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|    Message 389 of 684    |
|    IVANIVAN555@aol.com to All    |
|    =?ISO-8859-1?Q?=28IV=C1N=29=3A_EL_CELO_D    |
|    08 Mar 16 14:08:02    |
      Sábado, 05 de Marzo, 2016 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica               (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)              EL CELO DEL PADRE POR SU ALTAR DE AMOR, ES POR TI TAMBIÉN, SIEMPRE:              Nuestro Padre celestial manifestó inicialmente en sus Diez Mandamientos, que       él es un Dios celoso y que jamás está dispuesto a tener a ningún dios ajeno       delante de él, porque solamente él conoce a su Hijo Jesucristo como su Cordero       con la sangre        reparadora, manteniendo todo santísimo, y a su Espíritu Santo que está siempre       presente para hacer su voluntad perfecta, infinitamente. Estos son los únicos       que nuestro Padre celestial siempre ha tenido ante él, y éste es su Hijo el       Rebbe Yeshua        JaMashiax (Jesucristo), lleno de gracia, y el Espíritu Santo lleno de dones de       eternas glorias para derramar sobre las huestes angelicales y sobre todo       hombre, mujer, niño y niña en la tierra, que se acercan a Dios diariamente,       amándolo perpetuamente.              Por ello, el celo de nuestro Padre celestial es vivo, porque no solamente así       siempre ha sido él ante sus huestes angelicales en el reino de los cielos,       pero también para con la humanidad entera, cuando él estableció un pacto de       vida con Abraham al comer        del pan y vino, servido inicialmente por su Hijo Jesucristo sobre la Mesa del       SEÑOR. Puesto que, éste es el pan y vino que nuestro Padre celestial tenia que       comer con Abraham y sus 318 discípulos, sentados juntos con él a la Mesa del       SEÑOR, para que        todos sean servidos por su Hijo Jesucristo, por el poder del Espíritu Santo,       para que la carne sagrada nazca al fin en la familia humana, enriqueciendo así       su espíritu, perpetuamente.              Esto nos dice, también que cuando Abraham comió con nuestro Padre celestial de       la mano de su Hijo Jesucristo, que servia el pan y vino, entonces estaban       juntos participando de la gloria de la carne sagrada y bebiendo de la sangre       reparadora, dándole a la        humanidad entera, por nacimiento milagroso, el templo de su nombre santísimo,       para perdón, bendición y salvación. Por eso, nuestro Padre celestial fue muy       celoso a ésta obra maravillosa con su Hijo Jesucristo, como el pan y vino de       comer de cada hombre,        mujer, niño y niña de toda la tierra, empezando por Abraham, para que su       Espíritu Santo descienda con gracia en el vientre estéril de Sarah, naciendo       así la salvación de la vida eterna de todos.              Esto fue algo muy importante, que nuestro Padre celestial tenía que hacer con       Adán y Eva en la tierra, pero como ambos comieron del fruto prohibido del       árbol de la ciencia, del bien y del mal, entonces, ellos fallaron en sentarse       con él, con su Hijo        Jesucristo y con su Espíritu Santo para comer del fruto del árbol de la vida.       Y, Lucifer, como Satanás (el adversario de Dios) había engañado a Eva, por       medio de la serpiente antigua del Edén, para que ella le dé de comer del fruto       prohibido a Adán,        causando así que él y sus hijos desobedezcan y sean rebeldes a nuestro Padre       celestial perpetuamente, para que sus cuerpos regresen al polvo de la tierra,       entonces destruyó al hombre.               Adán y Eva pudieron ser engañados por Lucifer por medio de la serpiente,       porque ambos olvidaron que no podían tener jamás a nadie como amistad entre       nuestro Padre celestial y ellos, ya que, únicamente su Hijo Jesucristo y el       Espíritu Santo son la única        familia que ambos siempre han tenido parados en la brecha, mediando por su       bienestar de cada día. Por ello, Adán y Eva pecaron en contra de nuestro Padre       celestial, al permitir a extraños a estar en la brecha entre nuestro Padre y       ellos, y ésta fue la        serpiente, guiada con mentiras de Satanás, para que ambos, incluyendo a sus       hijos, puedan ser engañados perpetuamente, comiendo del fruto prohibido que       tomó sus vidas despiadadamente a una muerte temprana.               Esto fue algo terrible, que les sucedió a Adán y a Eva, porque ambos fallaron       en entender que ellos jamás deberían permitir a extraños a estar entre Dios y       ellos, ya que, esto no solamente no complace a nuestro Padre celestial, pero       también es el camino        al pecado, maldiciones y muertes: destruyendo así a toda familia y a los hijos       por nacer aún. Entonces lo qué verdaderamente causó la destrucción de Adán y       Eva en el paraíso, hemos preguntado siempre, y la respuesta cada vez ha sido:       ciertamente es que        ambos comieron del fruto prohibido, causando así que la ira de nuestro Padre       celestial se derrame sobre ellos y sobre sus hijos, pero evidentemente fue su       celo santísimo que los mato--por creer al mal.              Nuestro Padre celestial es un Dios celoso, y él lo aclaró así en sus santos       mandamientos, para que los israelitas lo honren en sus vidas terrenales, pero       también para que su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo lo obedezcan       intachablemente, porque su celo        lo demanda que sea así, no solamente para con su familia divina, sino también       para con sus hijos universalmente. Ciertamente, nuestro Padre celestial es un       Dios santísimo con su palabra escrita y con los hijos de su familia divina que       ha dado vida en el        paraíso con Adán y Eva y con cada hombre, mujer, niño y niña de todas las       naciones, empezando por Israel, porque él los ama verdaderamente en la tierra       así como ama a sus muy amados del cielo.              Esto nos dice, que nuestro Padre celestial jamás permitirá, que no sea de su       familia intima, que esté entre él y sus ángeles santísimos ni menos con sus       muy amados en la tierra, renacidos del Espíritu Santo, puesto que, ya han       invocado su nombre santo        sobre su monte santo y el altar de amor encendido de Abraham y de Isaac para       salvación. Infaliblemente, nuestro Padre celestial jamás permitirá que nadie       esté en la brecha entre él y sus ángeles celestiales ni en la tierra con cada       hombre, mujer, niño y        niña de todas las familias de las naciones, empezando por Israel, porque éste       es un lugar único y santísimo que nadie está calificado para pisarlo, excepto       tú, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo.                     [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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