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|    Message 513 of 684    |
|    IVANIVAN555@aol.com to All    |
|    =?UTF-8?Q?=28IV=C3=81N=29=3A_ISRAEL_ESCA    |
|    17 Oct 18 19:02:31    |
      Sábado, 13 de Octubre, 2018 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica              (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)              ISRAEL ESCAPÓ EGIPTO PARA SER CLAVADO AL PADRE JUNTO CON LAS FAMILIAS DE LAS       NACIONES:               El día llegó, cuando nuestro Padre celestial descendió sobre el monte       Sinaí con su Lugar Santísimo, ardiendo con su horno fuegos de su grande       Gracia, de su grande Misericordia, de su grande Verdad y de su grande Justicia       Divina, porque Él oía el        llanto de sus hijos para que sean liberados del cautiverio egipcio de       cuatrocientos años, por ello, necesitaba ungir a Moisés. Nuestro Padre       celestial entonces llamó a Moisés a que ascienda, ungiéndolo así con los       poderes del Juramento a Isaac        instantáneamente, para que haga su obra maravillosa para hablar a Israel,       entregándole su santo nombre, que es Él como Dios de Abraham, su Hijo       Jesucristo como Dios de Isaac y su Espíritu Santo como Dios de Jacobo, para       que escapen de una muerte        segura.              Israel necesitaba salir del cautiverio egipcio, porque ellos necesitaban ser       bautizados en el Mar Rojo con su santo nombre fuego, que Él mismo les había       otorgado por medio de Moisés sobre el monte Sinaí para entrar en su horno de       fuegos de su gracia,        misericordia, verdad y justicia divina para que por fin Israel abandone todo       pecado en el lecho marino perpetuamente. Definitivamente, nuestro Padre       celestial le dijo a Moisés que le diga al Faraón egipcio que deje ir a sus       hijos hacia el desierto del        Sinaí, en donde ellos le celebraran fiestas, porque le van a servir a Él       sobre su altar antiguo, ofreciéndole sacrificios que le complacen siempre,       porque el tiempo había llegado para que finalmente le sirvan en su tierra       escogida.              Esto fue algo que el Faraón y sus oficiales fallaron en entender, porque no       conocían al Dios de Israel, aunque habían vivido con Israel por cuatro       siglos, aun así, los egipcios no conocían al Dios de Abraham, al Dios de       Isaac y al Dios de Jacobo,        por ende, ellos se encontraban en la oscuridad sin saber cómo responderle a       la petición de Moisés. Además, Satanás estaba allí con todos, porque él       necesitaba conocer que iba a ser con Israel después de haberse cumplido los       cuatrocientos años de        cautiverio, porque hasta cierto grado él sabia que el Padre tenía a Israel       creciendo en Egipto con riquezas de sembríos de siete años en toda la       tierra, por ende, ellos tenían siempre abundancia de todo.               Dado que, después de siete años de grandes bendiciones descendiendo sobre la       tierra entonces otros siete años de hambruna le seguía sin fallar, en donde       la gente moría de hambre y sed, porque la tierra en donde vivían fallaba en       recibir bendiciones,        y, por consiguiente, no había sembríos para que las gentes con sus hatos de       animales sobrevivan igualmente como en Egipto. Ciertamente, los egipcios eran       bendecidos con grandes riquezas de la nueva tierra que nuestro Padre celestial       había derramado        como su Juramento a Isaac, por eso, por siete años la tierra era bendecida       con sembríos abundantes, pero, cada agricultor de toda nación tenía que       almacenar sus alimentos para que cuando los siete años de hambre vengan,       estén preparados, que era la        vieja tierra regresando.              Así es como nuestro Padre celestial empezó a bendecir a Egipto con sus siete       años de riquezas, seguido por siete años de pobreza de Satanás sobre la       tierra continuamente, mientras Israel se convertía en nación para Él       establecerla en Canaán,        porque una vez que Israel había vivido su cautividad egipcia, entonces, Él       estaba listo para introducirlos en su tierra prometida. Puesto que, esto fue       un requisito que nuestro Padre celestial necesitaba cumplir en todo Israel       mientras aun cautivo en        Egipto, y esto fue que Israel tenia que prosperar como una gran nación entre       las familias egipcias, envidándoles sus bendiciones por siete años con su       nueva tierra y con sus cielos gloriosos, creado ya para que todas naciones la       goce igualmente,        siempre.              En otras palabras, cuando nuestro Padre celestial derramaba de su Juramento a       Isaac, entonces, Él le dio vida a Jacobo como su primogénito en esta nueva       tierra, visitando cada siete años a sus hijos con riquezas asombrosas, que       José aprendió a        almacenar para los egipcios y para las naciones, para que nadie sufra jamás       ni hambre ni sed en tiempos de hambruna. Ciertamente, nuestro Padre celestial       necesitaba tener a Israel nacido en Egipto (porque Egipto representa cada       nación que ha vivido en        la tierra, y que las vivirán postreramente en ella), por eso, Él necesitaba       que su nación dorada crezca grandemente y fuerte con riquezas de la nueva       tierra por siete años, sobreviviendo así la tierra empobrecida por siete       años de Satanás con        perfectas riquezas siempre.              Por eso, es que también nuestro Padre celestial después de tener a Israel       bautizado en el Mar Rojo, abandonando todo pecado en el lecho marino que el       Juramento a Isaac había acumulado por siglos del cautiverio egipcio,       sufriendo como las familias de        las naciones yaciendo ya en el infierno tormentoso, entonces, Él tenía a       Israel renacido del Espíritu Santo, sirviéndole como sacerdotes. Dado que,       cuando Israel pisó el desierto de Sinaí, entonces, ellos habían sido       convertidos completamente por        poderes del bautismo en agua del Mar Rojo, porque ellos habían aprendido como       invocar su santo nombre fuego para el bautismo en fuego del Espíritu Santo       que estaba en camino, pero, ellos tenia que beber primero de las aguas amargas       de Marah.              Estas aguas estaban muy amargas para ser bebida por los israelitas, que       nuestro Padre celestial inmediatamente se acercó a Moisés para llevarlo a       recoger un árbol y tirarlo en las aguas amargas, endulzándolas       instantáneamente, y así, todos puedan        beber de ellas juntos con sus animales de sacrificios que traían de Egipto,       para que sean sacrificados cuando les sea necesario hacerlo así. Y es aquí       también, en donde nuestro Padre celestial necesitaba llevarlos a todos a su       roca de salvación para        beber de ella sus aguas vivas, porque ellos estaban sedientos nuevamente:       pero, esta vez, ellos beberían del agua que se convertiría en ríos de aguas       vivas fluyendo desde sus interiores hacia la eternidad, y así, ninguno de       ellos vuelva a tener sed        jamás.                     [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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