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|    valarezo to All    |
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|    04 Sep 15 17:38:54    |
      From: ivanvalarezo@gmail.com              Sábado, 29 de Agosto, 2015 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica               (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)               NUESTRO PADRE FORMÓ TU CUERPO SANTO EN SU HIJO YESHUA (JESUCRISTO):               Nuestro Padre celestial le dijo a Moisés: My Ángel santo ira delante de ti       para introducirte en la tierra prometida, a la tierra de los Heteos, Amorreos,       Jebuseos, Ferezeos, Cananeos, y yo mismo los destruiré de sobre la faz de la       tierra, que se la he        dado a mi siervo Abraham y a sus hijos, para que la posean, para siempre.       Puesto que, ésta es la tierra en la que nuestro Padre celestial siempre tiene       sus ojos fijos sobre ella, desde el comienzo del año y hasta que termina,       porque es muy especial para é       l, donde su Hijo Jesucristo nacería del vientre virgen de la hija de David,       por el Espíritu Santo, y donde se glorificara eternamente el Espíritu de los       Diez Mandamientos.               Visto que, nuestro Padre celestial necesitaba glorificar el Espíritu Santo de       sus mandamientos en Canaán, y esto es algo que solamente su Hijo Jesucristo       tiene el poder y la autoridad para lograrlo oportunamente, ya que, él ha       nacido para ser Rey de los        Judíos eternamente, por eso, a través de él los hijos de Abraham recibirían el       cuerpo glorificado, para vivir eternamente. Además, sin cumplir y glorificar       el Espíritu Santo de los mandamientos, por su Hijo Jesucristo en Canaán,       entonces las mentiras,        maldiciones, enfermedades, pobreza, y muerte en el infierno tormentoso no       podía ser derrotada nunca, e Israel y las naciones jamás escaparían del mundo       de Satanás y de sus ángeles caídos, para refugiarse en la luz de la vida       eterna del cielo.               Por eso, nuestro Señor Jesucristo tenia que nacer del poder del Espíritu       Santo, del vientre virgen de la hija de David, así como Isaac nació del       vientre estéril de su madre Sarah, para que no solamente él introduzca su       cuerpo sagrado con la vida eterna        de todos, pero también vivir triunfantemente sobre Satanás, destruyendo       mentiras, maldiciones, enfermedades, pobreza y la muerte eterna. Esto       significa que, como nuestro Señor Jesucristo nació de la hija virgen de David,       por el poder del Espíritu Santo,        entonces todos de Israel y de las naciones nacieron también en él, y así como       creerían en su nombre santo para salvación de todas las mentiras, maldiciones,       enfermedades y muerte de Satanás, entonces recibirían su cuerpo glorificado,       para vivir todos        eternamente redimidos.               Y éste es su Hijo Jesucristo, el cuerpo glorificado que no solamente viviría       una vida santísima en la presencia de nuestro Padre celestial, para satisfacer       todo amor, verdad y justicia en Canaán, pero también cumplir con el Espíritu       Santo de los        mandamientos, concediendo así vida eterna en abundancia hacia todos de Israel       y de las naciones, que creerían en él para salvación. Esto nos dice también,       que con los cuerpos rebeldes de Adán y Eva, que todos nosotros hemos recibido       de ellos, cuando nací       amos del vientre de nuestras madres en el mundo, entonces ellos jamás       cumplieron ni mucho menos glorificaron el Espíritu Santo de los mandamientos,       pero con el cuerpo glorificado de Jesucristo, ciertamente los mandamientos ya       han sido eternamente        cumplidos, exaltados y glorificados.               Por eso, que con nuestro Señor Jesucristo como nuestro sumo sacerdote y       Cordero con la sangre que nos limpia del pecado siempre, y su Espíritu       facilitándonos vida eterna con sus bendiciones habitualmente, entonces tenemos       su cuerpo glorificado,        ascendiendo nuestras almas vivientes y eternamente justificados, porque el       Espíritu de los mandamientos está perpetuamente glorificado en nuestros nuevos       cuerpos santos, caminando al cielo. En otras palabras, nuestro Padre celestial       tubo que enviar a su        Hijo Jesucristo a nacer del vientre virgen de la hija de David, por el poder       del Espíritu Santo, para que solamente él preparase nuestro cuerpo glorificado       y eternamente santificado, el cual recibiremos de él cuando creemos en       nuestros corazones para        justicia, confesando con nuestros labios su nombre bendito para salvación.               Visto que, éste es el cuerpo glorificado, que no solamente Adán y Eva       necesitaban de nuestro Padre celestial, por medio de su Hijo Jesucristo, para       ser recibidos por los poderes del Espíritu Santo, para que abandonen cuanto       antes sus cuerpos rebeldes y        pecadores a la tumba, por haber comido del fruto prohibido del árbol de la       ciencia, del bien y del mal. Por ello, nuestro Padre celestial le había       entregado a Moisés e Israel a su Hijo Jesucristo, cuando les anunciaba: Yo no       iré ni un paso más por el        desierto, porque ustedes van a pecar en contra de mí, encendiendo así mi ira       para destruirlos, pero enviare a mi Ángel delante de ustedes, para que los       introduzca victoriosamente en la tierra prometida.               Además, nuestro Padre celestial no solamente estaba enviando a su Hijo       Jesucristo a que los guié por el desierto hacia Canaán, como el sumo sacerdote       y Cordero que limpia del pecado, pero también envió a su Hijo a preparar el       cuerpo glorificado de cada        uno directamente del pacto de su carne y sangre bendita, para salvar a Israel       y a las naciones. Ya que, Satanás con sus mentiras por la serpiente del Edén,       preparó un cuerpo rebelde y pecador que comió del fruto prohibido, para que       nosotros jamás        alcancemos el nivel espiritual de bendiciones de nuestro Padre celestial y así       solamente descender hacia el infierno eternamente malditos, pero, con su Hijo,       él ha preparado el cuerpo glorificado, levantándonos hacia la gloria bendita       eternamente        enriquecidos.               Éste es el cuerpo sagrado que nuestro Padre celestial preparó no solamente       para Abraham y Sarah, pero también para cada uno de sus retoños de todas las       familias de Israel y de las naciones, para que abandonen al polvo de la muerte       el cuerpo rebelde de Adá       n y Eva, para que vivan en el cuerpo sagrado de su Hijo, perpetuamente       bendecidos. Puesto que, éste es el cuerpo glorificado que nuestro Padre       celestial no solamente preparó para Adán y Eva, para recibirlo a tiempo de su       Hijo Jesucristo sobre el monte        santo de Jerusalén, al ser clavados a él, desvistiéndoles así de la muerte,       para vestirlos de vida eterna, y ésta es la perfecta vestidura de santidad,       para todos entrar al cielo eternamente justificados.                      [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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