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   Message 423 of 684   
   ivanvalarezo@gmail.com to All   
   =?UTF-8?Q?=28IV=C3=81N=29=3A_POCA_SANGRE   
   10 Jan 17 18:56:55   
   
   Sábado, 07 de Enero, 2017 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,   
   Ecuador-Iberoamérica    
      
   (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)   
      
   POCA SANGRE DE YESHUA (JESÚS) ENCENDIÓ LA MENORAH (LUZ DIVINA),   
   INFINITAMENTE:   
      
   La reconsagración del templo de nuestro Padre celestial, en Jerusalén, era   
   necesaria, para que la casa de Israel se reconcilie con el SEÑOR, porque   
   había sido deshonrado en 168 aC., por el enemigo del SEÑOR y de su nombre   
   bendito, al introducir en    
   el altar un ídolo llamado Zeus, que Antioco IV Rey Epífanes de Siria   
   alababa, mientras gobernaba Palestina. Sin embargo, en 165 a.C., el templo   
   estaba listo para Israel, porque Judas Macabeo junto con sus compañeros   
   había trabajado por tres años    
   para restaurarlo, en donde nuestro Padre celestial y su nombre bendito eran   
   alabados, por ello las lámparas estaban listas para la celebración, pero   
   solamente había una porción del aceite de oliva para encender una lámpara,   
   por un día.   
      
   El templo había sido entregado para servir a nuestro Padre celestial y a su   
   nombre bendito sobre el altar que él mismo levantó para Israel,   
   reuniéndooslo al rededor de su silla de la misericordia, para manifestar su   
   grande gracia, su grande    
   misericordia, su grande verdad y su grande justicia divina para ser honrado y   
   glorificado constantemente por toda la tierra. Y es aquí, en donde los   
   israelitas recordaban quienes eran en la presencia de nuestro Padre celestial,   
   al recibirlos, sentado en    
   su silla de la misericordia, para que lo honren y alaben como el Dios que les   
   había dado vida por medio de su Hijo Jesucristo, del vientre estéril de   
   Sarah nacido como Isaac, el hijo prometido a Abraham.    
      
   Recordando sus vidas pasadas a través de las generaciones entonces los   
   israelitas podían reconocer no solamente a nuestro Padre celestial y a su   
   nombre bendito sobre toda su nación, entregándole así a él y a su nombre   
   gloria, bendiciones y honras    
   eternas, pero también se mantenían juntos como la nación del sueño de Dios   
   listos para hacer su voluntad continuamente, para siempre. Esto fue la   
   restauración de cada uno de ellos en Israel, al recibir nuevamente el templo   
   del SEÑOR, en Jerusalén,    
   listo para recibir sus adoraciones, oraciones y alabanzas, por las cuales   
   nacieron para entregárselas divinamente, por el convenio de vida que Dios   
   mismo había establecido con Abraham y con el vientre estéril de Sarah, para   
   que su Hijo amado nazca    
   como Isaac.    
      
   Para que el amor divino de la familia de nuestro Padre celestial sea   
   establecido en la tierra así como en el cielo con sus huestes angelicales,   
   entregándole siempre gloria y honra a su nombre bendito, para que su amor   
   prehistórico enriquezca la vida    
   de cada ángel del cielo y en la tierra con cada hombre, mujer, niño y niña   
   nacido de Israel. Por lo tanto, era muy importante para nuestro Padre   
   celestial y para los Macabeos restaurar el templo de Jerusalén, para que no   
   solamente las familias de    
   Israel no caigan en tinieblas profundas de Satanás y de sus ángeles caídos,   
   pero también las familias de las naciones: por ello, era importante restaurar   
   el templo con sus luces inmediatamente, para escapar del mal eterno.   
      
   Una vez que el templo fue restituido, e Israel empezó a usar de sus   
   servicios, entonces nuestro Padre celestial envió de su gracia sobre su altar   
   del fuego del amor prehistórico, para que arda apasionadamente con su grande   
   gracia, con su grande    
   misericordia, con su grande verdad y con su grande justicia divina,   
   enriqueciendo así las familias de las naciones, progresivamente. Por lo   
   contrario, si el templo en Jerusalén hubiese sido abandonado hacia la ruina   
   total, entonces esto hubiese    
   desagradado a nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu   
   Santo, haciendo posible que Satanás y sus ángeles caídos siga incrementando   
   sus poderes de tinieblas en todo el mundo, destruyendo así la vida de toda   
   familia con gran crueldad,    
   como en el infierno.    
      
   Ciertamente, que ésta fue la restauración del templo que nuestro Padre   
   celestial, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo buscaban en toda la casa de   
   Israel, cuando los Macabeos pusieron sus manos a la obra, restaurándolo por   
   completo: para que las    
   lamparillas de la Menorah se enciendan, alumbrando a las familias de las   
   naciones con bendiciones de gran gozo y salvación. Sin embargo, solamente   
   había un poco del aceite de oliva consagrado para encender una lamparilla, en   
   donde había nueve en total,   
    que los Macabeos junto con los demás que los ayudaban para conmemorar el   
   templo, empezaron a buscar el resto de aceite que necesitaban, pero no   
   encontraron más de lo que ya tenían para encender la Menorah, sólo por un   
   día.   
      
   (Aquí, fue la mano invisible de nuestro Padre celestial, ayudándolos no   
   solamente en la reconstrucción del templo y de su altar glorioso listo para   
   arder con su amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y el Espíritu   
   Santo, pero igualmente, à  
   ©l les estaba enseñando a los Macabeos que la sangre de su Hijo amado   
   ardería en la Lámpara finalmente hacia la eternidad.) Lo que los Macabeos   
   fallaron en entender, fue que el aceite de oliva, puesto en la primera   
   lamparilla, que ardería por un día,   
    era realmente la sangre reparadora de su Hijo Jesucristo, ardiendo hasta la   
   ultima lamparilla de los ocho días de fiesta del SEÑOR, celebrando   
   finalmente la conmemoración del templo en Jerusalén y hacia nuestro Padre   
   celestial, en el cielo.   
      
   Las tinieblas, puestas por Satanás no solamente sobre las familias israelíes   
   pero también sobre de las naciones del mundo entero, empezaron a desaparecer   
   milagrosamente, porque nuestro Padre celestial y su Hijo Jesucristo con su   
   sangre reparadora y    
   junto con el Espíritu Santo, brillaban maravillosamente, dándole vida al   
   espíritu humano, que las multitudes alababan a Dios nuevamente en sus templos   
   doquiera, y siempre. Y es aquí, en donde cada hombre, mujer, niño y niña de   
   Israel y de las    
   naciones vio luz brillante, invadiendo sus corazones, porque las tinieblas   
   oscureciendo sus corazones y sus vidas se desvanecían milagrosamente, ya que   
   el templo había sido restaurado al arder la primera lamparilla y el resto de   
   la Menorah para la    
   restauración y salvación de todo creyente, mundialmente.   
      
      
   [continued in next message]   
      
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    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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