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|    IVANIVAN555@aol.com to All    |
|    =?UTF-8?Q?=28IV=C3=81N=29=3A_ISRAEL_VIEJ    |
|    03 Dec 16 01:18:41    |
      Sábado, 03 de Diciembre, 2016 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil,       Ecuador-Iberoamérica               (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)              (Nuestro amor, pésame y oraciones son para todas las familias de cuba que       lamentan la partida de su gran líder abanderizador del cambio americano Fidel       Casto. Él se encuentra en la presencia santísima de nuestro Padre celestial,       porque su Hijo        Jesucristo murió por él, derramando su sangre santísima sobre el madero del       altar del amor prehistórico sobre el monte Sión, borrando sus pecados, para       llenarlo de vida eterna, para siempre. Porque escrito está: Todo aquel que       crea en su nombre y        sea bautizado será salvo del poder del infierno y del Juicio venidero de       nuestro Padre celestial y de su Hijo Jesucristo y de su Espíritu Santo.              Deseamos también manifestar nuestro amor, condolencias y abundantes oraciones       a todas las familias brasileñas que sufren a sus hijos Chapecoense       desaparecidos en el siniestrado avión recientemente sobre los cielos de       Medellín, Colombia. Todos ellos        se encuentran con nuestro Padre celestial, porque su Hijo Jesucristo los       compró con el precio santísimo de su sangre reparadora, para que vivan la       vida eterna del Espíritu Santo en el nuevo reino de los cielos. ¡Amén!)              ISRAEL VIEJO está CLAVADO a su YESHUA (JESÚS) por sus HERIDAS profundas       perpetuamente:              Moisés cuidaba de las ovejas de su suegro Jetro, sacerdote de Madián, cerca       del Monte Sinaí, y vio un fuego ardiendo, pero no se regaba en su derredor,       entonces después de tres días pensó que se acercaría a él, para ver       porque éste fuego extrañ       o ardía sin regarse ni cambiar en nada en todo su alrededor, como en los       días previos. Guiado por el Espíritu Santo, Moisés entró en el fuego del       altar del amor prehistórico, ardiendo apasionadamente, llamándolo a que se       acerque más, para su        bautismo del fuego de su grande gracia, de su grande misericordia, de su       grande verdad y de su grande justicia divina así como su padre Abraham había       sido bautizado inicialmente por éste mismo fuego en su día.               Nuestro Padre celestial lo había llamado para poderle hablar junto con su       Hijo Jesucristo, que realmente era Isaac, ardiendo en su carne del convenio       sobre el altar del amor prehistórico, descendido del cielo con grandes       poderes para liberar no        solamente a Abraham del pecado, pero también a los hijos por nacer, para que       sean bautizados con su amor eterno: redimiéndolos del mal. Es decir, que       nuestro Padre celestial había descendido con su Hijo Jesucristo y con el       Espíritu Santo, para que é       l no solamente se encuentre con Moisés para hablarle de la liberación de       Israel del cautiverio Egipcio, pero también para bautizarlo con el fuego que       Abraham e Isaac habían encendido inicialmente sobre el monte Sión,       descansando sobre el monte        Moriah.              Éste es el bautismo del altar del amor prehistórico que cumple cabalmente       con el Espíritu Santo de los Diez Mandamientos, que nunca Abraham ni Moisés       los habían recibido aún, empero, tenían que cumplirlos, para que Dios pueda       trabajar con toda la        casa de Israel junto con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo, para       llevarlos a vivir a su dulce hogar. Nuestro Padre celestial necesitaba       bautizar a Moisés en su altar del amor prehistórico, encendido en fuego       sobre el monte Sión, desde que        Abraham lo inicio para que su hijo Isaac arda en él, pero también está       supuesto a quemar con el bautismo de gracia y de misericordia toda la casa de       Israel, incluyendo al King Mesías en su día manifestado en Canaán.               Habiéndose bautizado Moisés en el altar del amor prehistórico, descendido       del cielo con Dios, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, entonces él       estaba listo no solamente para recibir su nombre santo, entregándole grandes       poderes a cada hombre,        mujer, niño y niña en Israel, para escapar de las tinieblas, pero también       para enseñarles el camino santo a su vida prometida en Canaán. Por ello,       Moisés fue llamado por nuestro Padre celestial ha ser recibido por su Hijo       Jesucristo, ardiendo en el        fuego del altar del amor prehistórico, en donde la carne sagrada arde día y       noche perpetuamente, y en donde no solamente la carne sagrada de Abraham arde       junto con la de Isaac, pero también la de los hijos por nacer en generaciones       futuras.              Visto que, con éste bautismo de fuego, del altar del amor prehistórico,       descendido con Isaac y con el Espíritu Santo, entonces el nombre de nuestro       Padre celestial es glorificado eternamente junto con cada palabra que exalta,       glorifica, y sirve a sus        mandamientos hacia la eternidad en la tierra con la humanidad entera y en el       cielo con sus huestes angelicales, perpetuamente. Por ende, era importante       para nuestro Padre celestial de bautizar con su fuego del altar del amor       prehistórico, ardiendo        apasionadamente sobre el monte Sión, descansando sobre el monte Moriah para       Abraham, y luego descansó sobre el monte Sinaí para Moisés: porque él       tenia que llevar a los hijos de Abraham hacia Canaán, en solo tres días a su       lugar de descanso divino.              Nuestro Padre celestial necesitaba resucitar a Israel con su grande gracia,       con su grande misericordia, con su grande verdad, y con su grande justicia       divina, para que renazcan en su imagen y alma viviente, para que sean       reconocidos y aceptados como sus        hijos legítimos con los privilegios de poseer Canaán y el altar del amor       prehistórico, ardiendo apasionadamente por ellos, para siempre. Por ende,       nuestro Padre celestial necesitaba con los hijos de Abraham caminar hacia       Canaán, para recibir el altar        que Abraham con su hijo Isaac inicialmente no solamente había levantado, pero       también encendido el fuego del amor prehistórico, descendido del cielo, para       bautizar a todos con el cumplimiento del los mandamientos, para que la vida       eterna sea posible        en las naciones: salvándolos, perpetuamente.                      [continued in next message]              --- SoupGate-Win32 v1.05        * Origin: you cannot sedate... all the things you hate (1:229/2)    |
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