        del Espíritu Santo, para que Dios abrazase a Abraham con la perfecta santidad,       para librarle de todos sus pecados y así entrar a la vida eterna totalmente       santo y libre.               Ciertamente, todos comenzaron a conocer la felicidad de la vida eterna cuando       vivieron cada día con el Hijo de Dios, porque Isaac era nuestro Señor       Jesucristo viviendo con el hombre, la mujer, el niño y la niña de aquellos       días en la carne y en la sangre        santísima que hace feliz el corazón humano y así también la de nuestro Padre       celestial. Además, éste hijo de Abraham y de Sara era el Hijo de Dios,       manifestado con la carne sagrada y con la sangre bendita del pacto de vida,       las cuales le darían vida a        todos de todas las familias de Israel, para que sean la gran familia de Dios       en la tierra, haciendo su voluntad santísima camino al cielo y la eternidad.               Por lo tanto, era necesario para nuestro Padre celestial que su gran Rey       Mesías de los Judíos naciese primero que toda la nación de Israel, como el       fundamente de su vida, para que sea gobernada de acuerdo a su voluntad       santísima, en esta vida y en la        venidera del nuevo reino angelical, para alcanzar glorias a su nombre       santísimo y eternamente bendito. Porque así como su Hijo Jesucristo gobierna a       todas las naciones de ángeles, arcángeles, serafines, querubines y de más       seres muy santos del reino de        los cielos, entonces así también nuestro Padre celestial desea que su nación       santa, nacida de la carne sagrada y de la sangre bendita de su Hijo       Jesucristo, sea gobernada por su único Hijo, para la eternidad.                      [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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