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   Message 40,646 of 40,993   
   IVANIVAN555@aol.com to All   
   =?ISO-8859-1?Q?=28IV=C1N=29=3A_EL_PADRE_   
   09 Jan 16 09:58:24   
   
   Sábado, 09 de Enero, 2016 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,   
   Ecuador-Iberoamérica    
      
   (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)    
      
   EL PADRE NOS VISTE COMO SACERDOTES, REYES Y TEMPLOS A SU NOMBRE BENDITO:   
      
   En el principio, nuestro Padre celestial necesitaba que el hombre conociese   
   que él no es un Dios que es adorado en casas hechas por las manos de   
   pecadores, pero si es un Dios que espera vivir en sus corazones, por los   
   poderes asombrosos del Espíritu    
   Santo, para ser adorado en espíritu y en verdad, perpetuamente. Por ello, en   
   todas las Escrituras jamás vemos un templo, en donde nuestro Padre celestial   
   es manifestado como el Dios que debe ser adorado, sin embargo él se manifiesta   
   a sus escogidos como    
   el Dios que puede ser encontrado en todas partes de la tierra, al solamente   
   ser creído por medio de su Hijo, el Rebbe Yeshua JaMashiax (Jesucristo).    
      
   Ahora, el único templo, que verdaderamente vemos moverse poderosamente desde   
   el cielo, es el altar de su Hijo Jesucristo, en donde él derrama de su sangre   
   reparadora, para que nuestro Padre celestial pueda crear todas las cosas en el   
   cielo con los á   
   ngeles, pero también postreramente el mundo entero con toda la humanidad, para   
   finalmente establecer su templo en la tierra, perpetuamente. Por eso, está   
   escrito que en el comienzo nuestro Padre celestial empezó a derramar de su   
   Espíritu Santo sobre toda    
   la tierra (Gene 1:2), porque estaba deformada y desordenada, entonces su   
   Espíritu se movía subyugando con su luz y poderes asombrosos de santidad, los   
   poderes de tinieblas que estaban sobre toda ella, sometiéndolas todas con la   
   gloria de su nombre santí   
   simo.   
      
   Esto es el derramamiento del Espíritu de la sangre reparadora de su Hijo   
   Jesucristo sobre la Creación de nuestro Padre celestial, sea esto la creación   
   de los ángeles del cielo o de toda la tierra, para que él no solamente crea a   
   cada hombre, mujer, niño    
   y niña pero también a su templo glorioso, tal como él que siempre soñó poseer   
   eternamente. Además, como nuestro Señor Jesucristo derramaba de su sangre   
   reparadora sobre el altar de nuestro Padre celestial en el cielo, entonces su   
   Espíritu Santo descendía    
   con grandes poderes, para remover las tinieblas que estaban sobre toda la   
   tierra, para que él no solamente las subyugue, pero también para preparar el   
   camino para que la humanidad nazca--el templo de su nombre bendito.    
      
   Ahora, nuestro Señor Jesucristo siempre ha sido el templo del nombre bendito   
   de nuestro Padre celestial en el cielo y con todas las huestes angelicales,   
   perpetuamente, pero con su nueva Creación de la tierra y con su humanidad,   
   entonces él también quiere    
   a su Hijo Jesucristo como el templo de su nombre, para que él pueda conquistar   
   nuevas glorias aún no conocidas. Puesto que, nuestro Padre celestial tenía en   
   mente de establecer su familia santa no solamente en el cielo con su Hijo   
   Jesucristo y con su Espí   
   ritu Santo, pero ahora, también desea expandirla grandemente sobre toda la   
   tierra, para finalmente crear una nueva tierra con cielos gloriosos y   
   espaciosos, para vivir con sus hijos en perfecta santidad perpetúa.   
      
   Por ello, era importante para nuestro Padre celestial de tener a su Hijo   
   Jesucristo derramando de su sangre reparadora desde su altar del cielo, en   
   donde su Hijo fue inmolado como el sumo sacrificio que jamás terminara, para   
   que él pueda continuar    
   creando con los ángeles y la humanidad entera nuevas glorias nunca antes   
   vistas por nadie. Ciertamente, nuestro Señor Jesucristo siempre ha sido el   
   templo del nombre santísimo de nuestro Padre celestial, del cual jamás ha sido   
   visto ni entendido por los á   
   ngeles del cielo y con la humanidad entera en la tierra, porque solamente su   
   unigénito es el templo de su nombre, perpetuamente, y únicamente nuestro Padre   
   necesita verlo en perfecta santidad en todo momento, y siempre.   
      
   Esto nos dice también, que aunque nuestro Señor Jesucristo siempre ha vivido   
   con las huestes angelicales aún así han fallado completamente de entenderlo   
   como el templo del nombre santo de nuestro Padre celestial, porque Lucifer, en   
   su falta de    
   entendimiento hacia Dios, insistió que él podía exaltar su nombre inicuo más   
   alto que el templo bendito, causando así su caída perpetua. Esto fue el   
   comienzo de la rebelión angelical en contra de nuestro Padre celestial y de su   
   Hijo Jesucristo, porque    
   Lucifer realmente pensó que él podía exaltar su nombre inicuo sobre el templo   
   del nombre santo, y esto significaba exaltar su nombre inicuo sobre nuestro   
   Señor Jesucristo, visto que siempre él ha llevado el nombre bendito en   
   perfecta santidad eterna.   
      
   Por esta razón, nuestro Señor Jesucristo siempre ha sido el templo del nombre   
   bendito de nuestro Padre celestial en el cielo con las huestes angelicales y   
   en la tierra con cada hombre, mujer, niño y niña, empezando con Adán y Eva en   
   el paraíso, porque    
   nadie podrá ser el templo del nombre santo en el cielo, excepto su confidente,   
   su Hijo Jesucristo. No obstante, al Lucifer tratar de tomar control del nombre   
   bendito de nuestro Padre celestial, exaltando su nombre inicuo sobre su Hijo   
   Jesucristo,    
   entonces, él pecó en contra de Dios y del Espíritu Santo: por ende, Lucifer   
   fue expulsado al infierno junto con la una tercera parte de los ángeles   
   caídos, que creyeron que su caudillo podía exaltar su nombre inicuo.   
      
   Ciertamente, ésta es la batalla angelical que Lucifer empezó en contra de   
   nuestro Padre celestial y de su unigénito, porque él quería exaltar su nombre   
   inicuo sobre Jesucristo, el único templo posible del nombre bendito de nuestro   
   Padre celestial en el    
   cielo y en toda la Creación, y Lucifer ha fallado miserablemente en su maldad   
   hasta hoy, porque su plan jamás prevaleció. Con todo, Satanás sigue luchando   
   en contra de nuestro Padre celestial y de su Hijo en la tierra así como cuando   
   empezó su rebelión    
   angelical en el cielo, cuando intentó ser el templo del Dios Viviente, para   
   tomar el nombre santo: Ya que, Lucifer pensó que él si podía tomarlo, entonces   
   podía conquistar a Jesucristo y al Espíritu Santo, para siempre.   
      
      
   [continued in next message]   
      
   --- SoupGate-Win32 v1.05   
    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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