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|    ivanvalarezo@gmail.com to All    |
|    =?ISO-8859-1?Q?=28IV=C1N=29=3A_LA_SANGRE    |
|    22 Feb 15 06:25:17    |
      Sábado, 21 de Febrero, 2015 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica               (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)               NUESTRA ORACIÓN POR LAS FAMILIAS DE LAS VICTIMAS RECIENTES: Deseamos expresar       nuestro amor, condolencias y oraciones a la familia del señor Dan Uzan,       víctima judía, quien falleció durante un ataque sin sentido la semana pasada,       en Dinamarca.               También extendemos nuestras condolencias, amor y oraciones a cada una de todas       las familias brasileñas que perdieron a sus muy amados en accidentes de       tráfico de las carreteras, durante el Festival del Carnaval del presente año.       En estos días, cada uno        de ellos se encuentra en la presencia santísima de nuestro Padre celestial.               LA SANGRE-QUE-NOS-SALVA NOS-ENRIQUECE DESDE SIEMPRE EN LA CASA DE DIOS:              Visto que, porque por ellos nuestro Padre celestial envío a su Hijo Jesucristo       a nacer del vientre virgen de la hija de David, por el poder del Espíritu       Santo, para que nos dé no solamente vida eterna, sino también su cuerpo       glorificado para vivir cada        una de las bendiciones eternales de ésta nueva vida infinita, la cual no tiene       principio ni fin. Porque, por esta razón, nuestro Padre celestial descendió,       para sentarse con Abram y sus aliados a comer del pan del cielo y a beber de       la copa de vida        eterna, que su Hijo Jesucristo sirve cada día en el cielo para los ángeles y       en la tierra para los que aman a Dios, en espíritu y en verdad, para siempre.               Por cuanto, era necesario que nuestro Padre celestial se sentase con Abram y       sus amistades a comer en la Mesa del SEÑOR del pan y vino que su Hijo       Jesucristo sirve fielmente, para que los ángeles jamás pierdan su santidad de       amar y servir al nombre santo        de Dios y así también a los hombres, mujeres, niños y niñas de las naciones. Y       cuando nuestro Padre celestial comía con Abram y sus amistades de siempre del       pan y vino que su Hijo Jesucristo siempre sirve, entonces estaba sirviendo de       la comida que nos        da de su sangre bendita y de su carne santísima, para que nuestro cuerpo ya no       tenga la sangre enferma de Adán y Eva, ni tampoco sufra de su cuerpo pecador.               Visto que, cuando nuestro Padre celestial se servia del pan y vino de su Hijo       Jesucristo sobre la Mesa del SEÑOR, entonces estaba estableciendo un nuevo       pacto de su misma vida con Abram y las naciones, para entregarnos de la sangre       de su Hijo Jesucristo,        por medio del mismo pan y vino, para que ya no muramos más en pecado. Y para       que esto sea una realidad completa con Abram y su familia, entonces nuestro       Padre celestial tenia que establecer un pacto de vida con el Espíritu Santo y       Sarai, esposa de Abram,        para que el niño que naciese de su vientre enfermo y muerto entonces sea el       comienzo de la nueva vida que él hombre siempre necesita, para vivir       imperecederamente.               Y éste hijo de Abram, Isaac, nacería del vientre infértil de su madre Sarai,       por el Espíritu Santo, con la semilla de la sangre santísima de nuestro Señor       y salvador Jesucristo, para no solamente entregársela a su hijo Jacobo que       luego nacería para        establecer un pacto eterno y personal, pero también cada uno de los demás       hijos e hijas que nacerían posteriormente. Además, ésta es la sangre del pacto       de vida eterna que nace inicialmente con nuestro Padre celestial comiendo y       bebiendo del pan del        cielo y de la copa de vino de nuestro Señor y salvador Jesucristo con Abram y       cada uno de sus amistades, que estaban participando de la Mesa del SEÑOR, para       empezar una nueva vida en la tierra, para siempre.               Por lo tanto, la sangre nueva que nace del vientre estéril de Sarai, dándole       vida a Isaac como el hijo de Abram, entonces ésta misma sangre posteriormente       le da vida a Jacobo su hijo, para que él establezca un pacto de vida eterna       con nuestro Señor y        salvador Jesucristo sobre el monte santo de Jerusalén. Por esta razón, nuestro       Padre celestial le aseguraba a Abraham, por ejemplo, de que su pacto de vida       era con Isaac y más no con Ismael, aunque Ismael había nacido primero que       Isaac, pero Isaac había        nacido con la semilla de la sangre santísima de su Hijo amado, su Cordero       Santo, nuestro Señor y salvador Jesucristo, para fin del pecado, para siempre.               Por ello, era necesario para nuestro Padre celestial y así también para su       Hijo Jesucristo que Jacobo naciese de Isaac, para que la semilla de la sangre       del pacto de vida eterna que el Espíritu Santo tenía empezado en Sarai se       propague no solamente en la        familia de Abraham, sino también hacia las naciones. Pero para que esto sea       una realidad, entonces nuestro Padre celestial tenia que llevar a Jacobo       camino por Padan-aram en busca del pueblo de su parentela, para escoger a una       de sus hijas como su esposa,        pero antes que Jacobo llegase a su destino, nuestro Padre celestial hace que       Jacobo cayese en un sueño profundo, en un pueblo pequeño llamado Luz.               Pasando por éste pueblo pequeño, nuestro Padre celestial hizo que Jacobo se       sintiese cansado de haber caminado tanto, que Jacobo tomó una de las rocas del       lugar y descanso su cabeza sobre ella, cómodamente, cuando de pronto empezó a       soñar; y él veía el        monte santo de Jerusalén que estaba delante de él, como una escalera que       ascendía hacia el cielo. Y la escalera que Jacobo veía en el sueño y sobre el       monte santo de Jerusalén, realmente eran las cruces de nuestro Padre       celestial, de su Hijo Jesucristo,        y del Espíritu Santo, para comenzar a dialogar con él, por unos momentos; y es       aquí cuando nuestro Señor Jesucristo le empezó a hablar infinitamente a       Jacobo, de en medio de las cruces.               Y nuestro Señor Jesucristo le decía a Jacobo: La tierra, en donde estás parado       te la he entregado a ti y a tus hijos, que nacerán después de ti--todo éste       Canaán es tuyo y de tus hijos para siempre; y también te daré mucha       descendencia como las estrellas        del cielo, que no se podrán contar jamás por lo numerosa que son. Y Jacobo       comenzó a decir éste lugar no es otra cosa sino Casa de Dios, porque veo       ángeles subir de la tierra al cielo por la escalera y también veo más ángeles       descender del cielo a la        tierra con muchos regalos en sus manos, para los hijos e hijas de Dios, que lo       aman en espíritu y en verdad, eternamente.                      [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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