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|    Message 529 of 684    |
|    valarezo7@hotmail.com to All    |
|    =?UTF-8?Q?=28IV=C3=81N=29=3A_PALABRA_VIV    |
|    05 Feb 19 10:11:40    |
      Sábado, 02 de Febrero, 2019 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica              (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)              PALABRA VIVA DEL PADRE EN TI, BAUTIZADO YA, ES SU PERFECTA VOLUNTAD EN LA       TIERRA AL INSTANTE, ASà       COMO ES EN EL CIELO:              Divinamente, nuestro Padre celestial buscaba en cada generación del mundo       entero a alguien dispuesto a obedecer su palabra viva, y Él encontró a       Abraham, porque con él y su familia Él estaba dispuesto a bendecir a la       humanidad entera repetidas veces        y hasta convertirla en su dulce hogar hacia la eternidad venidera, para vivir       con sus hijos, amado por ellos siempre. Por cuanto, nuestro Padre celestial       necesitaba derramar cada palabra divina nacida en su corazón santÃsimo, al       no solamente Él darle        vida de su imagen al primer hombre en la gloria angelical, que fue Adán y       luego Eva, pero también a cada uno de sus hijos por generaciones venideras, y       asÃ, Él necesitaba entregárselas a ellos, pero no encontró a ninguno digno.              Realmente, nuestro Padre celestial buscó por el mundo y sus generaciones       venideras para ver si habÃa alguien digno de recibir sus palabras santas       nacidas de su corazón para cada hombre, mujer, niño y niña que nacÃa de su       imagen y de su alma,        empezando con Adán y Eva en el paraÃso, sin encontrar a ninguno jamás,       porque se habÃan desviados del camino santo. Ciertamente, estas eran palabras       naturales de su corazón santÃsimo, cuando sus hijos nacÃan inicialmente de       su imagen y de su alma        viviente: increÃblemente, Él jamás encontró a ninguno para derramar de sus       riquezas y sólo hasta que encontró a Abraham dispuesto a creer en ellas, que       Ã‰l ya estaba listo para derramarlas con sus abundantes riquezas y bendiciones       interminables, y        sin cesar jamás.              Amablemente, nuestro Padre celestial estaba listo para entregarse a sà mismo       a él (Abraham) y a su familia antes de entregarle a su Hijo Jesucristo nacido       entre sus familias, para que Él pueda derramar de sus palabras divinas que       tenÃan que alcanzar        a sus hijos para que ellos vivan enriquecidos, asà como Él vive enriquecido       en la gloria celestial para siempre. Considerando que, estas son palabras       vivas naturales de su corazón santÃsimo, cuando sus hijos nacÃan de su       imagen, y asÃ, ellas sean        de su nueva tierra con sus cielos gloriosos, que Él ya habÃa creado para Él       vivir con ellos en su perfecta voluntad, que es amor, paz, alegrÃa y       prosperidad interminable una eternidad entera, conquistando glorias asombrosas       nunca antes vistas por        nadie.              Sin embargo, primero nuestro Padre celestial tenÃa que derramar todas sus       palabras vivas sobre su Hijo Jesucristo nacido como Isaac, para que no       solamente su siervo Abraham con sus hijos viviendo en generaciones futuras las       gocen, pero igualmente, los        hijos de las familias de las naciones, porque Él tiene palabras vivas para       ellos gozarlas en estos dÃas abundantemente. Puesto que, Satanás con su       naturaleza malvada del fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y       del mal únicamente les        habla continuamente palabras malas, causándoles molestias, enfermedades,       accidentes, pobreza y muerte, pero su altar de amor de Padre les habla siempre       bendiciones, sanidad, prosperidad y riquezas inagotables a sus hijos (como tú       y tus amados hoy,        incluyendo amistades también).              Por eso, nuestro Padre celestial necesitaba que su Hijo Jesucristo naciese de       la familia de Abraham, para Él mismo empezar a vivir con ellos y con sus       poderes asombrosos de su EspÃritu Santo, que empezaron a descender       progresivamente sobre su altar del        amor por sus hijos, estableciéndolo asà sobre la tierra finalmente,       bendiciendo todo lugar, en donde ellos vivirán en generaciones futuras. Dado       que, nuestro Padre celestial necesitaba bendecir a Abraham abundantemente con       sus riquezas cotidianas, que        Ã©l habÃa acumulado junto con su esposa Sarah, porque esta riqueza descendÃa       de la gloria celestial no solamente era para sus hijos gozarlas por muchas       generaciones, pero igualmente, para bendecir su santo nombre fuego con ellas       aun con mayores        riquezas y hasta conquistar Canaán postreramente, para siempre.              Comprendiendo que, una vez que Abraham habÃa aprendido a gozar las riquezas       cotidianas de nuestro Padre celestial, derramándose sobre él por el       EspÃritu Santo descendiendo continuamente por todas partes en donde él       vivÃa, entonces fue para        enriquecer a su hijo Isaac junto con sus hermanos viviendo en generaciones       futuras, porque ellos le iban a servir sobre su altar de su amor eterno       fielmente. Además, nuestro Padre celestial tenÃa que asegurarse que Abraham       junto con los demás de su        hogar, se hayan enriquecido todos en su presencia santÃsima, pero con       riquezas derramadas sobre la tierra por Él en aquellos dÃas: porque no       solamente Abraham tenia que ser enriquecido, pero igual, sus hijos viviendo en       generaciones venideras y hasta        que reciban su santo nombre fuego para ser liberados.               Es decir, también que cuando Abraham estaba listo para ser llamado a subir       con su único hijo Isaac sobre el monte santo de Jerusalén, descansando sobre       el Moriah, entonces, él ya tenia que estar grandemente enriquecido con       riquezas divinas, que Él        mismo habÃa ya derramado desde el cielo arriba por el nacimiento de su Hijo       Jesucristo como Isaac del vientre estéril de Sarah. Ya que, nuestro Padre       celestial esperaba de Abraham junto con su hijo Isaac que estén ambos       considerablemente enriquecidos        antes de ascender sobre el monte de Jerusalén, ofreciéndolo a él con las       riquezas que Él mismo habÃa derramado sobre él abundantemente, para que él       sea grandemente enriquecido al ofrecer a su único hijo Isaac, como la ofrenda       encendida hacia la        gloria celestial.                     [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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