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   Message 11,713 of 13,576   
   valarezo to All   
   =?ISO-8859-1?Q?=28IV=C1N=29=3A_RECIBE_TU   
   30 Mar 13 03:17:48   
   
   d4a1d6e3   
   From: ivanvalarezo@gmail.com   
      
   Viernes, 29 de Marzo, año 2013 de Nuestro Salvador Jesucristo,   
   Guayaquil, Ecuador -Iberoamérica   
      
   (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)   
      
   RECIBE TUS RIQUEZAS DE CADA DÍA DE JESUCRISTO, EN ÉSTA SEMANA SANTA   
   2013:   
      
   Nuestro Señor Jesucristo le dijo a Moisés toma un cordero de un año y   
   sin defecto alguno, y sacrifícalo delante de nuestro Padre celestial,   
   para que la sangre sea derramada para liberación de los hebreos del   
   poder del cautiverio Egipcio. Y, además, le dijo nuestro Señor   
   Jesucristo a Moisés que tomase de la sangre del cordero degollado y la   
   salpicase sobre los dinteles de las puertas de cada una de todas las   
   casas de los hebreos, en la tierra de Gosén.   
      
   Y, también, nuestro Señor Jesucristo le mando a Moisés que hiciese   
   esto inmediatamente, porque nuestro Padre celestial iba a pasar por   
   todas las casas de los egipcios y también por la de los hebreos, y   
   sobre la casa que viese la sangre del pacto eterno, entonces no   
   dejaría entrar al destructor para que mate al primogénito de la   
   familia. Sin embargo, nuestro Padre celestial dejaría que el ángel   
   destructor siga de largo por todas las casas egipcias y hebreas   
   buscando diligentemente por las puertas que no estén salpicadas por la   
   sangre del Cordero de Dios (nuestro Señor Jesucristo), para matar al   
   primogénito de su familia, y de sus animales también.   
      
   Y, en aquella noche, cada familia hebrea obedecía a la palabra de   
   nuestro Señor Jesucristo que le había encargado a Moisés que llevase   
   acabo muy diligentemente, porque nuestro Padre celestial iba a juzgar   
   a todas las familias de los Egipcios por haber retenido a todos los   
   hijos de Abraham bajo un cautiverio duro, por más de cuatrocientos   
   años. Y, entonces, nuestro Padre celestial bendijo grandemente a   
   Moisés y a cada una de las familias hebreas, al ver que la palabra   
   santísima de nuestro Señor Jesucristo era supremamente obedecida al   
   pie de la letra, ya que se veía por doquier la mancha santísima y   
   salvadora de la sangre bendita de su Hijo amado, ¡nuestro Señor y   
   salvador Jesucristo!   
      
   Realmente, nuestro Padre celestial bendijo grandemente a Moisés,   
   porque el pequeño cordero que él había escogido para ser sacrificado   
   para que los hebreos sean guardados de todo mal del enemigo de todas   
   las almas, y esto iba a ser al salpicar la sangre del cordero inmolado   
   sobre los dinteles de las casas de los hebreos, entonces la sangre   
   santa se multiplico copiosamente. Visto que, la sangre de un cordero   
   de un año no podía jamás salpicar sobre cada una de las casas de los   
   hebreos, sino que fue la sangre milagrosa de nuestro Señor y salvador   
   Jesucristo, la cual Moisés salpicaba por todos lados, y se   
   multiplicaba grandemente para no solamente ungir las puertas de los   
   hogares hebreos, sino también la de los gentiles.   
      
   Porque que la verdad es que nuestro Padre celestial esperaba que las   
   familias egipcias obedeciesen a la voz de nuestro Señor y salvador   
   Jesucristo, la cual era manifestada por Moisés, cuando les decía con   
   gran diligencia que dejasen manchar con la sangre del Cordero de Dios   
   los dinteles de sus puertas, pero sólo los hebreos obedecieron con   
   mucha devoción, sin duda alguna. Entonces sólo las familias hebreas   
   obedecieron a la palabra de nuestro Señor Jesucristo que era   
   manifestada con gran urgencia por Moisés para que se lleve acabo al   
   pie de la letra, para escapar del juicio que venia sobre todo Egipto,   
   incluyendo la tierra de Gosén también, y, lastimosamente, todos los   
   primogénitos de las familias egipcias murieron, incluyendo de todos   
   sus animales.   
      
   Además, esto sucedió tal cual como nuestro Señor Jesucristo se lo   
   había manifestado a Moisés sobre el Monte Sinaí inicialmente, porque   
   cuando nuestro Padre celestial paso sobre todo Egipto entonces dejo   
   que el ángel destructor entrase en los hogares que no se veía de lejos   
   la sangre de su Hijo Jesucristo salpicada, sobre los dinteles de las   
   puertas de sus casas. En esta noche, nuestro Padre celestial le   
   manifestó claramente a las familias egipcias y de los hebreos por   
   igual, que si él vuela sobre la tierra, y no ve de lejos la sangre de   
   su Hijo Jesucristo, como su Cordero santísimo del sacrificio de cada   
   día salpicada sobre los dinteles de sus hogares, entonces le permitirá   
   al destructor entrar para destruir.   
      
   En otras palabras, en ésta noche de juicio, nuestro Padre celestial le   
   manifestó claramente a Israel y a cada una de las familias del mundo   
   entero, que cuando él pasa sobre las naciones y no ve la sangre de su   
   Hijo Jesucristo salpicada sobre los dinteles de las puertas de sus   
   hogares, entonces le permitirá a los ángeles destructores entrar para   
   destruir. Por cuanto que todo hombre, mujer, niño y niña que no ama a   
   nuestro Padre celestial por medio de la vida gloriosa de su Hijo   
   Jesucristo, como el Cordero de Dios que quita el pecado de todas las   
   naciones, entonces será castigado enormemente en esta vida y en la   
   venidera, también, por justicia al nombre santo de nuestro Padre   
   celestial.   
      
   Y, además, nuestro Padre celestial necesita ver la sangre bendita de   
   su Hijo Jesucristo salpicada sobre los dinteles de las puertas de   
   hebreos y de gentiles de todas las naciones, porque cuando el pasa   
   sobre los cielos de nuestros hogares, entonces quiere ver la santidad   
   de Jesucristo cubriendo no solamente del poder del pecado sino también   
   del mal del enemigo eterno, Satanás. Porque solamente en la sangre   
   santísima de su Hijo Jesucristo es que nuestro Padre celestial nos ve   
   santos a cada uno de todos nosotros, y libres de toda mentira de   
   Satanás y del mal eterno del fruto prohibido del árbol de la ciencia   
   del bien y del mal, del cual Eva y luego Adam comieron en el paraíso,   
   para morir eternamente.   
      
   Y nuestro Padre celestial siempre desea vernos a cada hora sumergidos   
   en la sangre santísima de su Hijo Jesucristo, porque de ahí salimos   
   inicialmente, además nos ha colmado de bendiciones terrenales y   
   celestiales en los lugares altísimos de gran santidad infinita: en   
   donde nuestro Dios vive gloriosamente pensando en cada uno de   
   nosotros, como sus retoños legítimos de todas las naciones.   
   Ciertamente, es la sangre santísima que hizo la diferencia redentora   
   entre hebreos y egipcios en el comienzo de las cosas; además, fue la   
   sangre santísima, no tanto la del cordero inmolado de un año y sin   
   tacha, sino la de Jesucristo que la roca eterna del monte Sinaí   
      
   [continued in next message]   
      
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    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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