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|    valarezo to All    |
|    =?ISO-8859-1?Q?=28IV=C1N=29=3A_LA_SANGRE    |
|    29 Dec 14 09:28:09    |
      From: ivanvalarezo@gmail.com              Sábado, 27 de Diciembre, 2014 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica               (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)                      RECORDANDO A LOS DOS POLICÍAS CAÍDOS EN BROOKLYN, NY, USA              Nuestro amor, condolencias y oraciones son para las familias y las amistades       de los dos policías asesinados en el cumplimiento de su deber, porque habían       sido llamados a prestar sus servicios de mantener el orden y la ley del estado       de Nueva York, en        Brooklyn, en el lugar donde cayeron abatidos por las balas de un desconocido       totalmente a ellos dos. El policía Wenjian Liu y su compañero Rafael Ramos se       encuentran en la presencia santísima de nuestro Padre celestial, porque       nuestro Señor y salvador        Jesucristo compró la salvación eterna de sus almas vivientes con su propia       sangre santísima, derramada por completo y en su día sobre los árboles       cruzados de Adán y Eva, sobre el monte santo de Jerusalén, en Israel.               Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo 2015 a cada uno de todos ustedes y sus muy       amados es nuestro deseo sobre el altar de nuestro Padre celestial, en el amor       sagrado de su Hijo Jesucristo, para que sean llenos de los milagros,       maravillas y abundantes        favores visibles e invisibles de su Espíritu Santo quien es su paz y su gloria       eternamente.              LA SANGRE DE JESUCRISTO ESTÁ POSTRADA ANTE LA CRUZ DE DIOS POR TI:              Ciertamente, éste es el monte santo de Jerusalén, el cual nuestro Padre       celestial, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo se manifestaron sobre sus       cruces respectivas a Jacobo mientras el dormía por la noche, antes de llegar       al pueblo de Padan-aram,        donde vivían los descendientes de su padre Isaac, para escoger a su esposa de       entre sus hijas. Nuestro Señor Jesucristo le empezó a hablar a Jacobo, de       entre en medio de las cruces de nuestro Padre celestial y del Espíritu Santo       que se encontraban en sus        lugares de siempre, a sus costados, para manifestarle nuestro Padre celestial       que él es el Dios de su abuelo Abraham, y el Señor Jesucristo que es el Dios       de su padre Isaac.               Además, nuestro Señor Jesucristo le manifiesta a Jacobo que él había sido       bendecido en el Lugar Mas Santo de Dios, como en el tabernáculo de Reunión del       reino angelical, desde mucho antes de la fundación del mundo, porque sus       descendientes que serian        como las estrellas del universo en número y que jamás se podrían contar,       pronto llegarían a ser una gran nación. Por lo tanto, nuestro Señor Jesucristo       le manifestó a Jacobo que toda la tierra, en donde él estaba parado, había       sido entregada a él y a sus        descendientes que nacerían en la tierra de Canaán, después de él; por ende, él       era grandemente bendecido delante la presencia santísima de nuestro Padre       celestial y de su Espíritu Santo.               Entonces Jacobo veía como las tres cruces eran alineadas, de tal manera que       ascendían hacia el cielo, para entrar en él, porque los ángeles subían de la       tierra hacia el cielo y otros descendían del cielo a la tierra, para bendecir       a las familias de las        naciones, departe de nuestro Padre celestial y de su Espíritu Santo. Además,       Jacobo podía ver que la actividad de los ángeles era tremenda, porque cuanto       más descendían del cielo con bendiciones y regalos especiales, departe de       nuestro Padre celestial y        de su Espíritu Santo, entonces muchos otros ascendían a la presencia de       nuestro Padre celestial con oraciones, peticiones y ruegos especiales de los       que los aman, por medio de su Hijo Jesucristo.               Y, observando la maravilla de Dios y de sus ángeles ascendiendo y otros       descendiendo sobre la escalera, las cuales eran las tres cruces ascendiendo el       monte santo de Jerusalén, tocando el cielo; porque Jacobo observó como los       ángeles desaparecían en el        cielo al subir por las cruces, entonces exclamó, diciendo: Ésta es la casa de       Dios, y yo no lo sabia. Con ésta visión, nuestro Señor Jesucristo quería       manifestarle a Jacobo que él es la puerta al cielo, porque sólo por medio del       monte santo de Jerusalén        con él mismo en el medio de las cruces de nuestro Padre y del Espíritu los       ángeles suben y bajan, y así también será para todos los hombres, mujeres,       niños y niñas de las naciones.               Pero, por el momento, nadie podía subir al cielo todavía, porque primeramente       sus hijos, los cuales tenían que nacer en la tierra de la esclavitud eterna de       Egipto, entonces después de ser hechos libres del yugo de la esclavitud de más       de cuatrocientos añ       os, tenían que llevar el monte santo de Jerusalén y con sus cruces a la tierra       prometida. Porque éste monte santo de Jerusalén, el cual Jacobo había conocido       en su sueño con nuestro Señor Jesucristo que le hablaba sobre su cruz de entre       las cruces, del        Padre y del Espíritu Santo, tenia que ser llevado por el desierto del Sinaí a       Canaán, para finalmente clavar el nombre admirable de Dios sobre la cruz de       Adam y Eva, para salvación.               Y el nombre de nuestro Padre celestial tenia que ser clavado a los árboles sin       vida de Adán y Eva sobre el monte santo de Jerusalén, para salvación de ellos       y de sus descendientes también, porque cuando Adán y Eva pecaron en el paraíso       al comer del fruto        prohibido, entonces no podían más invocar el nombre de Dios, para salvación.       Por esta razón, nuestro Padre celestial tenia que manifestarle su nombre santo       a Moisés, y éste es uno de sus hijos, para que esto sea posible al fin en       Canaán y sobre el monte        santo de Jerusalén; de otra manera, nadie podía jamás salvarse de sus pecados       ni mucho menos ascender hacia el cielo, como los ángeles lo hacen siempre.               Aquí es cuando Jacobo le dice al Señor Jesucristo en oración: Si tú me das de       comer y de beber, además me vistes y te aseguras que yo llegue sano y salvo a       la tierra de la parentela de mi padre Isaac, para escoger a mi mujer de entre       sus hijas, entonces        tú serás mi Dios y redentor para siempre. Y en ésta oración viviente, la cual       no solamente fue recibida por nuestro Señor Jesucristo que le hablaba a él de       entre medio de las cruces del Padre y de su Espíritu Santo, sino que también       fue recibida        gozosamente por ellos mismos, para que Jacobo sea siervo no solamente de       Jesucristo, sino también del Padre y de su Espíritu Santo, para siempre.                      [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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