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|    ivanvalarezo@gmail.com to All    |
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|    18 Aug 17 17:47:07    |
      Sábado, 19 de Agosto, 2017 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica               (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)                     ISRAEL EXALTANDO AL NOMBRE FUEGO EN EL LUGAR SANTà      SIMO ES TU BIENESTAR:              Moisés y Aarón se acercaron a Faraón de Egipto, para dejarle saber que el       Dios de Israel ha venido a visitarlos, y que Él estaba listo para sacarlos de       Egipto, hacia el desierto del SinaÃ: porque ellos iban a celebrar       festividades a Él y a su santo        nombre fuego, porque todo Israel es su primogénito. Nuestro Padre celestial       necesitaba que todos sus hijos abandonen ya su cautividad, de más de       cuatrocientos años, porque el tiempo habÃa llegado para finalmente llevar       los pecados, heridas,        maldiciones, enfermedades, conflictos, guerras y muertes de todas las familias       de las naciones, para abandonarlos todos ellos con el espÃritu de error, del       fruto prohibido, en el fondo del Mar Rojo, para siempre.              Sin embargo, Satanás sabia hasta cierto grado qué era lo que nuestro Padre       celestial estaba apunto de hacer con los israelitas, que tenia a Faraón y a       sus oficiales planeando cómo matarlos, sin que nadie sé de cuenta de nada:       porque los israelitas        habÃan crecido más que los egipcios, y el temor era de que ellos se unirÃan       al enemigo en guerra. Por ello, el Faraón habÃa ordenado a sus oficiales y a       sus parteras de matar a todo niño recién nacido de las israelitas, pero que       podÃan dejar        vivir a las niñas, porque pensaban que si mataban a los niños entonces el       chance de que los israelitas siguiesen creciendo declinarÃa con       iderablemente, y asà Israel no seria jamás un poder en Egipto para escapar.              Con todo, lo que realmente habÃa empezado en Egipto y en el corazón de       Faraón junto con sus oficiales, fue que se preparaban para disminuir       considerablemente a los israelitas, matando no solamente a los niños recién       nacidos, pero igualmente al resto        de su población cuando posible, para que asà tengan siempre control de su       crecimiento y hasta sentirse todos cómodos con ellos. En la mente del Faraón       esto era lo correcto de hacer para controlar el crecimiento de los israelitas       junto con el        crecimiento de los egipcios, que les pareció lógico también hacerlo asà a       sus oficiales, acordando que las ordenes a las parteras, que ayudaban a las       israelitas a parir, eran las correctas, y que podÃan matar a sus niños sin       problema alguno.               Las parteras fueron con las ordenes del Faraón, y estaban decidas a       cumplirlas, pero cuando las mujeres israelitas daban a luz a sus hijos niños,       el proceso de parir de ellas era acelerado por nuestro Padre celestial y por       su EspÃritu Santo: porque        cuando las parteras se acercaban a ellas, entonces sus hijos ya habÃan       nacido, escapando la muerte de Faraón. Las mujeres israelitas continuaron       dando a luz a sus niños incrementando asà su numero que el Faraón se       sorprendió, porque la natalidad de        todos ellos habÃa incrementado a números nunca visto antes, que llamaron a       las parteras para averiguar qué estaba pasando: porque la población       israelita habÃa crecido dramáticamente en vez de decrecer, que pensaban que       todo estaba fuera del control        establecido.              Y las parteras egipcias decÃan que cuando ellas llegaban a las mujeres       israelitas dando a luz a sus niños, entonces ellas ya tenÃan a sus niños en       sus brazos, y que no habÃa nada posible que ellas podÃan hacer para pararlas       de dar a luz tan        temprano, o de matarlos como les habÃa sido ordenado—porque Dios mismo les       ayudaba a parir. Por esta razón, nuestro Padre celestial habÃa descendido       del cielo con su altar de su amor eterno, que Él mismo le habÃa manifestado       a Abraham e Isaac        inicialmente, cuando ambos empezaron el fuego que bendice a los niños que       habÃan sido prometidos a nacer en futuras generaciones, liberados por       juramento a Isaac de todo ataque de Satanás y del ángel de la muerte.              Nuestro Padre celestial descendió con su monte santo de Jerusalén,       descansando sobre el SinaÃ, con su horno ardiendo abundantemente primeramente       con su santo nombre fuego junto con su grande Gracia, con su grande       Misericordia, con su grande Verdad y        con su grande Justicia Divina, para redimir a los israelitas de una muerte       segura, porque el prÃncipe del holocausto ya estaba en Egipto. A tiempo,       nuestro Padre celestial descendió sobre el Sinaà para liberar de morir a los       hijos de Abraham, porque        las ordenes de matarlos ya habÃa sido dada por Faraón, y sus oficiales ya       estaban con sus manos en la obra, asegurándose de que la orden se cumpla para       minimizar asà la amenaza de un Gran Israel dentro de Egipto.               Además, al descender nuestro Padre celestial sobre el monte Sinaà con su       horno ardiendo con los fuegos de su gracia, misericordia, verdad y de justicia       divina, entonces Él llegó a tiempo, preservando y asegurando la vida de cada       israelita junto con        los que nacÃan en aquellos dÃas peligrosos, que ni una sola vida se perdió       jamás, por razones de su presencia santÃsima. Verdaderamente, nuestro Padre       celestial habÃa llegado en buena hora sobre la casa de Israel para liberarlos       de la muerte,        porque lo que se les venia encima era un holocausto que podÃa reclamar sus       vidas para el infierno tormentoso junto con la de sus hijos por nacer aún,       que las parteras egipcias fueron enviadas expresamente con ordenes de       matarlos, sin poder lograrlo jamà      ¡s.               Las parteras egipcias fallaron en matarlos, porque nuestro Padre celestial       junto con su EspÃritu Santo les hablaba a sus corazones, asegurándoles, que       lo que estaban por hacer estaba mal en su presencia santÃsima, además       traerÃa sobre todas ellas y        sus familiares juicios, si persistÃan en ejecutar las ordenes de su Faraón       de matar recién nacidos inocentes, solo porque temÃan el crecimiento       IsraelÃ. Y porque las parteras egipcias oyeron a su voz y decidieron que       jamás pondrÃan sus manos sobre        las mujeres israelitas en cinta para matar a sus niños por nacer, entonces       nuestro Padre celestial las empezó a bendecir con los dones y regalos       maravillosos de su EspÃritu Santo, que sus familias y hogares empezaron a       gozar de sus nuevas bendiciones        en grandes abundancias.                     [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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