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|    IVANIVAN555@aol.com to All    |
|    =?UTF-8?Q?=28IV=C3=81N=29=3A_LA_CASA_DE_    |
|    25 Sep 16 14:26:01    |
      Sábado, 24 de Septiembre, 2016 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica               (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)               (JESÚS, EL PRINCIPE DE PAZ REINA SOBRE TODO COLOMBIA: Todos nosotros       celebramos el renacer de la paz de nuestra hermana nación colombiana. Que ya       no haya más conflictos es la paz de muchos no solamente en la tierra de       nuestras familias hermanas, pero        para muchos más por todas partes de nuestro gran continente iberoamericano.       Que nuestro Padre celestial bendiga grandemente la paz de todo Colombia,       porque también es la paz de todos nosotros, en el nombre bendito de su Hijo       Jesucristo se lo pedimos en        oración. ¡Amén!)                     LA CASA DE DIOS: SALPICADA POR TI CON LA SANGRE DEFENSORA DE YESHUA, JESÚS:              Nuestro Padre celestial se llevó a Abraham y a su esposa Sarah a la tierra       que él habÃa escogido para encontrarse con él, para que lo herede todo, ya       que él habÃa obedecido a su palabra para ir al lugar en donde él empezara       su nueva relación con à      ©l, por medio de su Hijo Jesucristo y el EspÃritu Santo. Ésta es la tierra       de Canaán a donde nuestro Padre celestial habÃa llevado a Abraham y a su       familia junto con todas sus posesiones personales, que consistÃan de ganados       y de siervos (hijos        adoptados de extranjeros por dinero), para darles un hogar en donde puedan       vivir juntos y felices por siempre.               Y porque nuestro Padre celestial lo habÃa visitado, además prometió darle a       Ã©l la tierra en donde él lo habÃa llamado, para reencontrarse con él junto       con su esposa Sarah y toda su familia, entonces Abraham decidió levantar un       altar para        conmemorar la visita de Dios a él y a sus muy amados de siempre. Éste es el       altar que nuestro Padre celestial estaba buscando que Abraham lo levante para       Ã©l y para la gloria de su nombre bendito, porque él no solamente le habÃa       otorgado la tierra de        Canaán pero también a sus hijos—sus hijos que lo heredaran todo en las       futuras generaciones venideras, hacia toda la eternidad.              Ã‰ste es el altar de nuestro Padre celestial que Abraham tenia que levantar       para él y para gloria de su nombre santo, porque sobre el altar él tenia que       confirmar a los hijos prometidos por nacer e incontables como las estrellas       del cielo y como la        arena del mar—tan numerosos todos ellos que jamás han sido contados—y       sólo por Dios. Ciertamente, que nuestro Padre celestial se sintió muy       contento al ver a alguien como Abraham su siervo levantar su altar, en donde       Ã©l mismo se encontrarÃa con à      ©l junto con su Hijo Jesucristo y el EspÃritu Santo, por ello el Padre       decidió bendecirlo con un hijo muy especial, su mismo Hijo Jesucristo y su       carne sagrada y con la sangre reparadora.               Porque fue sobre éste altar en que nuestro Padre celestial habÃa de       confirmar no solamente el numero de los hijos que son incontables       perpetuamente, entregándoselos a través de las generaciones futuras como la       nación hebrea, pero también, para que à      ©l llegue a ser padre de muchas naciones y asà formar su gran reino celestial       hacia toda la nueva eternidad venidera. Por lo tanto, fue sobre éste altar,       en que nuestro Padre celestial se encontró feliz para entregarle a Abraham a       su Hijo amado, el        Rebbe Yeshua jaMashiax, Jesucristo, para que nazca como Isaac del vientre       muerto de Sarah, por el EspÃritu Santo: Y éste es el pacto de la carne       sagrada, dándole asà vida perpetuamente a la nación de sus sueños, Israel.              Y es sobre éste altar, en que Abraham habÃa construido para nuestro Padre       celestial entonces encontrarse con él y con su Hijo Jesucristo y con el       EspÃritu Santo, para que lleguen a ser parte de su vida a través de su hijo       Isaac por nacer en su        familia—dándole abundante vida, al que crea en su nombre para perdón de       sus pecados. Además, para nuestro Padre celestial sellar éste pacto con       Abraham, entonces él tenia que no solamente hacer que esté en la presencia       de su Hijo Jesucristo, pero        también del EspÃritu Santo: porque él ya estaba listo para recibir a su       Hijo Jesucristo por el vientre estéril de Sarah como Isaac y lleno del amor       prehistórico, descendido del cielo, por el EspÃritu Santo.              Sobre éste altar, construido por Abraham para nuestro Padre celestial, fue no       solamente para conmemorar su visita a él en Canaán, pero también para       empezar una relación que él tenia que tener con su Hijo Jesucristo y con el       EspÃritu Santo, porque        con el nacimiento de Isaac entonces amor prehistórico descenderÃa del cielo,       encendiendo el altar de Dios para las naciones, perpetuamente. Por eso, es que       fue importante para nuestro Padre celestial de que Abraham abandonara la casa       de su padre junto        con todo su paÃs para ir a la tierra de Canaán, que él habÃa preparado       para que él viva con sus hijos incontables por nacer, y en donde levantarÃa       el altar que arderÃa perpetuamente con el amor prehistórico, descendido del       cielo.               Ã‰ste vendrÃa a ser, en su dÃa, el altar del amor prehistórico, descendido       del cielo con Isaac y el EspÃritu Santo, uniendo a cada hombre, mujer, niño       y niña de Israel cada siete dÃas (el Sábado) para amar, servir y       glorificarlo a él y a su        nombre bendito todos juntos como una gran familia destinada a poseer pronto La       Nueva Jerusalén celestial. Realmente, nuestro Padre celestial llamó a       Abraham a Canaán, en donde él harÃa que su amor prehistórico descendiese       del cielo, encendiendo asà       su altar con su amor lleno de su presencia y de la su Hijo Jesucristo y del       EspÃritu Santo: porque éste es el amor que le dará vida a la nación de sus       sueños, Israel, y por muchas generaciones venideras.              Ya que, éste amor prehistórico, descendido del cielo, no solamente empezara       la familia divina en la tierra que es su Hijo Jesucristo y el EspÃritu Santo       para hacer nacer a la nación hebrea de su sueño, pero también para regar su       amor paterno hacia        las familias de las naciones, para salvarlos a todos del pecado, Satanás,       muerte y del infierno tormentoso, perpetuamente. Éste es el altar que nuestro       Padre celestial necesitaba tener establecido en la tierra asà como siempre lo       ha tenido en el cielo        ante sus huestes angelicales para alabar, exaltar y glorificarlo a él y a su       nombre bendito sobre el monte Sión, para que Abraham con sus hijos haga lo       mismo incesantemente, bendiciendo asà a las naciones como se lo prometido       inicialmente.                      [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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