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|    Message 498 of 684    |
|    valarezo7@hotmail.com to All    |
|    =?UTF-8?Q?=28IV=C3=81N=29=3A_EL_PADRE_RE    |
|    23 Jul 18 11:07:34    |
      Sábado, 21 de Julio, 2018 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica              (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)              EL PADRE RESTAURÓ SU ROSTRO EN TI Y ASà       GOCES DE RIQUEZAS COTIDIANAS DE SU GRANDE AMOR POR TI:              A tiempo, nuestro Padre celestial llamó a Abraham a salir de su hogar, para       mirar hacia el cielo e intentar contar las estrellas que podÃa ver, porque       Ã©l está llamado a heredar no solamente una gran riqueza interminable de       nuestro Padre celestial,        pero igualmente, los hijos para gozarse con ellos en la tierra y en el cielo       hacia la eternidad angelical. Visto que, Abraham le decÃa a nuestro Padre       celestial, que él habÃa recibido ya grandes riquezas, pero continuaba sin       hijo con su esposa Sarah        para que herede sus bendiciones que habÃan descendido sobre él       abundantemente: por ende, él continuaba sin ver por qué seria bendecido aún       más de lo que ya era, y sin hijo que herede de él.              Por eso, es que nuestro Padre celestial necesitaba que Abraham saliese fuera       de su casa con Él para contemplar el cielo y sus estrellas incontables, y       tratar de contarlas, porque son incontables, sin embargo, el hijo que estaba       por recibir, junto con        los hijos prometidos de generaciones futuras, es grande con sus hermanos       incontables también hacia toda la eternidad venidera. Por ende, nuestro Padre       celestial necesitaba que Abraham se encariñase con sus palabras y promesas de       bendiciones en su corazà      ³n, porque él serÃa bendecido no solamente con su un hijo recién nacido del       vientre estéril de Sarah su esposa, pero igualmente, sus hijos después de       Ã©l, y llenos de bendiciones, para que todas las familias de las naciones sean       bendecidas        grandemente postreramente.              Realmente, al Abraham salir fuera de su casa con nuestro Padre celestial,       mirando hacia el cielo, tratando de contar las estrellas, entonces él creyó       en sus palabras prometidas a él no solamente de más bendiciones       interminables como sus hijos        prometidos por nacer en su hogar de generaciones futuras, que él fue       declarado como su primer siervo fiel y justo en la tierra. Porque nuestro       Padre celestial necesitaba alguien de entre las familias de las naciones que       crea en sus palabras, que Él ya        habÃa determinado de llenar la tierra de ellas y en las familias de la       humanidad entera igualmente: familias que necesitaban tenerlo a Él       desesperadamente junto con su Hijo Jesucristo y con su EspÃritu Santo,       bendiciendo el diario vivir de todos ellos.              En su dÃa, Abraham fue el escogido que nuestro Padre celestial necesitaba       tener en la tierra, creyendo en sus palabras, y este es el Juramento a Isaac       que primeramente Abraham tenÃa que creer, ya que, aunque no habÃa recibido       aún a su hijo prometido,        Isaac, pero él creyó en sus palabras, y sólo asà su fe fue contada como       justa para siempre. Ciertamente, nuestro Padre celestial junto con su Hijo       Jesucristo y con el EspÃritu Santo habÃa encontraron al fin el primer hombre       de la humanidad entera,        que empezó con Adán y Eva en el paraÃso, creyendo en sus palabras del       Juramento a Isaac, aunque Abraham no habÃa recibido aún a su hijo Isaac,       pero, aun asÃ, él fue bendecido y enriquecido desde Sión.              Evidentemente, nuestro Padre celestial necesitaba continuar bendiciendo a       Abraham y a su esposa Sarah junto con los hijos adoptados, viviendo en su       hogar, comprados con dinero de extranjeros dispuestos a venderlos, y asÃ, él       ser su proveedor número        uno para ellos vivir una vida bendecida desde Sión, en donde aprenderán a       amar, servir y honrar al Padre celestial en todos sus dÃas. Además, nuestro       Padre celestial jamás pensó en parar de derramar de su bendición cotidiana       sobre Abraham y sus        sobre sus amados, incluyendo a sus hijos adoptados y sus vecinos (de cerca y       de lejos igualmente), porque Él necesitaba a su Hijo Jesucristo nacido como       Isaac, para que viva sus riquezas cotidianas, que sus hijos de generaciones       futuras aprenderán a        disfrutar de ellas siempre.              Visto que, nuestro Padre celestial jamás pensó de tener a su Hijo Jesucristo       nacido como Isaac junto con cada uno de los hijos prometidos de generaciones       futuras, sufriendo de falta de sus bendiciones cotidianas desde Sión, porque       Ã‰l jamás quiso que        nadie lea el nacer e historia de sus hijos de Israel que fueron vistos como       nacidos en pobreza, por ejemplo. Divinamente, nuestro Padre celestial querÃa       que las familias de las naciones, leyendo la historia escrita de Abraham y de       sus hijos que siempre        nacieron bendecidos y llenos de sus riquezas cotidianas e interminables,       empoderándolos asà para caminar como ejemplo divino a los demás alrededor       del mundo, demostrándoles a todos que Él es un Padre extremadamente rico:       cuidando del bienestar de        sus hijos.               Por eso, es que nuestro Padre celestial tenÃa que contar con la fe de Abraham       declarada por Él como justicia, porque él tenÃa que creer junto con su       esposa Sarah en sus palabras del Juramento a Isaac, que Él derramarÃa sobre       su altar de su amor        prehistórico para las familias de las naciones, para que sean igualmente       benditas todas ellas, siempre. Además, nuestro Padre celestial necesitaba a       Abraham creyendo en sus palabras, aunque él aún no habÃa recibido a su hijo       prometido, Isaac, nacido        por los poderes del EspÃritu Santo del vientre estéril de Sarah, para que       Ã©l junto con sus amados, incluyendo sus amistades, gocen de los poderes       cotidianos del Juramento a Isaac, que se derramarÃa sobre la tierra en       grandes abundancias perennemente.              Debido que, nuestro Padre celestial necesitaba un hombre en el paraÃso o en       la tierra, creyendo a sus palabras Juradas a Isaac y el EspÃritu Santo, y       asÃ, derramarlas sobre Abraham y su familia junto con las familias de las       naciones, todas las glorias        de una tierra nueva con cielos esplendorosos, en donde su perfecta voluntad es       honrada perpetuamente por sus hijos bautizados/renacidos. Y esta fue la fe de       Abraham para con nuestro Padre celestial en el cielo, creyendo ciegamente en       sus palabras        pronunciadas hacia él no solamente sobre Isaac para nacer del vientre       estéril de Sarah, por los poderes del EspÃritu Santo, pero igualmente,       creyendo que recibirÃa hijos incontables como las estrellas del cielo, y con       todo Canaán para vivir con        ellos eternamente enriquecido.                      [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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