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   Message 2,521 of 2,612   
   ivanvalarezo@gmail.com to All   
   =?UTF-8?Q?=28IV=C3=81N=29=3A_El_PADRE_no   
   06 Aug 19 10:23:30   
   
   Sábado, 03 de Agosto, 2019 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,   
   Ecuador-Iberoamérica   
      
   (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)   
      
      
   El PADRE nos ha OTORGADO toda su VOLUNTAD PERFECTA perpetuamente, BAUTIZADOS   
   en agua únicamente:    
      
      
   Realmente, nuestro Padre celestial estaba listo para recibir sus primeros   
   sacrificios ofrecidos por Abraham que se había sentado a comer del pan y vino   
   de la Mesa santa, servida por su Hijo Jesucristo, y así, Él tener finalmente   
   a su único Hijo    
   Jesucristo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah: porque Él había   
   determinado entregarle su voluntad perfecta a la tierra entera. Por cuanto,   
   nuestro Padre celestial había establecido ya un convenio de vida con Abraham,   
   en donde Él    
   continuara comiendo del pan y vino con sus hijos prometidos naciendo con su   
   perfección divina y perfecta santidad, y así, ellos vivan su vida eterna,   
   que es su Juramento a Isaac, en donde su perfecta voluntad será establecida   
   finalmente sobre la    
   humanidad entera por generaciones venideras.    
      
      
   Ahora, nuestro Padre celestial le prometió a Abraham hijos numerosos, así   
   incontables como las estrellas del cielo arriba, poblando la tierra con su   
   misma perfección y con su misma santidad, así como su Hijo Jesucristo y como   
   su Espíritu Santo las    
   han vivido en su reino angelical, desde su creación, y así, Él finalmente   
   establecer su voluntad perfecta sobre la tierra perpetuamente. Considerando   
   que, nuestro Padre celestial estaba buscando establecer una nueva tierra desde   
   la vieja tierra, al    
   tener a los hijos de Abraham naciendo con su perfección y con su santidad, y   
   así, ellos vivan su vida eterna, así como su Hijo Jesucristo y su Espíritu   
   Santo junto con las huestes angelicales la han vivido triunfantemente siempre,   
   por todo el reino    
   angelical.   
      
      
   Sin embargo, nuestro Padre celestial necesitaba tener a su Hijo Jesucristo y a   
   su Espíritu Santo ya viviendo su vida eterna con Abraham y sus hijos naciendo   
   en generaciones futuras, porque Él estaba dispuesto a destruir a Satanás y a   
   la muerte    
   postreramente, y así, Él establecer su nueva tierra con su perfecta voluntad   
   floreciendo en todas las familias de las naciones perpetuamente. Realmente,   
   fue importante para nuestro Padre celestial tener a Abraham junto con sus   
   hijos adoptados,    
   comprados de extranjeros, comiendo del pan y vino, servido por su Hijo   
   Jesucristo sobre la Mesa santa, y así, su Hijo amado nazca del vientre   
   estéril de Sarah como Isaac, por su Espíritu Santo, pero igualmente,   
   asegurando así su altar de su amor    
   infalible por la humanidad entera.   
      
      
   Pero, este altar de su amor infalible por sus hijos de las familias de las   
   naciones tenia que ser establecida en Canaán, porque esta es su tierra   
   escogida para que su vida eterna florezca no solamente por todo Israel, pero   
   igual en las familias de las    
   naciones, porque Él había determinado bautizar con agua y bautizar con su   
   Espíritu Santo la tierra entera. Es decir, que nuestro Padre celestial estaba   
   mirando hacia el futuro bautizar a cada hombre, mujer, niño y niña no   
   solamente de Israel, pero    
   también de las familias de las naciones, invocando la perfecta santidad de su   
   nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, y así, finalmente   
   bautizarlos a todos con su Espíritu Santo para entrar a su vida eterna,   
   perpetuamente redimidos.   
      
      
   Además, nuestro Padre celestial ya había bautizado toda la tierra en los   
   días de Noé, porque las familias de las naciones de aquellos días estaban   
   sufriendo violencias terribles por todas partes, por ende, le era imposible a   
   Él bautizar la tierra    
   con agua y con su Espíritu Santo, y así, ellos cambien su manera pecadora de   
   vivir hacia Él en la gloria celestial. Ciertamente, en días de Noé, nuestro   
   Padre celestial necesitaba derramar de su Espíritu Santo sobre las familias   
   de las naciones,    
   pero, esto le era imposible, porque la violencia estaba creciendo en las   
   naciones, y Él fallaba siempre de derramar de su Espíritu Santo sobre las   
   gentes, por ende, llamó al diluvio, bautizando así la tierra entera para que   
   toda violencia cese    
   finalmente.   
      
      
   A tiempo, nuestro Padre celestial tuvo las llaves del agua abiertas en el   
   cielo y las llaves del agua abiertas de debajo de la tierra, subiendo toda   
   agua así sobre las montañas, faltando el aire y el oxígeno para los   
   animales y para las gentes, quitá   
   ndoles la vida, empezando así nuevamente la tierra, en donde Él podía   
   bautizarla con su Espíritu Santo postreramente. Históricamente, en días de   
   Noé, nuestro Padre celestial destruyó a toda carne, animal y humana   
   juntamente, con grandes aguas    
   descendiendo del cielo arriba y ascendiendo de debajo de la tierra, porque Él   
   necesitaba abolirlas, ofendiéndole a Él con palabras del fruto prohibido,   
   del Árbol de la ciencia del bien y del mal, reemplazándolas así con la   
   carne sagrada de su Hijo    
   Jesucristo enteramente.   
      
      
   Realmente, fue importante para nuestro Padre celestial entregarle a su siervo   
   Abraham su roca de salvación, para que él mismo ofrezca tres carneros con   
   sus mitades opuestas una a otra junto con dos palominos sin cortar, salpicados   
   con sangre expiatoria,   
    porque todos sus hijos iban a nacer en cautiverio por cuatrocientos años, y   
   así, Él destruir a Lucifer y la muerte con ellos postreramente.   
   Definitivamente, nuestro Padre celestial necesitaba bendecir a Abraham y a su   
   esposa Sarah con un recién    
   nacido de su vientre estéril, por el Espíritu Santo, y este es Isaac   
   introduciendo en la familia humana: la carne sagrada, los huesos   
   inquebrantables y la sangre expiatoria, que Él necesitaba urgentemente sobre   
   su altar de su amor infalible, en Canaá   
   n, salvando la tierra entera finalmente.   
      
      
   [continued in next message]   
      
   --- SoupGate-Win32 v1.05   
    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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