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   soc.culture.afghanistan      Discussion of the Afghan society      13,576 messages   

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   Message 12,029 of 13,576   
   ivanvalarezo@gmail.com to All   
   =?ISO-8859-1?Q?=28IV=C1N=29=3A_EL_NOMBRE   
   23 Aug 14 15:46:41   
   
   Sábado, 23 de Agosto, 2014 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,   
   Ecuador-Iberoamérica    
      
   (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)    
      
      
   EL NOMBRE DE DIOS VIVE POR TI Y PARA BENDICIÓN EN SU HIJO JESUCRISTO:    
      
   Deseamos expresar nuestro amor, condolencias y oraciones a cada una de las   
   familias japonesas de Hiroshima, en donde han sufrido un terrible deslave que   
   aparentemente enterró bajo el lodo a muchas de sus familias mientras dormían.   
   El saldo de la tragedia    
   asciende a 39 muertos y 7 desaparecidos.    
      
   Cada uno de ellos se encuentra en la presencia santísima de nuestro Padre   
   celestial, porque su Hijo Jesucristo descendió al mundo para nacer del vientre   
   virgen de la hija de David, por el poder del Espíritu Santo, para no solamente   
   darnos vida eterna,    
   sino también para ser el camino, la verdad y la vida que nos lleva a ella,   
   para siempre. Ciertamente que nuestro Señor y salvador Jesucristo descendió   
   del cielo con el nombre santo de nuestro Padre celestial, viviendo en su   
   corazón y en su sangre santí   
   sima en perfecta santidad eterna, para no solamente vivir poderosamente entre   
   las doce tribus de Israel, sino también para establecerse sobre el monte santo   
   de Jerusalén, para perdón, bendición, santidad perfecta, y única salvación   
   eterna.    
      
   Visto que, era necesario para nuestro Padre celestial establecer su santo   
   nombre no solamente en la ciudad inmortal de Jerusalén y sobre su monte santo,   
   sino también como luz para las naciones, para que todos vean al que vive por   
   siempre con el nombre    
   santo del Todopoderoso derramado en la sangre expiatoria para bendición,   
   sanidad y salvación de muchos. Dado que, la promesa de nuestro Padre celestial   
   era para con Israel, de que Él mismo iba a establecer su nombre santísimo en   
   la ciudad de Jerusalén    
   para siempre; ya que no había otro lugar que Él haya escogido para ésta gran   
   obra salvadora que no solamente salvaría a Israel de sus pecados, sino también   
   a todas las familias de las naciones.    
      
   Por lo tanto, era necesario que nuestro Señor y salvador Jesucristo no   
   solamente viviese entre sus hermanos y hermanos en la tierra de Israel, sino   
   que también junto con cada uno de ellos cumplir con el Espíritu Santo de los   
   Diez Mandamientos hasta    
   glorificarlos infinitamente, para ponerle fin al pecado y así abrir las   
   puertas de la vida eterna para todos. Y para empezar a redimir a cada uno de   
   todos los hombres, mujeres, niños y niñas de todas las familias de las   
   naciones, empezando por Israel,    
   entonces él tenia que salvar primeramente a sus padres del paraíso con los   
   poderes asombrosos de su nombre santísimo que había liberado inicialmente a   
   Israel del cautiverio Egipcio, para que sean al fin infinitamente libres.    
      
   Por ello, nuestro Señor Jesucristo tenia que cargar con los árboles cruzados   
   de Adán y Eva sobre sus hombros, para llevarlos a la cima del monte santo de   
   Jerusalén, porque ni eso podían ellos hacer por si mismos para ser al fin   
   redimidos por los poderes    
   asombrosos del nombre santo de nuestro Padre celestial que habita en él en   
   perfecta santidad. Y cuando nuestro Señor Jesucristo ascendió con los árboles   
   cruzados de Adán y Eva sobre la cima del monte santo de Jerusalén, entonces él   
   se acostó sobre ellos    
   voluntariamente, sin obligación alguna, y fueron clavados sus manos a las   
   manos y pies de Eva, y sus pies fueron clavados a los pies de Adán, para   
   finalmente derramar el nombre de Dios.    
      
   Aquí, es cuando nuestro Padre celestial al fin cumple con su promesa de que él   
   iba a establecer su nombre santo para siempre en la ciudad de David, porque   
   éste es el lugar que él escogido desde la fundación del mundo, para que su   
   Hijo Jesucristo con su    
   nombre santo sea clavado a la cruz para fin del pecado. Y nuestro Padre   
   celestial tenia que clavar su nombre santo con el cuerpo de su Hijo Jesucristo   
   sobre los cuerpos sin vida de Adán y Eva sobre la cima del monte santo de   
   Jerusalén, porque Adán y Eva,    
   cuando pecaron delante de Dios al comer del fruto prohibido, entonces ya no   
   podían clamar por su nombre para salvación de sus almas eternas.    
      
   Porque todo aquel que peca en el reino de los cielos o en el paraíso, ya no   
   puede invocar el nombre santo de Dios, porque su corazón y todo su cuerpo   
   están invadidos por el espíritu de desobediencia y de error, por lo tanto ya   
   no pueden volver a invocar    
   el nombre de Dios para perdón, bendición, sanidad o salvación eterna. Y esto   
   fue lo que le sucedió a Lucifer, por ejemplo, cuando él pecó en contra de   
   nuestro Padre celestial y de su Hijo Jesucristo, porque quiso exaltar su   
   nombre más alto que el nombre    
   santo de nuestro Padre celestial, y él no pudo hacerlo así jamás, porque es   
   imposible para él entender su santidad infinita ni mucho menos exaltarse sobre   
   él.    
      
   Porque la verdad es que el nombre santo de nuestro Padre celestial nadie jamás   
   lo ha podido entender ni mucho menos medir en su grandeza, sino solamente   
   nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo pueden   
   realmente entender el nombre    
   de nuestro Dios que habita en perpetua santidad dentro del corazón y de la   
   sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo. Hoy en día, ni aún los ángeles más   
   gloriosos y poderosos del reino de los cielos han podido jamás entender ni   
   mucho menos medir la    
   grandeza del nombre santo de nuestro Padre celestial, porque sólo su Hijo   
   Jesucristo y su Espíritu Santo lo pueden entender siempre, y conocen su   
   grandeza también y con todos sus poderes infinitos para siempre.    
      
   Pero no así con los ángeles del reino angelical, más bien, ellos necesitan de   
   nuestro Señor y salvador Jesucristo que siempre los guíe constantemente hacia   
   el nombre santísimo de nuestro Padre celestial, para amarlo, adorarlo,   
   exaltarlo y glorificarlo    
   cada día de sus vidas celestiales, para que las bendiciones de nuestro Padre   
   celestial siempre lleguen a ellos con todos sus poderes benditos. Por lo   
   tanto, nuestro Señor y salvador Jesucristo es el camino, la verdad y la vida   
   de cada ángel del reino    
   angelical para acercarse al nombre santo de nuestro Padre celestial que había   
   en perfecta santidad dentro de su corazón y por toda su sangre bendita, para   
   no solamente adorarlo, sino también para estar cada vez más cerca a él, para   
   siempre.    
      
      
   [continued in next message]   
      
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    * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)   

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