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|    ivanvalarezo@gmail.com to All    |
|    =?UTF-8?Q?=28IV=C3=81N=29=3A_EN_EL_JURAM    |
|    12 Nov 18 21:47:55    |
      Sábado, 10 de Noviembre, 2018 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica              (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)              EN EL JURAMENTO A ISAAC TÚ ESTÁS EN TIERRA SANTA: AMANDO AL PADRE CELESTIAL       DIARIAMENTE:               Amorosamente, nuestro Padre celestial ungió a Moisés sobre el monte santo de       Jerusalén, descansando sobre el Moriah, para enviarlo con su santo nombre       fuego a decirle a Faraón que deje ir a su gente a alabarlo: porque el tiempo       había llegado para        que ellos lo amen, le sirvan y le glorifiquen sobre el Lugar Santísimo del       monte santo de Jerusalén, en Canaán. Además, nuestro Padre celestial tenía       que haber tenido a todo Israel nacido en el cautiverio egipcio con su       Juramento a Isaac, para que        ellos acumulen todos los pecados de las familias de las naciones que habían       muerto sin conocer jamás como amarle a él diariamente ni menos habían       establecido un convenio de vida para cubrir sus pecados delante de Él       eternamente.              Es decir, que los cuatrocientos años que Israel había estado en la       cautividad egipcia fue para recoger cada pecado de pasadas generaciones, del       presente y de futuras generaciones para abandonarlas en el lecho marino del       bautismo en agua del Mar Rojo,        por los poderes del Juramento a Isaac, para postreramente amarle, servirle y       alabarle sobre su altar antiguo, en Canaán, perpetuamente. Por lo tanto, todo       Israel no solamente estaba lista para abandonar Egipto y todo pecado de las       familias de naciones        antiguas en el lecho marino con un bautismo todopoderoso, que los prepararía       a todos ellos para amar, servir y glorificarlo a Él y a su santo nombre fuego       que deseaba ya su amor, servicio y adoración hacia toda la eternidad venidera.              Es decir, también que cada hombre, mujer, niño y niña en todo Israel estaba       listo para amar, servir y alabar al santo nombre fuego de nuestro Padre       celestial por los poderes del Juramento a Isaac en toda la tierra, pero       empezando sobre el monte santo        en Jerusalén, en Canaán, y así liberar al mundo de pecado, cubriéndolo       todo completamente de riquezas inescrutables. Por fin, Israel estaba realmente       listo para amar, servir y adorar el santo nombre fuego de nuestro Padre       celestial sobre el monte        santo de Jerusalén, porque los pecados de las familias de las naciones de       toda generación habían sido capturados para ser destruidos, bautizándose       Israel en el Mar Rojo, y seguidamente cubrirlos con sangres expiatorias de       corderos por el desierto del        Sinaí.              Ciertamente, Israel se había convertido el primero entre las naciones listo       para amar, servir y alabar a nuestro Padre celestial y a su santo nombre fuego       sobre el monte santo de Jerusalén, en Canaán; por ende, fue importante que       Moisés abandone el        cautiverio egipcio, finalmente cruzando el Mar Rojo en seco para acceder los       lugares en donde ellos servirían a Dios perpetuamente. Definitivamente,       nuestro Padre celestial no solamente necesitaba a Israel bautizado,       abandonando el espíritu de error        por el Espíritu Santo y la carne pecadora por la carne sagrada, y así,       operen siempre apropiadamente en el Juramento a Isaac, convirtiéndose así en       una nación única: amando, sirviendo y adorándole a Él, porque finalmente       Él sería clavado a        ellos sobre el monte santo de Jerusalén.              Sin embargo, antes de nuestro Padre celestial llevarse a Israel a Canaán, en       donde ellos le amarían, sirviéndole y adorándole a Él y a su santo nombre       fuego eternamente sobre el monte santo de Jerusalén, pero primeramente       sirviéndole como su sumo        sacerdote, vistiendo carne sagrada y del Espíritu Santo, que es el Juramento       a Isaac con poderes cotidianos de su palabra viva. Estos son poderes de su       palabra viva ejecutada por todo Israel como rituales y ceremonias de perfecta       santidad del Juramento        a Isaac, que Él tenia que esparcir por el desierto del Sinaí, pero       únicamente siempre con abundante sangre expiatoria de corderos, cubriendo       todo pecado del mundo entero: porque su Hijo Jesucristo iba a nacer de la hija       virgen de David, en Canaán.              Evidentemente, nuestro Padre celestial no solamente tuvo a Israel nacido en       cautiverio egipcio, como su sumo sacerdote del Juramento a Isaac, aprendiendo       a amar, servir y alabarlo a Él y a su santo nombre fuego, así como su Hijo       amado, el Espíritu        Santo y las huestes angelicales lo hacen siempre en la gloria angelical, pero       igual, Israel necesitaba hacerlo asimismo en Canaán postreramente.       Comprendiendo que, nuestro Padre celestial necesitaba a su nueva tierra con       sus cielos gloriosos visitando a        cada una familia de las naciones antiguas ya yaciendo en el infierno (porque       fallaron en conocerlo a Él y a su santo nombre salvador), pero igualmente,       Él necesitaba que Israel lo llevara a Él y a su santo nombre fuego a sus       hijos perdidos del mundo        entero.              Por eso, nuestro Padre celestial después de haber bautizado a Israel en el       Mar Rojo entonces Él pudo hacer que bebiesen de las aguas amargas de Marah,       endulzándolas con su antorcha descendida del monte santo de Jerusalén, que       es su árbol llevando su        santo nombre fuego sobre las familias de las naciones perpetuamente, luego       para que beban abundantemente de su roca salvadora. Visto que, nuestro Padre       celestial necesitaba tener a Israel bebiendo de ambos lugares, primero beber       de las aguas amargas de        Marah, endulzadas por su antorcha, que es el árbol que lleva su santo nombre       fuego sobre el monte santo de Jerusalén, bendiciendo a las familias de las       naciones con perdón, sanidad y salvación eterna, para que todos conozcan su       santo nombre fuego        siempre.              Dado que, una vez que nuestro Padre celestial haya tenido a todo Israel       bebiendo de las aguas amargas de Marah, endulzadas por su antorcha llevando su       santo nombre fuego sobre el monte santo de Jerusalén, entonces, Él no       solamente pude salvar a todo        Israel de sus pecados, pero igualmente, a las familias de las naciones, aunque       ya estén algunas en el infierno tormentoso. Porque al todo Israel amarle,       servirle y alabarle a Él y a su santo nombre fuego sobre el monte santo de       Jerusalén, en Canaán,        entonces Él atraerá hacia Él a todo hombre, mujer, niño y niña de las       familias de las naciones, para que sean parte de su nueva tierra con sus       cielos gloriosos, en donde encontraran salvación eterna con Él siempre.                     [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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