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|    valarezo to All    |
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|    04 Jul 21 22:02:35    |
      From: ivanvalarezo@gmail.com              Sábado, 03 de Julio, 2021 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica                      (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)                      Su ÁRBOL yacía seco sobre el desierto de Sinaí para endulzar aguas amargas       de Mara: endulzándote a ti con tus amados y la TIERRA entera:                     EL árbol de vida yacía sobre el desierto de Sinaí por cientos de años, si       no miles, para ser levantado por nuestro Padre celestial y sus hijos, porque       yacía el árbol sobre el desierto representando las multitudes de las       familias de las naciones        antiguas y modernas, que necesitaban ser rescatadas del pecado, pues sedientas       y hambrientas estaban por vivir toda una vida entera nuevamente. Ya que,       nuestro Padre celestial había esperado por alguien de la humanidad entera,       digna de tomar el árbol        del desierto yaciendo allí por siglos hacia Canaán con las familias de las       naciones ya muertas en sus pecados, por no conocer su santo nombre fuegos y su       bautismo—bautismo que pudo haberlos salvado de la muerte, del pecado y del       infierno al instante.                     Realmente, nuestro Padre celestial buscaba a través de las generaciones ver a       alguien listo para trabajar con Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo,       y así, Él derramar su corazón santísimo sobre la tierra, especialmente en       Canaán, para hacer        que sus hijos perdidos a Lucifer y sus mentiras finalmente regresen a vivir       nuevamente, pero regresen a vivir en su paraíso moderno, Canaán. Sin       embargo, el árbol de nuestro Padre celestial continuaba tendido sobre cada       grano de arena del desierto de        Sinaí que representaba un alma perdida, que una vez fue uno de sus hijos       perdido a Lucifer y sus mentiras, que Eva creyó junto con Adán al comer del       fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, para darles vida       nuevamente.                     Sin embargo, nuestro Padre celestial no dejo de buscar jamás en toda la       tierra por alguien decidido a trabajar con Él, su Hijo Jesucristo y su       Espíritu Santo, y así, Él empezar su obra de salvación que se necesitaba       para tener a sus hijos de        regreso al paraíso, para que ellos vean vida nuevamente con Él, pues       anhelaba verlos nuevamente perfectos y santos, como siempre. Efectivamente       nuestro Padre celestial necesitaba a alguien que vaya con Él junto con su       Hijo Jesucristo y su Espíritu        Santo a recoger su árbol yaciendo sobre el desierto de Sinaí, para Él       lograr su obra salvadora que necesitaba cumplirse en el desierto, salvando       así Él mismo a sus hijos de las mentiras de Lucifer y sus maldiciones,       pobreza y muerte del infierno        tormentoso.                     Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba alguien que se siente con Él       a su Mesa santa, para comer con Él su pan y vino de vida, que es servido por       su Hijo Jesucristo en la gloria angelical, para que los ángeles se mantengan       perfectos y santos        para amar, servir y alabar su santo nombre fuegos sobre su altar con sus       riquezas de siempre. Además, nuestro Padre celestial necesitaba alimentar a       sus hijos su pan de vida y copa de vino de su Mesa santa, aunque ya yacían       ellos en el infierno        tormentoso, por no conocerlo a Él y a su Hijo Jesucristo, pero si sólo Él       pudiese alimentarlos de su cena santa, entonces ellos verían vida nuevamente,       pero esta vez en su nueva tierra para la eternidad.                     Sin embargo, para que esto suceda, entonces, nuestro Padre celestial       necesitaba alimentarlos con alguien dispuesto a sentarse con Él, su Hijo       Jesucristo y su Espíritu Santo, ha comer de su pan y vino, que llenaría a       sus hijos de su carne sin pecados,        huesos inquebrantables y su sangre expiatoria, que quitaría el pecado del       mundo en un día en Canaán, para siempre. Objetivamente, nuestro Padre       celestial necesitaba alimentarlos a ellos de Él mismo, como de su semilla       santa, naciendo de su cuerpo        glorificado que siempre ha conocido amor, paz, prosperidad, riquezas y       alegrías sin fin con su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo junto con sus       huestes angelicales fieles a su santo nombre fuegos sobre la cruz del monte de       Jerusalén, en Canaán, su        dulce hogar.                     Ciertamente, nuestro Padre celestial observaba el desierto de Sinaí que       podía ser llenado de Él para sus hijos muertos sobre sus arenales,       alimentándolos con su pan y vino de la gloria angelical, entregándoles así       vida nuevamente en toda la tierra,        pero Él necesitaba sentarse con alguien digno de comer con Él de su Mesa       santa, y encontró a Abraham al fin. Sin embargo, nuestro Padre celestial       necesitaba sentarse a su Mesa santa a comer de su merienda no en el desierto       de Sinaí, en donde yacían        sus hijos sin vida por siglos, si no milenios, más bien, Él necesitaba       sentarse con Abraham a su Mesa santa, en Canaán, alimentando el mundo entero       con su misma carne sin pecados y vida finalmente abundantemente en Canaán.                     Realmente, para nuestro Padre celestial tornar el desierto de Sinaí, como el       reino de tinieblas que era, en su paraíso con su árbol yaciendo sobre       arenales de muerte con sus hijos sin esperanza alguna por generaciones       venideras, entonces, Él        necesitaba servir su Mesa santa con su merienda a cada alma perdida en el       infierno tormentoso, volviéndoles a dar vida nuevamente para la eternidad       celestial. Sin embargo, para nuestro Padre celestial lograrlo todo por el       desierto de Sinaí, incluyendo        el corazón de la tierra, como el Valle de huesos secos, entonces, Él debía       tener no solamente a Abraham comiendo con Él sus alimentos, pero igualmente,       Él necesitaba comer con sus hijos naciendo de Él en Canaán, alimentándolos       con vida en el        desierto y en la tierra entera finalmente.                            [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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